Ana, madre de 10 hijos.

Ana, madre de 10 hijos. @unalocuradefamilia @unalocuradefamilia

Interiorismo

Ana, madre de 10 hijos, sobre su economía familiar: "El gasto medio de mi casa es de 9.000 euros al mes"

La madre de familia numerosa comparte cómo planifica las cuentas de su hogar y qué hábitos le ayudan a ahorrar cada mes.

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Criar una familia numerosa en España supone un importante desafío económico. El incremento del precio de la alimentación, la vivienda, la energía o el transporte ha elevado el coste de mantener un hogar, especialmente cuando hay varios hijos, obligando a muchas familias a planificar cada gasto con detalle para llegar a final de mes.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el gasto medio anual por hogar supera los 34.000 euros, aunque esta cifra varía en función del número de miembros de la familia. Cuando el hogar está formado por muchos hijos, el presupuesto se multiplica y conceptos como la compra, la ropa, el material escolar o las actividades extraescolares adquieren un peso mucho mayor.

Es el caso de Ana Iglesias, empresaria, creadora de contenido y madre de diez hijos, que ha compartido cómo organiza la economía de su hogar y qué decisiones toma para hacer frente a unos gastos que, según explica, rondan los 9.000 euros al mes.

Cómo organiza Ana la economía de una familia de diez hijos

"El gasto promedio de mi hogar es de 9.000 euros mensuales". Así resumía Ana Iglesias en una entrevista con la revista Lecturas la realidad económica de una familia formada por diez hijos. La creadora de contenido aclaraba que no todos los meses son iguales, ya que hay períodos con más gastos que otros.

Aunque no detalló un presupuesto detallado, sacar adelante un hogar con doce miembros implica afrontar gastos constantes en alimentación, suministros, ropa, material escolar, transporte o actividades de los niños.

A ello se suman otros desembolsos puntuales que pueden hacer que el presupuesto aumente en determinados meses, como la compra de libros, la vuelta al colegio o cualquier imprevisto familiar.

A pesar de ese elevado desembolso, Ana asegura que en casa intentan controlar al máximo el presupuesto. Para conseguirlo han incorporado diferentes medidas de ahorro que les permiten reducir algunos gastos del día a día sin renunciar a cubrir las necesidades de toda la familia.

Uno de los cambios más importantes fue la instalación de paneles solares, una inversión con la que buscan disminuir el coste de la factura eléctrica.

También aprovechan descuentos por comprar grandes cantidades de productos, una práctica habitual entre muchas familias numerosas que permite reducir el precio por unidad en artículos de uso diario.

Además, en casa procuran reutilizar todo aquello que todavía puede seguir teniendo utilidad. La ropa, los libros de texto, los juguetes o distintos objetos pasan de unos hermanos a otros, alargando su vida útil y evitando compras innecesarias.

Se trata de una costumbre muy extendida entre las familias con varios hijos, ya que permite reducir considerablemente algunos de los gastos que más aumentan con el paso de los años.

Las medidas de ahorro también alcanzan al ocio. Ana explicaba que, en lugar de acudir con frecuencia al cine, prefieren contratar plataformas de contenido en streaming, una alternativa que les ofrece una gran variedad de películas y series por un coste mucho menor que comprar entradas para toda la familia.

Del mismo modo, reconocía que intentan evitar comer fuera de casa siempre que pueden, ya que hacerlo con tantos miembros supone un desembolso muy elevado.

Eso no significa, según aclaraba, que renuncien completamente a disfrutar de pequeños caprichos. La familia también reserva espacio para darse algún gusto de vez en cuando y asegura que a los niños no les falta de nada. La diferencia, explica, está en intentar no malgastar y valorar cada compra antes de realizarla.

Durante la entrevista, Ana también habló del ritmo de trabajo que mantuvo cuando comenzó a desarrollar su actividad en redes sociales, una etapa en la que debía compaginar su negocio con el cuidado de una familia cada vez más numerosa.

"Por las mañanas atendía mi tienda y gestionaba los pedidos, aprovechaba también para editar contenido y colaboraciones con marcas, y por las tardes compaginaba los deberes de mis hijos, con la cena y las incidencias", relataba.

La jornada no terminaba ahí, ya que muchas noches seguía trabajando frente al ordenador hasta quedarse dormida. "Con mucha frecuencia me quedaba dormida frente al portátil y esa era la señal de que había llegado al fin del día", recordaba.

Más allá de las cifras económicas, Ana quiso desmontar la idea de que la vida en una familia tan grande sea completamente distinta a la del resto.

Según explica, las rutinas son similares a las de cualquier hogar con hijos, aunque todo ocurre a una escala mucho mayor y los imprevistos se multiplican.

Las mañanas, reconoce, son el momento más complicado del día. Siempre puede haber algún niño que se despierte tarde, otro que manche el uniforme justo antes de salir, quien olvide la mochila o quien no encuentre un zapato cuando toda la familia está preparada para marcharse al colegio.

Situaciones cotidianas que, cuando se multiplican por nueve niños, convierten el inicio de la jornada en una auténtica carrera contrarreloj.

Por la tarde, la casa vuelve a llenarse de actividad entre meriendas, deberes, mochilas y juegos. Según explicaba, alrededor de las 19:30 llega la hora de la cena y el objetivo es que todos estén en la cama entre las 20:30 y las 21:00, aunque reconoce con humor que otra cuestión muy distinta es conseguir que dejen de hablar, reír y cuchichear antes de quedarse dormidos.

La creadora de contenido también quiso responder a una de las preguntas que más le hacen desde que comparte su día a día en redes sociales: cómo es posible gestionar una familia con tantos hijos. Para ella, la respuesta es mucho más sencilla de lo que muchos imaginan.

"La gente imagina cómo sería su vida si de pronto tuviesen nueve hijos, pero la realidad es que no me convertí en madre de familia numerosa de golpe, sino que fueron llegando de uno a uno y, por tanto, nos fuimos adaptando de forma progresiva", explicaba.