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Miguel Poveda, primero, es artista. Uno indiscutible, uno con ángel largo. Uno tocado por la varita de unos pocos, de unas pocas. Uno con el milagro en la garganta y con la vocación y la formación en punta. Después es catalán, es homosexual y es flamenco. O sea: un chico heterodoxo en todos los mundos que habita. Un rupturista zarandeado por la gracia.

Miguel es muchos Migueles. Igual que Federico era mil Federicos. Conteníamos multitudes antes y después de nacer, quizá: ese es siempre el misterio. Goytisolo, cuando se enteró de que sus libros eran lectura obligatoria en los institutos, exclamó “¡no me normalicéis tanto!”. Jajá. Yo creo que Miguel dice algo parecido: no me etiquetéis tanto. Deharme.

Y da gusto estar con él en este sofá y contagiarse de sus humores y sus pasiones, y una entiende muy rápido la categoría del hombre y del cantaor. Es como un personaje del siglo XX, lleno de pizpiretismo, de palique, de hondura, de memoria, de respeto; es un coplero insolente de los que te cuentan historias llorando (historias que no son la tuya y pasan a serlo; de esa época en la que aún nos abstraíamos); es una bestia de la investigación de lo que ama.

En este caso, Federico. Sus papeles y sus músicas y los ladrillos de su casa. Sus poemas perdidos que quizá sean o o no sean, los caminos de su vida, allá en Granada o en Madrid o en buenos Aires o en Cadaqués, donde uno fue uno e infinitos.

Metió el espíritu del poeta en el frasquito de Enlorquecido. Sólo el misterio nos hace vivir, el documental que se estrenó a finales de abril. Y le canta con sus letras y le estudia y le revive en todas partes, y le celebra y agita el mundo como él lo haría, venga a montar teatros y shows, venga a empuñar el micrófono y el ojo de la nuca, venga a revolver las cosas bellas y las que duelen.

"Sólo el misterio nos hace vivir”. Me encanta eso. ¿Qué es el misterio para ti y cómo se ha manifestado en tu vida? Ya sea en Dios, en el amor, en la poesía… ¿Dónde has encontrado tus misterios?

Pues fíjate, yo he encontrado el misterio en Federico. En Federico, que es un ser que de repente has visto en fotos en blanco y negro, en las que hay alguien del que no sabes cómo habla, cómo anda… Apenas hay imágenes de él en movimiento. No conocemos bien su voz y tampoco sabemos dónde está su cuerpo. Es una gran vergüenza para España.

Absolutamente.

Y al mismo tiempo, en pequeño, para nosotros es un misterio. Luego también está el misterio de cómo es posible que a un ser que tú has visto en cuatro fotografías en blanco y negro, que lees en poesía y ves en su teatro, le quieras tanto. Que te resulte tan familiar. Y que no sea solamente una cosa mía, sino casi unánime. La gente admira a Cervantes, a Cernuda, a Machado…

"Es una vergüenza para España no saber dónde está el cuerpo de Lorca"

Pero nuestro mejor amigo es Federico.

Exacto. Nuestro mejor amigo es Federico. ¿Cómo es posible?

Es muy horizontal, muy popular. Y por eso creo que lo miramos como a un mejor amigo.

Y no sé, eso me parece súper misterioso. Yo me he acercado a él de forma obsesiva…

¿Te has enamorado de él?

Sí, claro. Yo lo amo. Yo le digo: “Te amo”. Te amo con toda mi alma. Te besaría la frente, esa frente privilegiada, esa cabeza privilegiada. Le doy las gracias continuamente. Es un amor de gratitud también, ¿sabes? No es un amor de friki-fan. Es un amor de gratitud por todo lo que me da, por todo lo que nos remueve. Es un agitador también, desde el otro lado…

Poveda habla de su amor por Lorca.

Poveda habla de su amor por Lorca. Cristina Villarino.

Qué bonita palabra: agitador.

Sí, es un agitador. Agita la conciencia todo el tiempo. Porque cuando empiezas a leer sus entrevistas, sus cartas, cuando conectas con el Federico persona a través de quienes le conocieron… Hay un diario de Morla, un diplomático chileno al que Federico visitaba muchísimo en los años 30. Y él escribe cosas cotidianas: “Hoy ha venido Federico con un poco de fiebre”, “estaba torpe para atarse los cordones”… Situaciones domésticas. “Hemos hecho un viaje y Federico se ha sentado en la última fila”. De repente aparece un Federico que no estamos acostumbrados a ver. Y eso te va dibujando más al personaje, a la persona, al ser humano. Y cada vez lo amas más. Cada vez te atrapa más.

