Isabel, jubilada y creadora de contenido (@nonna.isa).

Isabel, jubilada y creadora de contenido (@nonna.isa).

Estilo de vida

Isabel, jubilada de 84 años: "Pago una residencia privada con mucho sacrificio, no es fácil entrar en una oficial"

Más de 50.000 personas están en lista de espera para una residencia pública, mientras otras, como Isabel, se ven obligadas a recurrir a centros privados.

Más información: María, cuidadora a domicilio: "No somos limpiadoras, ni recaderas, estamos cansadas de que nos traten como sirvientas"

Publicada

En España hay más de 5.000 residencias para mayores con entre 380.000 y 400.000 plazas. Sin embargo, estas cifras siguen siendo insuficientes: en 2026, más de 50.000 personas dependientes continúan en lista de espera para acceder a una plaza pública o concertada.

Y la situación irá a peor. El ritmo de envejecimiento de la población ya supera con creces la creación de nuevas plazas, según alerta el último informe de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales.

La necesidad de plazas en residencias con financiación pública no deja de crecer, lo que convierte en casi misión imposible el acceso rápido para muchas personas dependientes en España. Una falta de recursos, por la que cada vez más personas se ven obligadas a recurrir a una residencia privada con los elevados costes que eso conlleva.

Este es el caso de Isabel, conocida en redes sociales como @nona.isa, quien se ha dado a conocer por la cercanía de sus vídeos, donde cuenta cómo es su vida en la residencia, muestra sus viajes, su filosofía de vida, da todo tipo consejos y donde también ha acercado a sus seguidores su historia de amor.

Sin embargo, algunos de sus seguidores también se han mostrado curiosos por los motivos que llevaron a Isabel a elegir una residencia privada. Una cuestión a la que la creadora de contenido ha respondido con total claridad, destacando la dificultad existente hoy en día para conseguir una plaza en este tipo de residencias:

@nonna.isa Respuesta a @elaprikos comparto amigos mios esta información con vosotros, no por generar cotilleos sino para mostrar la realidad y no penséis que vuestra nonna es rica, aqui como todos, somos luchadores, nadie nos regala nada pero por suerte me mantengo y estoy feliz por ello. Un beso. #abuelas #abuela #gastos #cuantogasto #belinda ♬ sonido original - nonna.isa

"Yo no soy una ricachona. No he tenido más remedio que coger esta residencia porque no es fácil entrar en una residencia oficial", explica Isabel en uno de sus vídeos. "Mi situación era urgente y mis hijos y yo tuvimos que optar por esta opción. La pago con mucho sacrificio y esto, dentro de unos límites tiene también sus inconvenientes".

Isabel relata que comparte habitación, sigue normas y tiene horarios marcados, pero valora la excelente atención que recibe y su esfuerzo por hacer de su espacio un lugar acogedor.

Lo pago con mucho sacrificio

"Es una residencia en la que estoy muy bien atendida, las necesidades más básicas solucionadas y luego por mi parte procuro hacerlo lo más acogedora posible por mis actividades y por mi forma de ser, pero no deja de ser una residencia normal", afirma. "Al final, una residencia privada lo único que tiene de especial es pequeños detalles pero que es un negocio y hay que pagarlo".

Frente a la idea errónea de que solo personas con alto poder adquisitivo pueden pagar una residencia privada, Isabel detalla el esfuerzo económico que supone para ella. "No pago tanto como en principio parece, pero pago una buena cantidad. La pago con mucho sacrificio porque desgraciadamente yo no lo tenía. Pago con la pensión de viudedad que me ha dejado mi marido y además, tengo que añadir lo que me dan por el alquiler de mi piso".

Su ingreso en la residencia no fue planificado, sino urgente: "Yo tuve que entrar en una residencia prácticamente por urgencias, entonces era la única oportunidad que se me ofrecía y entré por la vía privada y eso conlleva esas cantidades un poquito más grandes", señala.

"De momento, como lo voy resolviendo, aquí estoy. Estoy contenta porque ya me he adaptado a esta residencia. Me compensa porque llevo una vida muy libre dentro de mis limitaciones y no podría ir a otra", asegura.

Atendidos 24 horas

A pesar de las dificultades, Isabel defiende su decisión: "Mi estatus no ha sido de rica, mi marido y yo hemos sido trabajadores un poquito agraciados, pero nos ha gustado vivir y viajar y hemos gastado mucho dinero también y ahora me mantengo, sobrevivo. El mañana ya se verá", confiesa.

Tras el fallecimiento de su marido, vivió un año sola hasta que su salud empeoró y tuvo que tomar esta decisión. "Una opción habría sido contratar a una persona que me cuidara en casa, pero aquello es prohibitivo. La otra opción era entrar en una residencia". Aunque al principio reconoce que le costó adaptarse, ahora asegura estar muy a gusto.

"Estamos estupendamente. Atendidos 24 horas, cualquier cosa que nos pase estamos controlados, nos ayudan, nos dan la comida personalizada, hacemos lo que queremos, tenemos todo tipo de entretenimientos, hacemos excursiones", asegura.

Su única queja, la rigidez horaria: "Evidentemente su lado menos positivo es la menor libertad de horarios, esa es la única pega que le pondría a una residencia", concluye en otro de sus vídeos.

Una realidad que cada día tienen que afrontar miles de mayores que se ven obligados a asumir un alto coste económico para poder vivir con tranquilidad y todos los cuidados necesarios en esta etapa de su vida. Mientras tanto, Isabel, con su actitud positiva y cercana, demuestra día a día que la vejez no tiene por qué ser sinónimo de soledad o resignación, sino también de adaptación, optimismo y nuevas formas de vivir.