Sandra Barneda en la Ojerada (Ajo), donde se ambienta su nuevo libro.

Sandra Barneda en la Ojerada (Ajo), donde se ambienta su nuevo libro. Carlos Ruiz B.k

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Sandra Barneda nos enseña los escenarios de su nuevo libro: "Hay que vivir al filo del acantilado"

La escritora nos lleva por los lugares en los que se ambienta 'Las olas del tiempo perdido', su última novela. Un homenaje a la amistad y a los veranos de la infancia. 

29 septiembre, 2022 02:55

Sandra Barneda contempla en silencio el romper de las olas desde un acantilado de Ajo (Cantabria). Es uno de los pocos momentos tranquilos de este día ajetreado y repleto de entrevistas. Muy probablemente se está impregnando de ese espíritu de carpe diem que nos traslada en su última novela, Las olas del tiempo perdido (Planeta, 2022).

Ambientado en este pequeño pueblo de la costa cantábrica, Las olas del tiempo perdido cuenta la historia de un grupo de amigos de la infancia que, tras la muerte de uno de ellos, no vuelven a ser los mismos. Años después, Belén -una de las protagonistas- organiza una reunión de la pandilla para celebrar una fecha muy especial y todos deben enfrentarse a esas heridas que quedaron en el pasado. 

La escritora y finalista del Premio Planeta 2020 por Un océano para llegar a ti reconoce las similitudes entre sus dos últimas obras y afirma que "ahora mismo puede que parte de mis obsesiones sea que para avanzar hay que reconciliar y aceptar".

[Sandra Barneda, finalista del Premio Planeta por 'Un oceáno para llegar a ti']

"Creo que estoy en un momento de pensar en la importancia de reconciliarte con tu vida. Para poder avanzar tienes que estar reconciliado con todo aquello que has vivido, porque aquello que no resuelves es como un lastre, como un ancla muy pesada que no te deja avanzar", declara a MagasIN.

Además de una emotiva novela en la que se reflexiona sobre la muerte, el paso del tiempo y el cambio en las relaciones, la última obra de Barneda es, sin duda, un homenaje a la amistad

Sandra Barneda en Ajo.

Sandra Barneda en Ajo. Carlos Ruiz B.k.

"Quería hablar del sentimiento de pertenencia, el poder de pertenencia, lo que te da. Porque muchas veces se habla del amor desde el lado de la pareja, desde la familia, pero el círculo de amigos es lo más ancestral de todo, al final es tu tribu", responde en pleno vuelo camino de Cantabria, donde hacemos un recorrido por los escenarios en los que transcurre la historia.

Los acantilados de Ajo

Al llegar al municipio cántabro, cogemos unas bicicletas, tal y como hacen los protagonistas, y nos trasladamos al Faro de Ajo. Hace un día sorprendentemente agradable y el sol brilla, el ambiente perfecto para que presente el libro y disfrutar de uno de los últimos días del verano. Es fácil imaginarse a cualquiera de los personajes (Belén, Diego, Lucía, Martín y Adrián) pedaleando entre risas de camino a la playa para pasar juntos uno de esos días estivales que parecen eternos cuando eres niño.

Sandra Barneda frente al faro de Ajo durante el paseo en bicicleta.

Sandra Barneda frente al faro de Ajo durante el paseo en bicicleta.

"También quería hacer ese homenaje a los primeros veranos y que la gente conectara con la imagen de la cubierta, de estar en la orilla de la playa con tus amigos, confesándote", explica.

Para Barneda, ese acantilado de Ajo "es un lugar que atrapa a cualquier hora del día" y, aunque hemos llegado en bici, recomienda hacer la ruta a pie. "Hay caminos que van de pueblo en pueblo y luego puedes bajar a la playa. Además, es un terreno que cambia según la hora del día y según la estación".

Este escenario tiene un papel fundamental en Las olas del tiempo perdido, y casi se podría decir que es también forma parte del grupo de amigos. "Al final tiene mucha presencia en la tensión emocional que viven los propios protagonistas. Es un lugar que es mágico".

