Paella valenciana.

Paella valenciana. iStock

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Los chefs valencianos coinciden: "El arroz más rico se hace cubriendo la paella con una capa fina de aceite caliente"

Ese sellado inicial ayuda a que los ingredientes mantengan sus jugos y desarrollen un sabor más intenso, algo que termina repercutiendo en el arroz.

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La paella es mucho más que una receta tradicional: es uno de los grandes símbolos de la gastronomía española y un plato profundamente ligado a la cultura mediterránea. Su preparación forma parte de reuniones familiares, celebraciones y comidas compartidas que, especialmente en la Comunidad Valenciana, se viven casi como un ritual.

Sin embargo, aunque pueda parecer una elaboración sencilla a primera vista, lograr una paella realmente buena requiere técnica, paciencia y atención a cada detalle. El punto exacto del arroz, la intensidad del fuego, la elección del caldo o la forma de cocinar los ingredientes influyen directamente en el resultado final.

Por eso, los chefs valencianos insisten en que preparar una paella perfecta no depende únicamente de seguir una receta paso a paso, sino de comprender cómo reacciona el arroz durante la cocción y qué necesita en cada momento. Para expertos como Quique Dacosta, uno de los errores más comunes está en el uso incorrecto del aceite.

La fina capa de aceite que cambia el resultado de la paella

Los grandes chefs valencianos coinciden en que el aceite de oliva juega un papel decisivo en la elaboración de una buena paella. Aunque muchas veces se piensa únicamente como una grasa para cocinar, lo cierto es que influye directamente en la textura final del arroz y en la forma en la que los ingredientes liberan su sabor durante la cocción.

Uno de los cocineros que más insiste en este aspecto es Quique Dacosta, que defiende cubrir la paella con una capa fina de aceite caliente antes de comenzar a cocinar los ingredientes.

La clave no está en inundar la superficie, sino en lograr una cantidad equilibrada que permita sellar correctamente carnes, verduras o pescados sin saturar el conjunto.

Ese sellado inicial ayuda a que los ingredientes mantengan sus jugos y desarrollen un sabor más intenso, algo que termina repercutiendo directamente en el arroz.

El motivo por el que esta técnica funciona tiene mucho que ver con la temperatura. Cuando el aceite está bien caliente y repartido de forma uniforme, se crea una cocción más homogénea en toda la base de la paella, lo que evita que algunos ingredientes se hiervan en lugar de dorarse y favorece la aparición de los aromas tostados que caracterizan a los buenos arroces valencianos.

Los expertos advierten, además, de que uno de los errores más habituales es utilizar aceite en exceso pensando que así el arroz quedará más sabroso. Ocurre justo lo contrario: demasiada cantidad termina apelmazando el grano y oscureciendo el sabor del caldo.

Quique Dacosta y su gama de arroces para cocinar en casa.

Quique Dacosta y su gama de arroces para cocinar en casa.

Pero quedarse corto tampoco es una buena idea, porque el arroz puede secarse demasiado rápido y perder parte de su melosidad. El equilibrio vuelve a ser, una vez más, el auténtico secreto.

Además del aceite, otro de los aspectos en los que más insisten los cocineros valencianos es en la importancia de elegir correctamente el tipo de arroz. No todos los granos absorben igual el caldo ni reaccionan de la misma manera al calor.

Por eso, Dacosta apuesta por variedades como el arroz sénia, especialmente apreciado por su capacidad para absorber sabores sin perder textura.

La elección del grano es tan importante porque determina cómo se integran los sabores del fumet o del caldo. Un arroz adecuado consigue impregnarse del aroma del pescado, las verduras o la carne sin romperse durante la cocción.

Otros chefs valencianos, como Susi Díaz, recuerdan además que cada variedad necesita tiempos y proporciones distintas de caldo, por lo que improvisar suele terminar en arroces pasados o excesivamente secos.

Una vez conocido el secreto del aceite y del tipo de arroz, podemos pasar a la receta. Para preparar una paella tradicional siguiendo los consejos de los chefs valencianos (para unas 4 personas), necesitamos: 400 g de arroz tipo sénia, 500 g de pollo troceado, 400 g de conejo troceado, 200 g de judías verdes planas (bajoqueta), 100 g de garrofó, 1 litro de caldo casero de carne y verduras, un chorrito de aceite de oliva (el justo para cubrir el fondo) y 2 ramas de romero fresco.

Empezamos cubriendo la base de la paella con una capa fina de aceite de oliva caliente. A continuación, doramos por separado las carnes de pollo y conejo por un lado, y las verduras por el otro, logrando así sellar perfectamente los ingredientes.

Después, elaboramos el sofrito del arroz a fuego suave en el mismo recipiente para que el grano absorba todos los sabores. Acto seguido, vertemos el caldo casero caliente sobre la mezcla.

Una vez que empieza a hervir, cocinamos el arroz a fuego fuerte durante 10 minutos. Pasado ese tiempo, bajamos la intensidad y lo dejamos cocinar a fuego lento durante 5 minutos más.

Para terminar, subimos el fuego durante los últimos 2 minutos para conseguir el deseado socarrat. Justo antes de acabar la cocción, añadimos las ramas de romero fresco para aportar aroma y dejamos reposar el plato antes de servir.

Otros trucos fundamentales

Además del aceite y el arroz, entre los chefs valencianos también hay consenso en torno a la necesidad de trabajar bien el sofrito y tal y como hemos podido ver en la receta, en la paella valenciana tradicional, las carnes y las verduras suelen cocinarse por separado para controlar mejor los tiempos y evitar que unos ingredientes tapen el sabor de otros.

Después llega el turno del arroz, que debe sofreírse ligeramente antes de añadir el caldo caliente. Ese paso, aparentemente simple, ayuda a sellar el grano y mejora su resistencia durante la cocción.

El control del fuego es otro de los puntos críticos. Los chefs recomiendan comenzar con una intensidad alta durante los primeros minutos para activar rápidamente la cocción y favorecer que el arroz absorba el caldo.

Más adelante conviene bajar el fuego para que el grano termine de cocinarse de manera uniforme. Y en los últimos minutos, volver a subir ligeramente la intensidad permite conseguir el deseado socarrat, esa fina capa tostada y crujiente que aparece en el fondo y que muchos consideran la mejor parte de una paella.

Paella valenciana.

Paella valenciana.

Sin embargo, todos estos trucos sirven de poco si la calidad de los ingredientes no acompaña y los cocineros recuerdan constantemente que una buena paella empieza mucho antes de encender el fuego.

El pollo, el conejo, las verduras o el pescado deben estar frescos y tener sabor propio, porque el arroz actúa como un amplificador que termina reflejando cualquier carencia del producto utilizado.

Por ese motivo, los chefs defienden que la sencillez suele ser la mejor estrategia; no hace falta añadir decenas de ingredientes para conseguir un arroz espectacular. En muchas ocasiones, pequeños detalles son suficientes para marcar la diferencia.

Algunos cocineros, por ejemplo, incorporan una rama de romero justo antes de finalizar la cocción para aportar un aroma fresco y mediterráneo que combina especialmente bien con el socarrat.