Chūō Shinkansen, línea de transporte.

Chūō Shinkansen, línea de transporte. Imagen de archivo

Estilo de vida

Japón crea la alternativa al tren tradicional: supera los 600 km/h y levita a 10 cm del suelo

Un sistema sin contacto con las vías reduce la fricción al mínimo y abre la puerta a desplazamientos mucho más rápidos y eficientes entre ciudades.

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Japón lleva años trabajando en una revolución silenciosa en el transporte que podría cambiar la forma en la que se viaja entre grandes ciudades. No se trata de mejorar el tren tradicional, sino de sustituirlo por un sistema completamente distinto que elimina el contacto con las vías.

El protagonista de este salto tecnológico es el tren maglev del proyecto Chuo Shinkansen, desarrollado por la compañía Central Japan Railway (JR Central). Su gran diferencia frente a los trenes convencionales es que no utiliza ruedas, lo que reduce drásticamente la fricción y permite alcanzar velocidades nunca vistas en el transporte terrestre.

En fase de pruebas, este tren ha logrado superar los 600 kilómetros por hora, una cifra que lo sitúa como el más rápido del mundo. Sin embargo, la velocidad prevista para su funcionamiento comercial será inferior, en torno a los 500 km/h, una cifra igualmente muy superior a la alta velocidad actual.

Un desbloqueo clave tras años de conflicto

Durante años, el avance del proyecto ha estado condicionado por un problema que nada tenía que ver con la tecnología. La construcción de uno de los tramos más importantes, en la prefectura de Shizuoka, había quedado paralizada por motivos ambientales.

El principal punto de conflicto era el posible impacto en el caudal del río Ōi, una fuente clave de agua para consumo humano, agricultura y ecosistemas locales. Las autoridades temían que la perforación de túneles alterase el equilibrio hídrico de la zona.

Esta situación empezó a cambiar a finales de marzo de 2026, cuando un comité especializado dio luz verde a un paquete de medidas destinadas a minimizar ese impacto. Con este paso, el proyecto vuelve a avanzar tras años de negociaciones.

El respaldo del actual gobernador de Shizuoka también ha sido determinante. A diferencia de su predecesor, ha mostrado una postura favorable, lo que acerca la autorización definitiva para iniciar las obras en este tramo estratégico.

Ingeniería bajo tierra en una zona compleja

Uno de los mayores retos del proyecto se encuentra en los Alpes del Sur japoneses, una zona montañosa donde la construcción de túneles requiere soluciones técnicas avanzadas. En este entorno, cualquier alteración del terreno puede afectar al agua subterránea.

Para evitarlo, la empresa ha diseñado sistemas específicos que permiten reconducir el agua que pueda aparecer durante las excavaciones. La idea es devolverla al río y evitar que se pierda en el subsuelo.

Además, se están utilizando galerías de prueba y perforaciones de gran longitud para analizar el terreno antes de iniciar las obras principales. Este trabajo previo busca reducir riesgos y anticipar posibles problemas geológicos.

Cómo funciona un tren que levita

El funcionamiento del maglev es radicalmente distinto al de cualquier tren convencional. En lugar de apoyarse sobre raíles, el convoy se eleva unos centímetros sobre la guía gracias a la interacción entre imanes.

En este caso, el sistema utiliza superconductores, materiales que, al enfriarse a temperaturas extremadamente bajas, permiten generar campos magnéticos muy potentes sin pérdidas de energía. Para conseguirlo, los imanes se enfrían con helio líquido a cerca de 269 grados bajo cero.

Este sistema no solo permite la levitación, sino también la propulsión. El tren se mueve mediante un motor lineal que aprovecha la interacción entre los imanes del vehículo y las bobinas instaladas en la infraestructura.

Una de las ventajas clave es la seguridad. Incluso en caso de fallo eléctrico, el sistema está diseñado para detenerse de forma controlada, evitando riesgos asociados a la pérdida de levitación.

Viajes más rápidos sin pasar por el aeropuerto

Uno de los principales impactos del maglev será en los tiempos de desplazamiento. Según los planes del proyecto, el trayecto entre Tokio y Nagoya podría reducirse de 86 a unos 40 minutos.

En el caso de Tokio y Osaka, el viaje pasaría de más de dos horas a poco más de una. Esta reducción cambia por completo la lógica de muchos desplazamientos, especialmente los de trabajo.

La gran ventaja frente al avión es que el tren conecta directamente los centros urbanos. Esto elimina tiempos de espera, controles y desplazamientos hasta aeropuertos, lo que en muchos casos puede hacer que el viaje total sea más corto.

Un proyecto con costes en aumento

El desarrollo de esta infraestructura no está exento de dificultades económicas. El coste estimado del tramo entre Shinagawa y Nagoya ha ido aumentando con el paso de los años.

Las últimas cifras lo sitúan en torno a los 11 billones de yenes, muy por encima de las primeras estimaciones. Este incremento se debe a varios factores, como el encarecimiento de materiales, la complejidad de los túneles y la necesidad de reforzar las medidas de seguridad.

También influyen las exigencias ambientales y la gestión de los materiales extraídos durante las obras, especialmente en zonas montañosas donde la logística es más complicada.

El impacto ambiental, en el punto de mira

El maglev se presenta como una alternativa más eficiente que el avión en términos de emisiones por pasajero. Diversos estudios señalan que el tren puede generar una cantidad de CO2 muy inferior por kilómetro recorrido.

Sin embargo, su impacto real dependerá de varios factores. Entre ellos, el origen de la electricidad que alimenta el sistema y el número de pasajeros que lo utilicen de forma habitual.

También existen otros desafíos, como el ruido aerodinámico en los tramos en superficie o el impacto de las obras en el entorno natural.

A pesar de ello, Japón sigue apostando por esta tecnología como el futuro del transporte de alta velocidad. Si el proyecto cumple sus objetivos, podría marcar el inicio de una nueva era en la movilidad, donde los trenes dejen de tocar el suelo para convertirse en una alternativa real al avión.