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Alexandra, empresaria, sobre el negocio de las máquinas expendedoras: "Un solo punto de café puede generar 50.000 euros al año"
Para la experta, la ubicación del punto es el factor decisivo que marca la diferencia entre una máquina rentable y una que no lo es.
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El negocio de las máquinas expendedoras lleva décadas formando parte del paisaje cotidiano en España. Oficinas, hospitales, universidades, estaciones de transporte y centros comerciales dependen de este modelo de venta automática que, según datos del sector, ya opera más de medio millón en el país.
A pesar de esta fuerte implantación, España está lejos de liderar el negocio del vending a escala global. Países como Japón o Estados Unidos cuentan con una densidad extraordinaria, con aproximadamente una máquina por cada 200 personas, o China, donde tras constatar el potencial del sector, busca replicar este modelo.
Aunque su densidad es mucho menor, China ocupa el tercer lugar mundial en número de máquinas expendedoras. Son precisamente estas cifras las que han llevado a la empresaria Alexandra a fijarse en el modelo chino y a explicar por qué cada vez más personas apuestan por este negocio.
El negocio de las máquinas expendedoras
El negocio de las máquinas expendedoras en China ha experimentado un crecimiento acelerado en la última década, impulsado por la urbanización, la alta densidad poblacional y la rápida adopción de tecnologías digitales.
A diferencia de otros mercados, en China este sector se apoya fuertemente en pagos móviles como Alipay y WeChat Pay, así como en el uso de big data e inteligencia artificial para optimizar inventarios, ubicaciones y surtido de productos.
Las máquinas no solo venden bebidas y snacks, sino también comidas calientes, productos frescos, electrónicos e incluso artículos de lujo, lo que amplía significativamente su rentabilidad potencial. Todo ello, con una ventaja clara: la ausencia de personal.
Durante su recorrido por China, Alexandra ha observado cómo estas máquinas han eliminado al máximo la intervención humana para operar las 24 horas del día sin empleados.
El uso masivo del pago móvil mediante códigos QR o reconocimiento facial convierte a la máquina expendedora en un punto de venta completamente autónomo. Este entorno tecnológico, unido a una alta seguridad y a la ausencia de vandalismo, permite que estos dispositivos funcionen como negocios permanentes.
Dentro de este ecosistema, Alexandra pone el foco en la evolución del vending de café, un producto que históricamente ha sido el motor del sector: estas cafeteras robotizadas funcionan como microcafeterías autónomas.
Alexandra, sobre el negocio de las máquinas expendedoras.
El usuario realiza el pedido desde una pantalla táctil o una aplicación móvil, paga de forma digital mediante código QR o reconocimiento facial y observa cómo un brazo robótico prepara la bebida con precisión profesional.
El sistema muele el café en el momento, controla temperaturas y tiempos de extracción y entrega el vaso perfectamente sellado, sin intervención humana y con capacidad para operar de forma ininterrumpida las veinticuatro horas del día.
Sin embargo, su rentabilidad no es solo por su eficacia y ausencia de personal, sino que desde el punto de vista económico, Alexandra explica que una cafetera robotizada bien ubicada puede alcanzar una facturación aproximada de 50.000 euros anuales.
El motivo de esta facturación se debe, principalmente, al precio de cada café. Cada unidad se sitúa entre 1,40 y 1,90 euros, una franja accesible que favorece la repetición de compra, especialmente en entornos de alto tránsito.
Imagen de una máquina expendedora.
La ubicación es, según Alexandra, el factor decisivo que marca la diferencia entre una máquina rentable y una que no lo es. Aeropuertos, estaciones de metro, centros financieros, hospitales o grandes complejos empresariales concentran un flujo continuo de consumidores dispuestos a pagar por rapidez y conveniencia.
No obstante, en el proceso no son solo beneficios. Según la empresaria, la inversión inicial es elevada, ya que este tipo de máquinas puede costar entre 9.000 y 45.000 euros según el nivel de automatización. No obstante, se puede recuperar el dinero rápidamente, especialmente, por la ausencia de empleados.
Para Alexandra, la clave está en entender el vending no como un ingreso puntual, sino como un sistema escalable: una sola máquina puede facturar 50.000 euros, pero una red de diez unidades bien colocadas puede alcanzar fácilmente los 500.000 euros anuales.
Otras máquinas expendedoras
Más allá del café, Alexandra amplía el foco y analiza otras máquinas que refuerzan el potencial del vending automatizado. En China observa robots de helados que preparan el producto frente al cliente con precios muy bajos, en torno a 1,20 euros por unidad.
En estos casos, la inversión inicial ronda los 16.000 euros; sin embargo, su viabilidad depende de ubicaciones con un tránsito masivo y constante. También destaca las máquinas de bebidas, capaces de gestionar el inventario en tiempo real y con un coste de entrada mucho más accesible, cercano a los 1.500 o 2.300 euros más importación.
Otro modelo que llama su atención es el alquiler automatizado de baterías portátiles, un servicio omnipresente en las ciudades chinas debido al uso intensivo del móvil para pagar y comunicarse.
Con una inversión muy reducida, que puede situarse entre los 320 y 650 euros por unidad, este tipo de máquinas basa su rentabilidad en el volumen y la rotación constante.
A ello se suman propuestas más orientadas al público familiar, como los robots de algodón de azúcar, con un coste aproximado de 1.800 euros, o las máquinas de flores frescas, que venden ramos preparados por unos 2,60 euros y requieren una gestión logística cuidadosa para mantener la calidad del producto.