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Estilo de vida

Ariane Hoyos, librera: "TikTok ha sido clave para que los jóvenes vuelvan a leer"

Las redes sociales han cambiado la forma de leer en España y han impulsado a toda una generación a volver a las librerías físicas.

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El fenómeno de la lectura entre los jóvenes está cambiando en España. Durante años se repitió la idea de que las nuevas generaciones se habían alejado de los libros, atrapadas por las pantallas. Sin embargo, algo ha empezado a cambiar.

En ese giro, plataformas como TikTok han jugado un papel inesperado. Lo que parecía un espacio dominado por el entretenimiento rápido se ha convertido también en un escaparate para la literatura. Y ahí es donde entra Ariane Hoyos.

La librera es una de las creadoras detrás de Lasai, un proyecto que ha conseguido unir comunidad, lectura y negocio físico en pleno centro de Madrid. Su historia no nace de una estrategia empresarial clásica, sino de algo mucho más orgánico.

"TikTok ha sido clave para que los jóvenes vuelvan a leer", asegura. Una afirmación que resume el momento actual del sector y que explica, en parte, el éxito de su librería.

Del club de lectura a una librería real

Antes de que existiera Lasai como espacio físico, ya había una comunidad. Todo comenzó con un club de lectura que fue creciendo poco a poco hasta convertirse en el verdadero motor del proyecto.

"Sin el club de lectura no hubiera habido librería", explica Hoyos. Ese punto de inflexión marcó el paso del entorno digital a un negocio físico, algo que no siempre resulta fácil.

El salto no estuvo exento de dudas. Abrir una librería en el contexto actual puede parecer arriesgado, especialmente en un momento en el que el consumo digital domina gran parte del tiempo de ocio.

Aun así, decidieron dar el paso. "Había dudas y dificultades, pero las ganas pudieron con todo", reconoce. Esa mezcla de intuición y comunidad previa fue clave para arrancar.

El resultado es una librería que no funciona como una tienda al uso. Desde el principio, el objetivo fue otro. "No queremos ser una tienda, sino un lugar para estar y conversar", afirma.

Ese concepto se traslada al día a día. Lasai organiza talleres, clubes de lectura y cursos, y dedica tiempo a cada cliente para recomendar libros de forma personalizada.

No hay prisa. Tampoco una rotación constante de producto como en las grandes superficies. La idea es que quien entre se quede, pregunte y descubra.

Un negocio que va más allá de vender libros

Detrás del proyecto también hay una realidad que no siempre se cuenta: la sostenibilidad económica de una librería independiente en España.

"Se puede vivir, pero hay que trabajar mucho", admite Hoyos. La venta de libros, por sí sola, no es suficiente para sostener el negocio.

Por eso, la clave está en diversificar. Actividades, eventos y comunidad se convierten en pilares fundamentales para generar ingresos y mantener el proyecto en marcha.

Además, el perfil de cliente está bastante definido. "Es el que esperábamos: mujeres jóvenes entre 20 y 35 años", explica. Un dato que encaja con la tendencia actual del consumo cultural.

En cuanto a los gustos, también hay patrones claros. La narrativa de autoficción contemporánea, especialmente española, es la que mejor funciona entre quienes visitan la librería.

Ese criterio también influye en la selección de títulos. Aunque intentan equilibrar lo que puede funcionar con sus propios gustos, lo tienen claro. "Siempre pesan más nuestros gustos personales", reconoce.

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El paso del entorno digital al físico también tiene su cara menos visible. "Es un trabajo romantizado, pero también muy cansado", explica.

La exposición constante, el trato directo con el público y el ritmo del día a día hacen que la realidad sea muy distinta a la imagen idealizada que muchos tienen.

Aun así, el proyecto sigue creciendo. Uno de los principales retos ahora es consolidar una base de clientes fieles y seguir ampliando la comunidad.

"Queremos crecer, pero manteniendo el modelo", asegura. Un equilibrio complicado, pero que define bien la esencia de Lasai.

En paralelo, el papel de TikTok sigue siendo fundamental. No solo como canal de difusión, sino como herramienta para despertar el interés por la lectura en nuevas generaciones.

Lejos de ser un enemigo del libro, se ha convertido en uno de sus principales aliados. Un cambio de paradigma que está redefiniendo cómo se descubre y se consume literatura hoy.

En ese cruce entre redes sociales y librerías físicas, proyectos como el de Ariane Hoyos demuestran que todavía hay espacio para nuevas formas de entender la lectura.