Imagen de un albañil trabajando, para ilustrar.

Imagen de un albañil trabajando, para ilustrar. iStock.

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Un albañil de 64 años: "Dicen que faltan trabajadores en la obra pero te piden de requisito hablar inglés con los ladrillos"

Mientras el sector busca miles de trabajadores, los veteranos denuncian procesos de selección cada vez más exigentes.

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La construcción atraviesa uno de los mayores problemas de relevo generacional de las últimas décadas. Según datos de la Fundación Laboral de la Construcción, únicamente el 10% de los trabajadores del sector tiene menos de 30 años, una cifra que refleja el escaso interés de los jóvenes por incorporarse a uno de los oficios tradicionales con mayor demanda de empleo en España.

Detrás de esta realidad confluyen varios factores. El incremento del acceso a los estudios universitarios ha reducido el número de personas que optan por la formación profesional vinculada a los oficios manuales, mientras las empresas alertan desde hace años de las dificultades para encontrar personal cualificado.

Sin embargo, algunos trabajadores veteranos consideran que el problema no se limita a la falta de candidatos, sino también al aumento de las exigencias durante los procesos de selección.

Es lo que sostiene José María, albañil de 64 años con medio siglo de experiencia, quien, en una entrevista concedida a EL ESPAÑOL, aseguró que algunas ofertas de empleo incluyen requisitos que poco tienen que ver con el trabajo que después se desempeña en la obra.

Entre ellos, el conocimiento de idiomas, una condición que, según explica, le sorprendió especialmente tras presentarse a un proceso de selección.

Un sector que busca trabajadores, pero eleva los requisitos

La escasez de mano de obra en la construcción convive, según algunos profesionales del sector, con procesos de selección cada vez más exigentes. José María, albañil de 64 años, asegura que él mismo se encontró con esa situación al presentarse a una oferta de empleo para una obra pública.

"Me presenté a una oferta de trabajo en una obra que publicó un Ayuntamiento y, unas semanas después, me dijeron que estaban buscando a alguien que supiera inglés", relata, "no sabía que tenía que hablar inglés con los ladrillos".

Y es que, para profesionales como José, estos requisitos adicionales no hacen más que dificultar la cobertura de unas vacantes que el propio sector asegura no conseguir cubrir.

Sin embargo, estas exigencias son solo una muestra de la transformación que ha experimentado el sector de la construcción durante las últimas décadas.

José María, albañil, durante su jornada de trabajo.

Aunque la formación en prevención de riesgos o la experiencia siguen siendo imprescindibles, en algunas ofertas de empleo también se valoran otros aspectos menos vinculados al trabajo manual, como la disponibilidad para desplazarse de forma continua, el carnet de conducir y vehículo propio, el manejo de aplicaciones móviles para registrar tareas o comunicarse con los equipos, e incluso el conocimiento de idiomas cuando las obras cuentan con personal o empresas internacionales.

El veterano albañil lleva trabajando desde los 14 años y conoce de primera mano cómo ha evolucionado el oficio. Asegura que nunca había visto una situación similar, con empresas buscando personal y, al mismo tiempo, encontrando dificultades para contratarlo.

La falta de relevo generacional

A ello se suma un problema demográfico que preocupa desde hace años al sector. La Fundación Laboral de la Construcción viene alertando del progresivo envejecimiento de las plantillas y de la falta de relevo generacional, una circunstancia que podría agravarse durante la próxima década a medida que miles de profesionales alcancen la edad de jubilación.

José María asegura que esa realidad puede comprobarse fácilmente dentro de cualquier obra. "En mi obra solo hay un chaval de 28 años, el resto tiene más de 50 años", explicó a este medio.

A su juicio, muchos jóvenes descartan este tipo de empleo por las condiciones salariales con las que habitualmente se comienza la carrera profesional. "Lo primero que preguntan los jóvenes es cuánto van a cobrar. ¿1.200? Para eso no trabajo", afirma.

En su opinión, existe una diferencia entre las expectativas económicas de las nuevas generaciones y los salarios de entrada que ofrecen muchas empresas para la categoría de peón, el nivel inicial dentro de la construcción.

El envejecimiento de la población activa y las jubilaciones previstas durante los próximos años hacen que muchas compañías dependan cada vez más de trabajadores procedentes de otros países para mantener el ritmo de actividad.

Más allá de la falta de mano de obra, José María también lamenta cómo ha evolucionado el poder adquisitivo de los trabajadores durante las últimas décadas. "Antes con 400 pesetas podía comprar muchas cosas, ahora no sirve ni para un café", protesta.

Para él, la sensación es que los sueldos no han evolucionado al mismo ritmo que los precios, una percepción que comparte buena parte de los trabajadores de sectores intensivos en mano de obra.

De hecho, esta situación también la ha vivido él en sus propias carnes. "Solo me han subido el sueldo 100 euros en 20 años", sentencia, reflejando la frustración de quien ha dedicado toda una vida a un oficio que hoy afronta el desafío de encontrar una nueva generación dispuesta a tomar el relevo.