Las mujeres son mayoria entre los mayores que viven solos.

Las mujeres son mayoria entre los mayores que viven solos. iStock

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La soledad que dispara el coronavirus: un 72% son mujeres con más de 65 años

Casi un millón y medio de mujeres mayores de 65 años viven solas en España. Mantenerse activa, fisica y mentalmente ayuda a sobrellevar el aislamiento.

26 marzo, 2020 02:33

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Charo cumplió 80 años a los pocos días de empezar la cuarentena. Ese día, un vecino le tocó a la puerta y le dejó un trozo de tarta con una vela. Cumpliendo las medidas de seguridad, le habló desde la escalera, le dijo que se asomara a la ventana y todos los vecinos le cantaron el cumpleaños feliz. Emocionada, Charo agradeció el gesto, mientras se limpiaba una lágrima de la mejilla. El vídeo se ha hecho viral en las redes sociales estos días.

Los vecinos celebran el cumpleaños de Charo

Charo vive sola en un bloque del barrio madrileño de Lavapiés. Como ella, casi un millón y medio de mujeres mayores de 65 años viven solas en España. Representan cerca del 72% de las personas de esa franja etaria que viven solas en el país. El estado de alarma decretado por el Gobierno para la contención del contagio por coronavirus, y el hecho de que sean parte de un grupo de riesgo, más vulnerable ante la enfermedad, ha levantado más muros a su alrededor. El miedo a contagiarles y a ponerles en riesgo hace que los familiares extremen los cuidados y que no vayan a visitarlas.

Y si, desgraciadamente, ha habido noticias de mayores que han fallecido en sus casas, aislados, sin que nadie se percatara, mientras cumplian con la quarentena por el coronavirus, son muchos más los casos de personas mayores que han encontrado en sus vecinos la compañía y la ayuda necesarias a superar la crisis.

La ausencia de contacto social, asociado al miedo y a la ansiedad que estos días se apoderan de toda la población, provocados por una situación desconocida para todos, pueden ser difíciles de gestionar en estos casos. Por ello, los especialistas recomiendan el establecimiento de rutinas nuevas para que el confinamiento sea más llevadero.

"Hay que establecer un nuevo horario. Levantarse y asearse como si se fuera a salir a la calle. Si se puede, hacer algo de actividad física que no implique riesgos: caminar en casa, en un pasillo libre de alfombras y obstáculos, sentarse en una silla y movilizar los brazos y las piernas, hacer algo de estiramiento… Pero siempre y cuando no implique riesgos, que no es momento de que nadie se caiga”, advierte Lourdes Bermejo, gerontóloga y vicepresidenta de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología.

Las películas, las series y los documentales están aconsejados para entretenerse. Así como los crucigramas y la lectura. "Todo lo que nos distraiga y mantenga la mente ocupada y despierta". Las noticias no están prohibidas pero la especialista señala que hay que consumirlas con moderación: “Está bien informarse pero dentro de un límite. O se escucha el boletín de la radio o el telediario. En horas fijas: elegimos uno o dos momentos en el día para informarnos y fuera de esos momentos no consumimos noticias. La sobreinformación no es buena, ni para la gente mayor ni para la gente joven”.

A la hora de afrontarse a la soledad, aunque siempre depende de cada persona, ellas y ellos se comportan de manera distinta. "Muchas de estas mujeres mayores no han trabajado fuera de casa, se han acostumbrado a pasar muchas horas solas y por eso pueden gestionar de mejor manera este periodo de encierro", señala Bermejo. "Los hombres de esta generación están más acostumbrados a coger la calle e irse, aunque sea a mirar las obras", destaca. 

Sin embargo, también son más las mujeres de estas edades que se involucran en actividades de grupo y que tienen un contacto más social. “Van a clases de baile, de deporte, actividades culturales… a ellos les cuesta más hacer actividades sociales, salen más de casa, es verdad, pero con menos relaciones sociales”, cuenta Bermejo. Por ese lado, puede que a ellos el aislamiento social les cueste menos.

Cuidarse en la distancia

A los que tenemos mayores en la familia y estamos preocupados en estos momentos, Lourdes Bermejo recomienda mantener el contacto guardando todas las medidas de precaución necesarias. "Es el momento para llamarles más y hablar con ellos. Si tienen un smartphone, se les puede enseñar a hacer una videollamada por WhatsApp, que es muy sencillo, y así verles y animarles", aconseja.

En los últimos días, el aislamiento ha hecho aflorar la solidaridad: grupos de WhatsApp que se crean entre personas que casi no se conocen pese a vivir en el mismo bloque; vecinos que se ofrecen para hacer la compra a quien no puede o no debe bajar, por ser parte de un grupo de riesgo; otros que están deseando que sus vecinos les dejen pasear al perro para así tener una excusa para salir de casa… las iniciativas se suceden en una cadena de cuidado mutuo.

"Están surgiendo iniciativas muy bonitas y necesarias. Los estudiantes que se ofrecen a cuidar de los niños. Los que dejan mensajes en el ascensor por si hace falta hacer la compra a alguien o sacarle el perro. Son ejemplos pequeños y fáciles de lo que podemos hacer por el otro estos días", cuenta.

Además, Bermejo señala que a los mayores hay que seguir haciendo que sientan útiles. Incluso en la distancia: "Podemos pedirle a nuestra madre que nos ayude a hacer una receta por videollamada y hacerla en conjunto".

Para los que tienen nietos y estos días no pueden verles, también hay alternativas criativas para que les sientan más cerca: " ¿Hace cuánto no escribimos cartas a mano? Es un buen momento para hacerlo: las escribimos, les hacemos una foto y se las mandamos al móvil. O un dibujo, o manualidades y que se lo envíen. También se pueden hacer manualidades en conjunto por vídeo llamada. Que les canten por teléfono… no sé, hay muchas maneras de estar cerca", dice.

Los miedos y las angustias en estos tiempos son normales, pero Lourdes Bermejo hace hincapié en no subestimar la capacidad de resistencia de estas personas. “Muchos han pasado una guerra civil, la posguerra, situaciones mucho más duras de lo que pensamos… Tienen muchos más recursos y son mucho más fuertes de lo que nos podemos imaginar”, dice.