Imagen de la ensaladilla rusa de Bea Negro.

Imagen de la ensaladilla rusa de Bea Negro. Bea Negro (@beamchef13)

Estilo de vida

Bea Negro, chef: "En vez de preparar la ensaladilla rusa tradicional, prueba con esta opción con gambones, salsa gochujang y huevo frito"

Su propuesta conserva la patata como protagonista, pero introduce contrastes que dan un giro completo a la receta de siempre.

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Pocas recetas están tan presentes en la gastronomía española como la ensaladilla rusa. Es un clásico que forma parte del recetario de muchas familias y cuya elaboración resulta tan conocida que incluso quienes apenas cocinan saben identificar sus ingredientes principales y la forma tradicional de prepararla.

Sin embargo, detrás de esa aparente sencillez se esconde una de las recetas más versátiles de nuestra cocina. La ensaladilla admite cambios en prácticamente todos sus elementos, desde el tipo de proteína hasta el aliño o la presentación, lo que ha permitido que cocineros profesionales y aficionados la reinventen constantemente sin perder su esencia.

Esa capacidad de adaptación es precisamente la que ha llevado a la subcampeona de MasterChef 13, Bea Negro, a proponer una versión completamente diferente. En lugar de la clásica ensaladilla, la chef apuesta por unas patatas machacadas acompañadas de gambones, una mayonesa con lima y gochujang y un huevo frito.

Una ensaladilla diferente

Hablar de ensaladilla rusa en España es hacerlo de uno de los grandes iconos del recetario popular. Aunque cada familia defiende su propia versión como la auténtica, lo cierto es que nunca ha existido una única forma de prepararla.

Algunas llevan atún, otras incorporan pollo, hay quien añade aceitunas, encurtidos o incluso marisco, mientras que la cantidad de mayonesa también cambia según los gustos de cada casa.

Precisamente esa libertad es la que aprovecha Bea Negro para alejarse de la receta más clásica y construir un plato completamente diferente. No se trata de modificar un ingrediente aislado, sino de cambiar la forma de entender la ensaladilla, respetando la importancia de la patata pero transformando todo lo que la rodea.

Uno de los primeros detalles que llama la atención es la manera de trabajar la patata. En lugar de buscar una mezcla completamente homogénea, la chef apuesta por cocerlas con piel antes de machacarlas ligeramente con un tenedor.

La piel actúa como una barrera natural durante la cocción, ayudando a que el tubérculo absorba menos agua y conserve mejor su sabor. El resultado son patatas más firmes, menos aguadas y con una textura que soporta mejor el aliño sin terminar convertida en un puré.

Otro de los grandes cambios llega con el protagonismo del gambón. Mientras que muchas ensaladillas españolas recurren al atún en conserva o incorporan pequeños trozos de marisco cocido, la subcampeona de MasterChef convierte este ingrediente en el auténtico hilo conductor del plato.

Lo hace, además, utilizando dos elaboraciones diferentes que aportan matices completamente distintos.

Por un lado, una parte del gambón se cocina para potenciar su sabor mediante el salteado, consiguiendo una textura más firme y un punto tostado que añade profundidad al conjunto.

Por otro, reserva otra parte para servirla prácticamente en crudo, picada muy fina y marinada ligeramente, a modo tartar.

Estos últimos gambones se marinan con un chorrito de lima y un toque de salsa gochujang. La lima aporta frescura y un punto cítrico que realza el sabor del marisco, mientras que el gochujang, un condimento tradicional de la cocina coreana elaborado con guindilla fermentada, añade un ligero picante y una mayor profundidad de sabor.

Es una combinación cada vez más habitual en la gastronomía contemporánea, donde los sabores asiáticos conviven con recetas profundamente mediterráneas.

La mayonesa, además, se aleja de la receta más clásica. Bea la prepara con huevo, aceite de girasol, lima y una cucharadita de la misma salsa gochujang, consiguiendo una salsa mucho más aromática y con un sutil toque picante.

Gracias a la acidez de la lima, el resultado es una mayonesa más fresca y equilibrada, capaz de aportar sabor sin enmascarar el resto de ingredientes.

Por último, el clásico huevo duro deja paso a un huevo frito, un cambio que transforma por completo el resultado final. Al romper la yema, esta se mezcla con la patata y la mayonesa, aportando una cremosidad extra y una textura mucho más untuosa que convierte cada bocado en una experiencia diferente.

Una reinterpretación que demuestra que un clásico de siempre también puede reinventarse. Para comprobarlo, solo queda ponerse manos a la obra con la receta de Bea Negro.

La receta de la chef

Ingredientes

2 patatas medianas.

8 gambones.

3 huevos.

200ml de aceite de girasol.

1 lima.

Salsa gochuyang.

Paso 1

Cuece las patatas (lavadas y con piel), una vez fría machaca ligeramente con un tenedor.

Paso 2

Pela los gambones, sácales la tripa. 5 de ellos trocéalos para saltear, y los otros 3 lo picas finito como para tartar.

Paso 3

Marina los los 3 gambones del tartar con un chorrito de lima y una puntita de gochuyang.

Paso 4

Los gambones salteados añádelos a tu patata, y aliña con una mayonesa deli como esta: 1 huevo, 200ml de aceite, un chin de sal, un chorrito de lima y una cucharadita de gochuyang (si te va el picante ponle más, pero ve probando).

Paso 5

Para emplatar, añade un huevo frito y un poco del tartar de gambón.