Mujer durmiendo con el aire acondicionado

Mujer durmiendo con el aire acondicionado Imagen generada con IA

Interiorismo

Un técnico de climatización, sobre el aire acondicionado: "Tenerlo encendido toda la noche cuesta alrededor de 1 euro en electricidad"

Si te preguntas si conviene apagar el aire acondicionado antes de dormir, la respuesta no dependerá únicamente del número de horas que permanezca encendido.

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En plena ola de calor en España, miles de personas se hacen cada noche la misma pregunta: ¿sale más caro dejar el aire acondicionado encendido mientras dormimos o apagarlo antes de acostarnos?

La preocupación no es menor, ya que las altas temperaturas cada vez son más frecuentes y, al mismo tiempo, el precio de la electricidad sigue siendo una de las principales inquietudes de los hogares españoles durante los meses de verano.

Según explica Carlos Llull, técnico de climatización y divulgador especializado, mantener el aire acondicionado funcionando durante toda la noche no siempre supone el gasto desorbitado que algunas personas imaginan.

De hecho, el experto asegura que, en determinadas condiciones, el coste puede ser mucho más bajo de lo que se piensa.

El consumo del aire acondicionado

Uno de los errores más habituales es creer que el aparato trabaja al máximo rendimiento desde que se enciende hasta que se apaga.

Carlos Llull desmonta esta idea: "Dejar el aire acondicionado durante 8 horas por la noche puede costar alrededor de 1 euro en electricidad". La clave está en la tecnología inverter, presente en la mayoría de los equipos modernos.

A diferencia de los modelos más antiguos, estos aparatos no funcionan constantemente a máxima potencia. Cuando la habitación alcanza la temperatura programada, el sistema reduce automáticamente su esfuerzo para mantener unas condiciones estables con un consumo mucho menor.

Según explica el especialista, durante los primeros minutos el equipo realiza el mayor trabajo, ya que necesita enfriar una estancia que puede encontrarse a temperaturas cercanas a los 29 o 30 grados.

Una vez alcanzados los 24 o 25 grados fijados en el termostato, el compresor disminuye considerablemente su actividad y pasa a funcionar de manera más eficiente. Por eso, el gasto energético no aumenta de forma lineal durante toda la noche.

Además, apagar completamente el aparato no siempre implica ahorrar dinero. Si la habitación vuelve a calentarse durante la madrugada, el aire acondicionado tendrá que arrancar de nuevo desde cero y realizar otro esfuerzo importante para recuperar la temperatura deseada.

El enemigo de la factura

Para Llull, muchas veces el problema no está en el aparato, sino en la vivienda. "Muchas veces el problema no es cuánto consume el aire acondicionado; el problema es cuánto calor entra en la vivienda", explica.

De poco sirve contar con un equipo eficiente si el calor exterior se cuela constantemente por ventanas mal aisladas, persianas poco eficientes o cerramientos deficientes.

Los expertos en eficiencia energética llevan años insistiendo en la importancia del aislamiento para reducir el gasto tanto en verano como en invierno.

El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) recuerda que mejorar las ventanas, utilizar sistemas de protección solar y evitar filtraciones de aire puede disminuir notablemente la necesidad de refrigeración.

También recomienda mantener el termostato entre los 25 y los 26 grados. Aunque pueda parecer una diferencia mínima, reducir un solo grado adicional puede aumentar de forma significativa el consumo eléctrico.

Cómo gastar menos

Más allá del aislamiento, el mantenimiento del aparato juega un papel fundamental. Los filtros sucios dificultan el paso del aire y obligan al equipo a trabajar más para conseguir la misma temperatura. Limpiarlos periódicamente mejora la eficiencia y ayuda a reducir el consumo.

También es importante comprobar que no existan fugas de aire frío y utilizar el aparato de forma racional, evitando temperaturas excesivamente bajas que obliguen al sistema a funcionar durante más tiempo.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) recuerda que una buena parte del ahorro energético depende precisamente de estos pequeños hábitos cotidianos.

Cerrar persianas durante las horas de mayor radiación solar, ventilar la vivienda a primera hora de la mañana o durante la noche y aprovechar ventiladores de apoyo son algunas de las estrategias más eficaces para mantener el confort sin disparar la factura.

La eficiencia del equipo, la temperatura seleccionada, el estado de mantenimiento y, sobre todo, el aislamiento de la vivienda pueden tener mucho más impacto en el consumo final que dejarlo funcionando mientras descansas.