Balcón con plantas.

Balcón con plantas. iStock

Interiorismo

Entró en vigor: los propietarios que invadan la casa del vecino con plantas serán multados desde 2026

Lo que en un principio parece algo menor puede acabar en una disputa legal si no se actúa a tiempo.

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Marzo marca el inicio de la temporada alta en jardines. Con la llegada de la primavera, árboles, setos y arbustos crecen con fuerza y llenan de vida parcelas y viviendas tras los meses más fríos del año.

Pero también es el momento en el que aumentan los conflictos entre vecinos por una razón muy concreta, la invasión de ramas y raíces.

Lo que muchos desconocen es que no se trata solo de una cuestión estética o de convivencia. La normativa es clara y está recogida en el Código Civil. Y en este caso, la ley suele dar la razón al vecino afectado.

Si tienes árboles, arbustos o plantas "invasivas" plantadas demasiado cerca o si su crecimiento traspasa a la parcela colindante, puedes verte obligado a actuar, incluso aunque el ejemplar lleve décadas en el mismo sitio.

Distancias legales

La legislación establece límites muy concretos sobre dónde se pueden plantar árboles y setos. No es una recomendación, sino una obligación legal que puede derivar en reclamaciones.

La regla general fija una distancia mínima de dos metros respecto a la linde para árboles de gran tamaño. En el caso de setos o arbustos, la separación se reduce a 50 centímetros.

Estas cifras no son arbitrarias. Buscan evitar que, con el paso del tiempo, las raíces o las copas invadan la propiedad vecina y generen problemas.

El punto clave es que esta obligación no desaparece con los años. Aunque el árbol esté plantado desde antes de que llegara el vecino, el derecho a reclamar no prescribe.

Vecinos que comparten jardín.

Vecinos que comparten jardín. iStock

Esto significa que el propietario afectado puede exigir en cualquier momento que se respete la distancia legal. Y en algunos casos, no basta con podar.

Si el árbol se plantó incumpliendo la normativa desde el principio, el vecino puede reclamar incluso su retirada.

Cruzar la linde

El conflicto más habitual no está en la plantación inicial, sino en el crecimiento posterior. Un árbol puede haber respetado la distancia al principio, pero con los años sus ramas pueden extenderse sobre la parcela contigua.

En este caso, el Código Civil reconoce el derecho del vecino a exigir que esas ramas se corten. No puede hacerlo por su cuenta si se trata de la parte aérea. Debe requerir al propietario que realice la poda. Si este no actúa, puede iniciar acciones legales.

@kike_urdiales

​Ni la antigüedad del árbol ni el "es mi casa" te salvan de esta. Si tus ramas invaden al vecino, la ley está de su parte y el derecho NO prescribe. ​¿Eres el vecino que sufre la selva de al lado o el que defiende sus árboles a muerte?

♬ Detective and Spy - Red Octopus

La situación cambia cuando se trata de raíces. Si penetran en el terreno colindante, el vecino sí puede cortarlas directamente dentro de su propiedad, sin necesidad de pedir permiso.

Este detalle genera muchas tensiones. Mientras que las ramas obligan a dialogar o reclamar, las raíces permiten una actuación inmediata.

Además, si esas raíces o ramas causan daños, como levantar un suelo, afectar a una piscina o dañar una estructura, el responsable será el propietario del árbol. Y eso implica asumir los costes de reparación.

Acabar en los tribunales

Aunque el Código Civil no establece multas automáticas como tal, sí abre la puerta a reclamaciones judiciales.

Si un vecino exige la poda o la retirada y el propietario se niega, el conflicto puede terminar en los tribunales. Y una sentencia puede obligar a ejecutar los trabajos.

En algunos casos, además, puede haber indemnizaciones por daños y perjuicios si se demuestra que ha habido una afectación real.

A esto se suman las posibles ordenanzas municipales. Muchos ayuntamientos cuentan con normativas propias sobre mantenimiento de parcelas y vegetación.

Estas sí pueden incluir sanciones económicas si se considera que existe dejadez o molestias para terceros.

En la práctica, muchos conflictos empiezan por pequeños detalles. Una rama que sobresale, unas hojas que caen constantemente o unas raíces que empiezan a asomar.

Los expertos recomiendan revisar el estado del jardín antes de la primavera. Una poda preventiva o comprobar las distancias puede evitar problemas mayores.

El debate, sin embargo, sigue abierto. Hay quienes consideran que la ley protege en exceso al vecino afectado y obliga a intervenir incluso en árboles sanos. Otros creen que es una herramienta necesaria para evitar abusos y garantizar una convivencia equilibrada.

Lo cierto es que la normativa es clara. Si tu vegetación invade la parcela colindante o no respeta las distancias, estás obligado a actuar.