Ana Milán en la presentación de su nuevo programa.

Ana Milán en la presentación de su nuevo programa. Gtres.

Belleza

Ana Milán (51 años): "Mi abuela me enseñó que el mejor tono de pintalabios es el color que aparece al apretar tu dedo"

Ese tono que emerge al ejercer presión sobre la yema del dedo refleja, según Milán, el equilibrio ideal entre naturalidad y favorecimiento.

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Hay tonos que trascienden el tiempo. El rojo de Marilyn Monroe no era solo un pintalabios, era una declaración de intenciones, un símbolo de seguridad y feminidad que sigue inspirando décadas después.

Desde entonces, el color de labios ha sido una herramienta poderosa para definir estilo, personalidad… e incluso estado de ánimo.

Sin embargo, no todo el mundo encuentra ese tono icónico con facilidad. Mientras algunas personas parecen dar con su color perfecto casi de manera intuitiva, otras pasan años probando barras, texturas y matices sin terminar de convencerse frente al espejo.

La enorme variedad actual, lejos de facilitar la elección, muchas veces la complica. Y es aquí donde entra en juego Ana Milán, quien asegura tener el truco definitivo —heredado de su abuela— para dar con el tono ideal de forma sencilla, natural y completamente personalizada: apretar un dedo de tu mano.

El tono de pintalabios perfecto

Aunque parezca una tarea sencilla, elegir el tono perfecto de pintalabios puede suponer un auténtico desafío, especialmente hoy en día, cuando la oferta cosmética es prácticamente infinita.

Rojos intensos, nudes, rosas fríos, marrones, anaranjados y una amplia gama de matices intermedios… tonos que, aunque atractivos a simple vista, no funcionan igual en todas las personas. La razón es simple: el color final nunca depende únicamente del producto.

Un mismo pintalabios puede variar significativamente según el tono de piel, el subtono (cálido, frío o neutro), el color natural de los labios e incluso factores como el pH o el nivel de hidratación en ese momento.

Por eso, encontrar "el tono perfecto" puede convertirse en un proceso largo y, a veces, frustrante.

Sin embargo, según explica Ana Milán, existe una forma mucho más intuitiva y eficaz de acertar. Un truco sencillo que aprendió de su abuela y que no requiere más que observar el propio cuerpo.

"Si presionas el dedo durante un minuto, ese color rosado o rojizo que aparece es perfecto para tu labial diario", comentó la actriz en un vídeo para Vogue.

Ese tono que emerge al ejercer presión sobre la yema del dedo refleja, según Milán, el equilibrio ideal entre naturalidad y favorecimiento.

Es el color que armoniza con el rostro sin resultar artificial, aportando frescura y coherencia al conjunto.

La explicación detrás de este truco tiene una base lógica: el color que aparece es el resultado directo de la circulación sanguínea bajo la piel, combinada con la pigmentación natural de cada persona.

Es decir, se trata de un tono completamente personalizado, imposible de replicar de forma exacta en otra persona.

Pero el consejo no termina ahí. Milán va un paso más allá y propone utilizar ese mismo tono como guía para el resto del maquillaje: "También puedes llevarlo en los ojos y en las mejillas".

De esta forma, el color elegido para los labios se convierte en el hilo conductor del maquillaje completo. Aplicado como sombra o colorete, genera una armonía cromática que unifica el rostro y potencia un acabado más natural, equilibrado y sofisticado.