El acantilado representa otra de las ideas principales del libro: la necesidad de vivir cada día como si fuera el último. "La novela habla de recuperar ese espíritu de carpe diem que tenemos cuando somos pequeños y que vamos perdiendo. Nos vamos desconectando de ello cuando nos vamos haciendo adultos".

Ajo.

Ajo. C. G.

En ese reencuentro en el que todos vuelven a tomar contacto tras veinte años separados, afirma Barneda, "se dan cuenta de la importancia de vivir al filo del acantilado, de disfrutar de la vida. Porque ellos al final detuvieron su vida, pero el tiempo seguía corriendo con decisiones que tomaron equivocadas, incluso en contra de su corazón".

Porque, como dice Belén en el libro, "la vida da vértigo, cada día hay que atreverse". Y aunque Barneda aclara que los personajes y la historia no tienen nada de autobiográfico, sí que comparte con el personaje esa forma de ver la vida. 

"Creo que si tomas conciencia de la importancia y la unicidad de cada día que vives, te sientes mucho más viva. Si te despegas de que este día que estamos viviendo ahora no volverá, es como que la vida pierde color. Pero cuando te levantas sabiendo que este día es único, la intensidad es brutal", asegura.

Sandra Barneda muestra 'Las olas del tiempo perdido'.

Sandra Barneda muestra 'Las olas del tiempo perdido'. Carlos Ruiz B.k.

Ella se niega a vivir en el "modo automático" que hace que nuestra vida se difumine. "Cuando tú, te toque vivir lo que te toque vivir, ya sea un día mucho más de trabajo o lo que sea, pero no vives desde ese lugar, es que todo cobra otro color, otro brillo. Tu vida no es mate, brilla. Todo es especial". 

La Ojerada

Un ejemplo de esa reconciliación con lo ocurrido en el pasado se da en nuestro siguiente destino: la Ojerada. Situada a menos de 10 minutos en bicicleta del Faro de Ajo, la Ojerada es un enclave singular de la zona. Se caracteriza por unos enormes huecos con forma de ojos (de ahí su nombre) en la piedra, que dan vistas al mar y, de nuevo, a un imponente acantilado. 

Allí es donde los protagonistas jugaban a la botella, donde sucedieron algunas primeras veces y donde afloraron intensos sentimientos entre algunos de ellos. También es el lugar donde, tras volver, algunos encuentran la forma de avanzar en sus vidas y superar emociones pasadas. 

La Ojerada.

La Ojerada. C. G.

"Aquí ocurre una de las escenas climáticas de la novela", comienza Barneda con el mar de fondo. "Es uno de los flashbacks más bonitos. Cómo juegan a la botella, cómo se pone a llover, cómo empieza a aflorar esa tensión en los personajes. Es fantástico estar aquí porque es un lugar espectacular, mágico para mí. Imagínales ahí de jóvenes, despertando a la vida, escapándose con las bicis, trayendo sus cervezas... Y lo que viven cuando vuelven a repetirlo, cuando se reencuentran".

La playa

Un pequeño fuego en la playa de Ajo.

Un pequeño fuego en la playa de Ajo. C. G.

Dejamos la Ojerada para trasladarnos a un último emplazamiento para despedir el día: la playa de Ajo, ese lugar en el que Belén y Adrián se dedicaban a contar las olas cuando eran niños. 

Barneda cuenta que ya está pensando en su próxima novela aunque, siempre que acaba una, se da algo de tiempo porque "los personajes todavía están ahí". "Para mí escribir se ha convertido en una necesidad. No veo mi vida sin la escritura. Creo que me sana, me ayuda. Las historias ya me salen y necesito sentarme a escribir", confiesa.

Un trabajo en solitario muy diferente al de televisión en el que solemos verla -el mismo día de la presentación del libro, estrenaba la nueva temporada de La isla de las tentaciones-. "La tele es como el power más desde fuera. Ahí tienes que sacar tu fuerza hacia el exterior. La escritura es lo contrario, por eso hablo de que he encontrado mi yin-yang. Es mi trabajo de humildad. Es prácticamente un trabajo artesanal porque es, palabra tras palabra, ir esculpiendo esa historia que tienes dentro".