Susana y Yolanda, fundadoras de Delikatessen.

Susana y Yolanda, fundadoras de Delikatessen. Delikatessen.

Estilo de vida

Susana y Yolanda, dueñas de una pastelería en España: "Nos levantamos a las 3:30 de la mañana y a las 4 de la tarde cerramos"

El negocio familiar, especializado en elaboraciones artesanales, ha logrado mantenerse como un referente local gracias a una rutina que comienza antes del amanecer.

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La hostelería figura entre los sectores más exigentes por sus horarios, su ritmo de trabajo y la necesidad de que todo esté preparado antes de que lleguen los clientes. Restaurantes, cafeterías y bares dependen de una organización constante para que cada servicio funcione correctamente, algo que obliga a miles de profesionales a trabajar bajo presión todos los días.

Sin embargo, dentro de este sector existen oficios que llevan esa exigencia un paso más allá. Panaderos y pasteleros comienzan su jornada cuando gran parte de la ciudad todavía duerme, ya que necesitan tener listas sus elaboraciones varias horas antes de abrir las puertas al público.

Detrás de cada barra de pan recién horneada, cada cruasán o cada pastel hay un trabajo invisible que empieza de madrugada. Una realidad que conocen bien Susana López y Yolanda, responsables de la panadería Delikatessen, donde llevan más de 27 años manteniendo vivo un negocio familiar basado en la tradición artesanal y el esfuerzo diario.

Una vida marcada por los horarios de la panadería

El oficio de panadero es uno de esos trabajos que apenas entiende quien no lo ha vivido desde dentro. Mientras muchas personas comienzan su jornada cuando las calles empiezan a llenarse de actividad, en numerosos obradores las tareas llevan horas en marcha.

Es una profesión que exige madrugar todos los días, incluidos fines de semana y festivos, y que obliga a mantener una disciplina constante para que los productos lleguen a los clientes en su mejor momento.

Ese es precisamente el modelo que ha seguido Delikatessen desde sus inicios. Según explicaron sus dueñas a La Vanguardia, la panadería de Santa Perpètua de Mogoda lleva funcionando con una rutina prácticamente inalterable desde finales de los años noventa.

Susana López y su hermana Yolanda abrieron el negocio en 1999 después de acumular experiencia en distintos obradores de Cataluña y, desde entonces, han construido una clientela fiel gracias a una apuesta clara por la elaboración artesanal.

Su día empieza cuando gran parte de la ciudad todavía duerme. La actividad arranca alrededor de las tres de la madrugada y las primeras horas se dedican a hornear las masas que han fermentado durante la noche, preparar la bollería, decorar los productos de pastelería y organizar el mostrador para que todo esté listo antes de la apertura.

Mientras unas elaboraciones salen del horno, otras se terminan de montar o se colocan en la vitrina para recibir a los primeros clientes de la mañana.

El resultado de ese esfuerzo diario es que a las siete y media de la mañana el establecimiento ya ofrece una amplia variedad de panes, bollería y productos de pastelería recién elaborados.

De un pequeño local a una panadería de referencia

La historia de Delikatessen no comenzó exactamente como es hoy. Según explicaron sus responsables en una entrevista para el canal de YouTube de Taclia, el negocio original era muy distinto al actual.

Cuando abrieron sus puertas hace unos 27 años todavía no estaban plenamente centradas en la elaboración de pan artesanal. El establecimiento contaba con un pequeño mostrador y también servía café, una fórmula que les permitía comprobar qué demandaban los clientes de la zona.

Con el paso del tiempo fueron especializándose cada vez más en el mundo de la panadería. La experiencia previa de una de las fundadoras en el sector ayudó a orientar el proyecto hacia la elaboración de panes saludables y naturales, apostando por masa madre y fermentaciones lentas en una época en la que este tipo de productos todavía no tenían la popularidad actual.

Aquella evolución fue consolidando una identidad propia que acabaría diferenciando a Delikatessen de otros negocios similares. La apuesta por procesos artesanales y por un control exhaustivo de cada elaboración permitió que la panadería fuera ganando prestigio dentro de Cataluña.

El crecimiento llegó a ser importante. Tal y como recoge La Vanguardia, la empresa llegó a contar con tres establecimientos y una estructura más amplia. Sin embargo, los cambios producidos tras la pandemia llevaron a la familia a replantear el modelo de negocio.

Lejos de perseguir una expansión constante, optaron por concentrar toda la actividad en un único local. La decisión buscaba mejorar el control sobre la producción, preservar la calidad de los productos y mantener una relación más cercana con el obrador y con los clientes.

Fue una estrategia basada en la sostenibilidad del proyecto más que en el crecimiento a cualquier precio.

También modificaron sus horarios comerciales para adaptarse mejor a las necesidades reales de su clientela. Actualmente centran buena parte de su actividad en las primeras horas del día y mantienen abierto hasta las cuatro de la tarde, excepto los sábados, que cierran antes.

Uno de los aspectos que más orgullo genera a Susana y Yolanda es haber conseguido que el proyecto tenga continuidad dentro de la familia. Muchas pequeñas empresas desaparecen cuando llega el momento del relevo generacional, pero en su caso la situación ha sido diferente.

Nuria y Gerard, hija e hijo de las fundadoras, se han incorporado al negocio y forman parte activa del día a día de la panadería.

Aun así, reconocen que trabajar con familiares también presenta dificultades. Ser madre y empresaria al mismo tiempo obliga a gestionar emociones, responsabilidades y jerarquías que en ocasiones se mezclan.

No siempre resulta sencillo separar la relación personal de la laboral, especialmente cuando se intenta evitar que los hijos repitan errores que ellas mismas cometieron durante sus primeros años como emprendedoras.

Pese a ello, consideran que la experiencia está siendo muy positiva porque tanto Nuria como Gerard comparten la misma pasión por el oficio y entienden perfectamente el esfuerzo que requiere mantener vivo un negocio de estas características.