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De la especialización al mando: Por qué un posgrado es la clave para que las mujeres transformen industrias tradicionales
IESE Business School ofrece programas para impulsar el plan de carrera femenino adaptados a cada etapa de la vida profesional directiva, permitiendo un salto que garantice el acceso a la paridad.
El techo de cristal, los sesgos inconscientes, la carga invisible de los cuidados o la falta de redes de apoyo y mentoría. Los factores que frenan el ascenso de las mujeres a altos cargos son múltiples, pero ninguno responde a una falta de capacidad.
Es muy común que, tras años de esfuerzo, muchas mujeres se replanteen su vida laboral a los 30, 40 o 50 años. A veces lo hacen por desgaste, o por búsqueda de valores más alineados con su vida personal. Sin embargo, a menudo también es la respuesta a una realidad frustrante: desempeñan las mismas funciones que sus compañeros, pero ven cómo ellos avanzan más rápido o reciben mejores remuneraciones.
La paridad sigue siendo una asignatura pendiente. El Informe Global de la Brecha de Género 2024, publicado por el Foro Económico Mundial, revela un dato alarmante: se necesitarán 134 años para alcanzar la paridad total entre hombres y mujeres.
En España, los datos de la IV edición del Índice ClosingGap, elaborado por PwC, muestran cómo la brecha de género afecta también al bolsillo. Ellas cobran de media 5.212,74 euros menos al año que ellos.
Resulta difícil comprender estas cifras cuando no obedecen a una menor cualificación. En España y la OCDE, hay más mujeres que hombres con estudios superiores. Sin embargo, una vez más, son los estereotipos los que las alejan de ciertas carreras (STEM) y sectores mejor remunerados, lo que acaba condicionando sus trayectorias desde el primer día.
Un ascenso temprano cambia las reglas del juego
A lo largo de su carrera, las mujeres se enfrentan a una combinación de barreras estructurales, culturales y personales que dificultan su alcance y permanencia en posiciones de liderazgo. De hecho, de acuerdo con la firma Grant Thornton, solo el 34% de los cargos directivos en nuestro país están ocupados por mujeres, una cifra que desciende hasta el 7% cuando hablamos de los puestos de CEO.
En este contexto, un estudio elaborado por las profesoras del IESE Marta Elvira e Isabel Villamor, junto con Cristina Quinta-García, Catedrática de la Universidad de Málaga, pone de relieve un factor clave: el momento del ascenso. El tiempo que se tarda en alcanzar un puesto directivo influye de manera decisiva en la remuneración, especialmente en el caso de las mujeres. Es decir, que en cierta manera, se las penaliza por progresar más tarde.
Para combatir estos baches —que no dependen de la habilidad individual, sino de cómo están diseñadas las organizaciones— la formación de alto nivel se convierte en el aliado más potente. No es solo un título; es la llave para acceder a redes de apoyo, mentoría y conocimientos estratégicos que muchas veces se quedan fuera del alcance femenino en las estructuras tradicionales.
No se trata solo de obtener un título, sino de adquirir una visión global, desarrollar capacidades directivas y contar con un respaldo que impulse el progreso profesional. En este sentido, IESE Business School ofrece programas adaptados a cada etapa de la carrera:
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Para quienes inician su trayectoria, programas como el Master in Finance (MiF) o el Master in Management aportan una sólida base técnica para acceder al mercado laboral con ventaja competitiva.
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Para quienes buscan un cambio profundo, el Master in Business Administration (MBA) representa una experiencia transformadora, orientada a desarrollar habilidades de liderazgo y toma de decisiones estratégicas en cualquier sector o mercado.
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En etapas intermedias, con más de cinco años de experiencia, el Executive MBA o el Programa de Desarrollo Directivo (PDD) actúan como palancas hacia la alta dirección, permitiendo potenciar el liderazgo sin renunciar a las responsabilidades profesionales actuales.
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Para perfiles sénior, el Programa de Dirección General (PDG) ofrece una visión innovadora de los retos complejos a los que se enfrentan los altos ejecutivos, además de un entorno privilegiado de networking con otros líderes empresariales.
Sin embargo, alcanzar la cima no depende únicamente del currículum: exige también actitud y estrategia. En el libro ‘De la mano de las mejores’, la profesora del IESE Nuria Chinchilla, junto a Pilar García Lombardía (investigadora del IESE) y Esther Jiménez (decana de la Facultad de Educación de la Universitat Internacional de Catalunya), recoge las lecciones de 15 directivas que ya han recorrido este camino. Entre ellas, destacan la importancia de contar con referentes, aprender a delegar, perder el miedo al fracaso y superar el síndrome del impostor.
Reducir la brecha de género en el liderazgo no es solo una cuestión de equidad, sino de competitividad y sostenibilidad empresarial. Apostar por el talento femenino, impulsarlo desde etapas tempranas y acompañarlo con formación y oportunidades reales no es una opción, sino una necesidad para las organizaciones que quieren liderar el futuro.