Montaje.
Vero Gómez, chef: "Para unos pimientos asados perfectos tienes que hornearlos a 250° y estrujar las pieles"
Desde el punto de vista culinario, este gesto provoca la caramelización superficial y la ruptura de las fibras internas del pimiento, liberando líquidos.
Más información: Conchita, cocinera, 84 años: "El truco para unas albóndigas perfectas no es la carne, es 1/2 taza de puré de patata"
- Total: 50 min
- Comensales: 2
En pocas cocinas españolas falta el pimiento. Es uno de los productos más reconocibles de la despensa nacional y un ingrediente que atraviesa regiones, estaciones y estilos culinarios.
Uno de los motivos de su popularidad es su increíble versatilidad: en conserva, en tiras dentro de un bote listo para aliñar; en su versión más delicada como los pimientos del piquillo; salteado en el caso de los de Padrón; relleno de carne o bacalao; o simplemente asado y aliñado con aceite de oliva y vinagre.
Se trata de un alimento muy nutritivo y aparentemente sencillo de preparar. Sin embargo, como ocurre con casi todo en cocina, detrás de esa simplicidad hay técnica y pequeños gestos que marcan la diferencia.
Algunos cocineros sostienen que el secreto de unos pimientos realmente memorables no está solo en el horno o en el aliño, sino en aprovechar al máximo su propio líquido.
Para profesionales como Verónica Gómez, uno de los trucos más valorados consiste en utilizar el líquido que se obtiene al estrujar las pieles tras el horneado, una práctica que intensifica el sabor y eleva el resultado final.
El truco de los pimientos de Verónica Gómez
La chef salmantina Verónica Gómez se dio a conocer ante el gran público como una de las finalistas de la décima edición de MasterChef España, el talent culinario más popular de la televisión nacional.
En el programa, emitido por RTVE, compartió fogones y veredictos con el exigente jurado formado por Jordi Cruz, Samantha Vallejo-Nágera y Pepe Rodríguez. Su paso por el concurso la consolidó como una cocinera meticulosa, muy técnica y especialmente atenta al producto.
Tras su participación en el programa, Gómez ha mantenido una presencia activa en redes sociales, donde comparte recetas y consejos prácticos que conectan con una cocina casera bien ejecutada.
En uno de los vídeos difundidos en su cuenta de Instagram, explica con detalle cómo prepara sus pimientos asados y cuál es, a su juicio, el gesto que transforma una receta corriente en un plato sobresaliente.
El procedimiento parte de una premisa clara: el calor debe ser alto. Los pimientos se colocan en una bandeja de horno cubierta con papel de cocina, un recurso práctico que, según explica, evita tener que "pasarse media vida fregando y rascando".
Se hornean a 250 grados hasta que la piel esté visiblemente tostada y en algunas zonas prácticamente quemada, un proceso que suele prolongarse entre cuarenta y cincuenta minutos.
Durante ese tiempo conviene ir girándolos para garantizar que la cocción sea uniforme y que la carne se ablande por completo. Sin embargo, el momento decisivo llega después.
Tras esperar lo justo para que estén fríos, debemos pelarlos con las manos y, en lugar de desechar las pieles, la cocinera propone estrujarlas cuidadosamente sobre la carne ya asada para extraer todo el líquido que contienen.
Ese líquido, que de otro modo se perdería, concentra parte de los azúcares naturales y los aromas desarrollados durante el asado.
La receta de pimientos de Verónica Gómez
Una vez que hemos conocido el truco de la chef, podemos pasar a la receta. Los ingredientes son muy simples; lo único que se sale más de la receta española es la chalota, un bulbo comestible de la familia de la cebolla y el ajo.
Ingredientes
Ingredientes para los pimientos asados perfectos
- Pimientos rojos
- Aceite de oliva
- Chalota picada
- Sal
- Vinagre de Jerez
Paso 1
Pon los pimientos en una bandeja con papel de cocina y hornéalos a 250ºC hasta que la piel esté más o menos quemada, que será en unos 40 o 50 minutos.
Paso 2
Ve girando los pimientos según vayan poniéndose negros. Es normal, no se están quemando.
Paso 3
Pasado el tiempo, saca los pimientos del horno y pélalos con las manos en cuanto estén un poco fríos.
Paso 4
Reserva las pieles para apretujarlas bien y soltar todo el líquido. Si has usado papel de cocina, envuélvelas con él y aprieta todo como si fuera un saco.
Paso 5
Pica la chalota
Paso 6
Añade a los pimientos aceite de oliva, la chalota picada, vinagre de Jerez y una pizca de sal, todo con el líquido estrujado de las pieles.
Paso 7
Mezcla todo bien y ya está listo para comer.
Desde el punto de vista culinario, el gesto de la cocinera tiene lógica. El horneado a alta temperatura provoca la caramelización superficial y la ruptura de las fibras internas del pimiento, liberando jugos ricos en sabor.
Al recuperar ese líquido y reincorporarlo al plato, se intensifica la profundidad gustativa y se refuerza el carácter del producto sin necesidad de añadir más condimentos. El resultado es un pimiento con un equilibrio más marcado entre dulzor, notas ahumadas y acidez.
Después, el aliño se mantiene sencillo para no enmascarar el trabajo previo: aceite de oliva, chalota picada, vinagre de Jerez y una pizca de sal. La combinación respeta el protagonismo del vegetal y se limita a potenciarlo.
El aceite aporta untuosidad, el vinagre equilibra con su acidez y la chalota introduce un matiz aromático suave que no compite con el sabor principal.