Fachada de un edificio.

Fachada de un edificio. Imagen generada con IA.

Interiorismo

Los arquitectos coinciden: "Poner papel de aluminio en las ventanas es una solución de emergencia contra el calor"

Cada vez más hogares buscan alternativas sencillas con las que evitar la entrada de calor a la vivienda sin disparar el consumo eléctrico.

Más información: Confirmado: los ayuntamientos multan con hasta 20.000 euros a los vecinos que instalen el aire acondicionado sin permiso

Publicada

Las altas temperaturas propias del mes de agosto siguen marcando estos días en buena parte de España y todavía quedan semanas de calor por delante. Una situación que ha llevado este verano a que muchos hogares buscaran soluciones sencillas con las que refrescar la casa sin mantener el aire acondicionado funcionando durante todo el día.

De hecho en distintos puntos de Francia y Alemania ha llamado la atención durante estos meses, no solo esas temperaturas que han superado los 40ºC, sino también unas imágenes de ventanas y balcones cubiertos con papel de aluminio y mantas térmicas que no ha dejado de popularizarse en redes sociales.

Puede parecer un truco casero poco sofisticado, pero lo cierto es que detrás existe un principio que los arquitectos consideran razonable. Y es que, este papel de aluminio colocado correctamente puede reflejar parte de la radiación solar y reducir el calentamiento de la vivienda en los momentos de mayor exposición.

Eso sí, los especialistas recuerdan que hablamos de un recurso para momentos puntuales y no de una alternativa a un buen aislamiento en la vivienda. Su resultado también cambia considerablemente dependiendo de la posición en la que se coloque.

El arquitecto Vicent Paraise analizaba esta práctica en La Vanguardia y la define como "una solución de emergencia improvisada contra el calor, económica y superficial".

Protección sin reformas

Una de sus principales ventajas es precisamente su accesibilidad. El papel de aluminio cuesta poco, puede encontrarse fácilmente y permite improvisar una protección temporal para la ventana sin realizar ninguna reforma.

Pero hay un detalle fundamental para utilizarlo correctamente. Parasie aconseja situarlo en la parte exterior del vidrio "para que actúe como un espejo térmico", reflejando parte de la radiación antes de que atraviese la ventana.

El principio se parece al de otras protecciones solares exteriores. Al impedir que toda la radiación incida directamente sobre el cristal, se reduce la cantidad de energía que este absorbe y posteriormente transmite hacia el interior.

Por qué no conviene colocarlo dentro

Aunque colocar el aluminio desde el interior resulte mucho más cómodo, hacerlo así puede ser contraproducente. La radiación ya habrá atravesado el vidrio y parte del calor puede acumularse entre la lámina y la propia ventana.

Además, en determinados tipos de vidrio y bajo ciertas condiciones, una diferencia importante de temperatura entre distintas zonas puede generar tensiones térmicas. Si el cristal ya presenta daños o puntos débiles, existe riesgo de que aparezcan grietas.

También hay un inconveniente evidente desde el punto de vista del confort. Tapar completamente los cristales resta luz natural y conexión visual con el exterior, algo asumible durante una jornada excepcional pero poco práctico como solución permanente.

Actuar desde el exterior es lo más eficaz

La arquitecta Lourdes Treviño, del estudio Freehand Arquitectura, también encuentra sentido a esta medida cuando se utiliza de manera provisional. "Es como cuando nos ponemos un sombrero para protegernos del sol: si además ese sombrero está térmicamente preparado, protege todavía más", asegura en Arquitectura y Diseño.

El ejemplo permite entender fácilmente el principio. Si se crea sombra antes de que los rayos solares alcancen la ventana, una parte importante de esa radiación deja de convertirse en calor dentro de la estancia.

"Ayuda a aislar y evitar que el calor entre dentro de la vivienda. Lo ideal es frenarlo antes de que atraviese la ventana", señala Treviño. Una cortina puede evitar el deslumbramiento, pero cuando el sol llega hasta ella ya ha atravesado previamente el cristal.

Por eso, cuando se trata de combatir la radiación solar, la ubicación resulta fundamental. "Es mucho más eficaz colocarla por fuera", asegura.

Otras soluciones

Para los arquitectos, recurrir a este tipo de trucos también pone de manifiesto las dificultades que tienen determinadas viviendas para conservar una temperatura confortable durante los episodios de calor intenso.

Si se busca una solución duradera, resulta más interesante detener la radiación desde el exterior mediante elementos diseñados específicamente para ello. Toldos, contraventanas, persianas exteriores o lamas solares pueden proporcionar sombra antes de que el sol alcance las ventanas.

Otra posibilidad pasa por renovar cerramientos antiguos. El doble acristalamiento, los vidrios con control solar o los perfiles con rotura de puente térmico pueden mejorar el comportamiento térmico de la vivienda manteniendo la entrada de luz.

Cuando se vive de alquiler o no se quieren afrontar obras, los horarios también importan. Ventilar durante la madrugada y a primera hora, especialmente creando corrientes entre ventanas enfrentadas, permite expulsar parte del calor acumulado durante el día.

En las horas centrales, la estrategia cambia. Si fuera hace más calor que dentro, es preferible cerrar las ventanas y utilizar persianas, toldos u otras protecciones en aquellas orientaciones que reciben directamente el sol.

El papel de aluminio puede servir, por tanto, como una ayuda provisional durante los días más extremos. Para conseguir resultados duraderos, la protección solar exterior, unas ventanas eficientes y una ventilación bien planificada ofrecen una solución mucho más confortable.

Además, este material doméstico no está pensado para permanecer instalado a la intemperie. El viento, la lluvia y la exposición prolongada al sol pueden acabar deteriorándolo, desprenderlo de la ventana o dejar restos en los perfiles.