El chef Carlos Gómez, junto a una lata de sardinas.

El chef Carlos Gómez, junto a una lata de sardinas. E.E.

Estilo de vida

Los cocineros españoles coinciden: "Las sardinas en lata se mejoran con 200 g de queso fresco, un pepino y medio pimiento rojo"

Con unos pocos ingredientes frescos puedes transformar unas simples sardinas en lata en una comida completa, saludable y lista en 15 minutos.

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Las sardinas en lata ya no son solo una solución de emergencia en la despensa para momentos en los que no hay tiempo para cocinar y se busca preparar una receta rápida, sino que se han convertido en un ingrediente cada vez más habitual en la alta cocina y dietas saludables.

Esta conserva es barata y muy versátil, además de concentrar mucho sabor, lo que la lleva a ser perfecta para incluir tanto en elaboraciones que conforman un menú degustación de un restaurante de estrella Michelin como en un simple bocadillo para disfrutar en cualquier momento y lugar.

Los cocineros tienen claro que se les puede sacar mucho partido, y la forma de mejorar unas sardinas en lata para que sean aún más sabrosas es preparándolas con 200 gramos de queso fresco, un pepino y medio pimiento rojo.

Así lo recuerda el creador de contenido gastronómico y chef Carlos Gómez, más conocido como Charlito Cooks en las redes sociales, donde comparte sus mejores recetas, entre ellas una sencilla elaboración que se puede preparar en apenas 15 minutos y con un resultado excepcional.

Ensalada de garbanzos y sardinas

  • 1 bote de garbanzos cocidos
  • 2 latas de sardinas en aceite
  • 200 g de queso fresco
  • ½ pimiento rojo
  • 2 piparras
  • 1 pepino
  • 1 cebolleta
  • Aceite de oliva virgen extra (AOVE)
  • Vinagre
  • Sal

Paso 1

Escurrir y enjuagar los garbanzos bajo el grifo.

Paso 2

Picar el queso fresco, el pimiento rojo, el pepino y la cebolleta al gusto.

Paso 3

Mezclar en un bol los garbanzos con el queso, el pimiento, el pepino y la cebolleta.

Paso 4

Preparar el aliño mezclando el aceite de las sardinas con un chorrito de AOVE, vinagre, las piparras picadas y sal.

Paso 5

Colocar las sardinas sobre la ensalada.

Paso 6

Aliñar con la mezcla preparada, remover ligeramente si se desea y servir.

Un alimento muy nutritivo

Aunque tradicionalmente se han considerado un recurso barato para consumir, realmente nos encontramos con un ingrediente muy nutritivo que aporta una gran cantidad de proteínas completas, con todos los aminoácidos esenciales.

Además, posee grasas saludables ricas en omega-3 (DHA y EPA) y numerosas vitaminas y minerales que difícilmente se pueden aportar al organismo en las mismas cantidades con otros de los alimentos que son parte de nuestra dieta habitual.

De hecho, los nutricionistas recuerdan su gran riqueza en vitaminas del grupo B (sobre todo B12 y B3), D y A, además de minerales como zinc, selenio, yodo, hierro, magnesio y fósforo, todos ellos nutrientes clave para favorecer una buena salud muscular, ósea, cardiovascular e inmunitaria.

Uno de los aspectos a tener en cuenta es que esta conserva se puede comer con espina, pues el tratamiento térmico al que son sometidas la ablanda y provoca que el calcio pase a la carne. Esto implica que las sardinas en lata tengan hasta el doble de calcio que una sardina fresca del mismo peso.

La combinación de nutrientes hace que las sardinas en lata sean ideales para mejorar nuestra salud, y es que, además de los beneficios mencionados, también tienen un efecto antiinflamatorio y cardioprotector gracias a los ácidos grasos omega-3, que ayudan a reducir el colesterol malo (LDL) y los triglicéridos.

Precauciones

Al igual que sucede con otras conservas, a la hora de consumir sardinas en lata, hay que tener ciertas precauciones. Esto se debe a que suele tener cantidades apreciables de sodio por el líquido de cobertura.

Es por ello por lo que los expertos recomiendan moderar su consumo en el caso de personas que tengan hipertensión o deban controlar la sal. Al ser un pescado azul, concentran purinas, de forma que tampoco deben abusar de su consumo quienes padecen de hiperuricemia o gota.

La clave, en cualquier caso, está en la frecuencia con la que se consume, ya que muchos expertos insisten en que no hay problema por comer sardinas en lata varias veces por semana cuando son parte de una dieta rica en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.

En estos casos es una buena opción por todos los beneficios que aportan a la salud, aunque sí es cierto que se debe tratar de dar prioridad a las sardinas con aceite de oliva frente a aquellas que puedan contar con salsas muy grasientas o azucaradas.

Un alimento saludable

Las sardinas en lata, por lo tanto, se convierten en un alimento que no debe faltar en la despensa, ya que pueden utilizarse como base para preparar una infinidad de recetas simples o como ingredientes para aumentar el sabor de otros.

Ideales para comidas rápidas y saludables, pueden disfrutarse en tostadas o montaditos, con solo colocar las sardinas sobre una rebanada de pan tostada y añadir cebolla picada y unas gotas de limón para un resultado excepcional.

También se pueden añadir a una buena y refrescante ensalada, mezclando lechuga o patata cocida con tomate y pepino y agregar las sardinas con su propio aceite, además de exprimir un limón para darle un toque especial.