En la imagen, una chica con la piel radiante.

En la imagen, una chica con la piel radiante. Jacob Wackerhausen iStock

Belleza

Los expertos coinciden: la piel no se protege sólo con crema; la papaya y la sandía ayudan a frenar el envejecimiento

El experto en nutrición conocido como Nutrimán aclara las mejores propuestas para incluir en la dieta con esta finalidad.

Más información: Cuida tu pelo en verano para no cortar por lo sano en septiembre: colágeno bebible, aceite capilar y fotoprotección

Luis Alberto Zamora
Publicada

El cuidado de la piel es una de las rutinas indispensables durante todo el año. Pero si hay una época donde cobra especial relevancia, esa es el verano.

En esta estación, a las agresiones normales también se les suman las siguientes: el aumento de la exposición solar, la sudoración, el cloro de las piscinas, la sal del mar y el aire acondicionado, entre otros factores que pueden alterar la barrera cutánea, favorecer la deshidratación y aumentar el estrés oxidativo, haciendo que nuestro cutis luzca apagado y más envejecido de lo normal.

Ahora más que nunca la atención a nuestra dieta, con alimentos aliados de la tez, juega un papel complementario a nuestra rutina cosmética diaria.

Y es que la nutrición, lejos de sustituir el cuidado dermatológico, complementa su acción desde dentro. Desde donde nace y se genera la piel.

Los efectos del verano

Durante los meses más cálidos del año, nuestra tez se ve sometida al exceso de agresiones antes citado. Uno de los más marcados es la mayor exposición a la radiación UV.

Esta situación aumenta la producción de radicales libres, acelerando el envejecimiento cutáneo y la aparición de manchas.

A esto se suma la pérdida de agua por el calor y la sudoración, agravando la deshidratación. O la inflamación que la exposición solar intensa puede generar, alterando la función barrera de la piel.

Además, este extra de horas de sol afecta a las membranas celulares cutáneas, viéndose alterada la elasticidad y su firmeza.

Esto se traduce en una mayor necesidad de antioxidantes, agua y grasas saludables en nuestro día a día, para conseguir la mejor versión del cutis.

Papaya: colágeno y luminosidad

Esta fruta tropical tan atractiva para la vista es una gran aliada, tanto de la piel, como de la digestión.

Su aporte nutricional combina un alto contenido en agua, fibra, antioxidantes y enzimas digestivas con muy pocas calorías.

Su compuesto más conocido es la papaína, una enzima que favorece la digestión de las proteínas, aliviando los procesos metabólicos pesados y las posibles molestias por comidas demasiado copiosas.

En la imagen, una propuesta para introducir la fruta en la dieta.

En la imagen, una propuesta para introducir la fruta en la dieta. Foto de Pranjall Kumar en Unsplash Pexels

En lo que se refiere a la salud de la piel, es una fruta con un alto aporte de ácido ascórbico —vitamina C—, un detalle muy interesante en estos meses, ya que participa en la síntesis de colágeno, una proteína estructural responsable, entre otras cosas, de la firmeza y elasticidad.

Una ingesta adecuada de la misma contribuye a una tez más uniforme y luminosa.

Añádela en los desayunos o meriendas en la playa, o atrévete a incluirla en una ensalada con hojas de espinaca baby. El hierro no hemo —es decir, el que se encuentra en los alimentos de origen vegetal— ayuda a absorber hasta tres veces más de esta vitamina en el organismo.

Batata: defensa frente al fotoenvejecimiento

Durante años ha sido la gran olvidada, pero ahora vive una segunda juventud gracias a la corriente plant based en restaurantes y tiendas de alimentación.

Además de su particular sabor dulzón en comparación con la patata, este tubérculo destaca por su aporte de fibra, hidratos de carbono complejos y por carotenoides, lo que la hace un alimento muy interesante mucho más allá de una simple fuente de almidón.

La batata y la freidora de aire, un tándem infalible.

La batata y la freidora de aire, un tándem infalible. Foto de Louis Hansel en Unsplash

Su color naranja es debido al beta-caroteno, una sustancia antioxidante, precursora de la vitamina A —que engloba principios como el retinol, el retinal o el ácido retinoico—, que se acumula en la piel, y ejerce un efecto fotoprotector complementario a las cremas solares.

Esto hace de la batata o boniato uno de los alimentos clave frente al fotoenvejecimiento acelerado en las largas exposiciones solares de estas vacaciones, ayudando a tener un cutis más uniforme y joven.

Semillas de lino: elasticidad e hidratación

Son uno de esos alimentos de un tamaño muy pequeño, pero que resultan verdaderos tesoros por la gran cantidad de nutrientes que suponen. Entre todas las semillas destaca el lino por su aporte en fibra, grasas saludables omega-3, lignanos y minerales.

Cada vez es más usual encontrar semillas en las variedades de pan disponibles en supermercados y panaderías.

Cada vez es más usual encontrar semillas en las variedades de pan disponibles en supermercados y panaderías. Foto de Wesual Click en Unsplash Pexels

La barrera cutánea depende en gran parte de los lípidos que la componen. Cuando esta se ve alterada, la piel se deshidrata con mayor facilidad y por este motivo el aporte de omega-3 tiene un papel esencial.

El lino es rico en ácido alfa-linolénico (ALA), un tipo de ácido graso omega-3 que, gracias a su efecto antiinflamatorio y de modulación de la irritación y sensibilidad, ayuda al mantenimiento de la barrera, su elasticidad e hidratación.

Sandía: más jugosidad

Una piel luminosa es sinónimo de buena hidratación. Y para ello, además de tomar agua y utilizar una buena crema, la alimentación juega un papel muy relevante.

La sandía es uno de los alimentos más asociados al verano, por su capacidad refrescante, su alto contenido acuoso—hasta un 92%— y electrolitos como el potasio.

Un bol de sandía es apetecible a cualquier hora del día en verano.

Un bol de sandía es apetecible a cualquier hora del día en verano. Foto de Itay Peer en Unsplash Pexels

Gracias a ello, una ración de esta fruta diaria ayuda al mantenimiento de la hidratación cutánea, luchando contra el rostro apagado y fortaleciendo la función barrera.

Añádela en tu plato antes y después de la exposición solar para conseguir ver una tez más elástica, luminosa y uniforme.

Ostras: boost de reparación

Una verdadera joya del mar, y no sólo por ser uno de los mariscos más deseados y exclusivos. A nivel nutricional es muy interesante por su gran contenido en zinc, además de proteínas de alta calidad, omega-3 y otros minerales traza.

En la nutrición y cosmética de la piel es casi considerado como un alimento funcional por su gran impacto en la regeneración, poder antiinflamatorio y equilibrio cutáneo.

El zinc participa en la cicatrización, la regulación sebácea y la reparación de las células cutáneas.

Las ostras, uno de esos manjares que amas u odias.

Las ostras, uno de esos manjares que amas u odias. Foto de Mitili Mitili en Unsplash Pexels

Por todo ello, las ostras son un gran apoyo para las pieles con tendencia acneica, siendo este elemento uno de los micronutrientes más estudiados en nutrición dermatológica.

Según varias investigaciones, se debe a que además de reducir la inflamación asociada a los brotes de acné, regula la actividad de las glándulas sebáceas y apoya la respuesta inmunitaria de la piel.