Recuerdo que a Borges no le caía nada bien Federico…

A mí tampoco me caía muy bien él (ríe).

"Borges habló mal de Lorca, también después de que fuera asesinado. Era un genio, pero no me caía muy bien"

Dijo que era un andaluz profesional y un amanerado insoportable. Realmente era un comentario homófobo.

Además dijo eso después de haber sido asesinado. Yo había leído que cuando se lo encontraba por Buenos Aires tampoco le gustaba nada y decía: “Éste me sienta siempre como una patada”. Y en una entrevista en Televisión Española dijo que era un poeta menor.

Eso no lo sabía.

Borges era un genio también, pero… ¡ay!

A mí me gusta mucho lo del pintoresquismo y lo de “andaluz profesional”, porque Borges lo decía como una crítica. A mí me resulta maravilloso: colorido, floripondioso… Justamente lo vi como algo bello.

Exacto, yo también lo veo como algo fantástico.

¿Cómo te empiezas a enamorar de él? ¿Cómo tiraste de la espita?

Yo creo que poco a poco me voy dando cuenta de que va calando, de que cada vez está más introducido en mi cabeza. Primero a través de los discos de Camarón. Tú escuchas a los cantaores clásicos, a Mairena, Marchena… Y de repente escuchas a Camarón cantando La leyenda del tiempo. Y luego a Enrique Morente. Ves que Carmen Linares recupera las canciones populares…

Después, cuando ya empiezo a enamorarme de Federico, en los noventa me regalan Sonetos del amor oscuro. Un poemario que no aparece hasta los años 80, aunque a él lo asesinan en el 36. Como si esos poemas fueran algo lujurioso.

Creo que a la derechona más rancia española también le daba coraje Federico. No solo por rojo ni por gay, sino por esa conexión brutal con el erotismo, la sensualidad, la pasión.

Sí, totalmente. Y además porque los poemas a veces están explícitamente dedicados a un hombre.

Ya te los cargas.

(Ríe) Claro. Entonces me regalan ese libro y leo el Soneto de la dulce queja: “Tengo miedo a perder la maravilla de tus ojos de estatua…”. Y digo: guau. “Si eres el tesoro oculto mío, si eres mi cruz y mi dolor mojado, si soy el perro de tu señorío…”. Pensé: quiero cantar esto.

Fue lo primero que canté de Federico. Ahí ya me interesé profundamente por él, porque empiezo a descubrir que una de las razones por las que fue asesinado fue por ser homosexual. Eso ya me toca el corazón. Me hace empatizar y querer conocerlo.

Entonces me veo de forma obsesiva la serie Lorca, muerte de un poeta, de Televisión Española. Y ya es Federico en vena, cada vez más, hasta que decido hacer un disco entero sobre él. Y ahí empieza la locura, porque empiezan a pasarme cosas de Cuarto Milenio.

"Federico nos da unas pautas de cómo hacer país, de cómo sentirnos orgullosos de lo nuestro"

Lorca es todo pasión española: sentir las cosas muy fuerte, dejarse atravesar por ellas. Te iba a preguntar si tú eres así, si ese es tu carácter. Y si has pensado alguna vez que sería más fácil ser más grisáceo, más frío… más europeo.

No, no, no. Yo creo que Federico nos da unas pautas de cómo hacer país, de cómo sentirnos orgullosos de lo nuestro. Pero él celebraba el talento ajeno constantemente. Aquella era la generación de la amistad. Se hacían homenajes unos a otros. Era la alegría. Él decía que era “capaz de toda la alegría”.

Tú eres así de pasional.

Sí, yo soy así.

¿Y no has pensado nunca que sería más fácil ser más frío?

No, no.

Porque también nos ha hecho daño sentir tanto.

Está claro. Y hay una parte de ti que con los años va cambiando. Te vas haciendo muros, parcelitas de protección. El impulso lo vas reteniendo. La juventud no tiene esas armas, sale sin red. Pero no quiero perder tampoco esa parte. No quiero perder la alegría ni el arrojo de hacer cosas.

Poveda se ha vuelto un agitador cultural, como Lorca.

Poveda se ha vuelto un agitador cultural, como Lorca. Cristina Villarino.

No podemos ser tecnócratas o funcionarios.

No, no. Yo entiendo el arte como algo muy vivo y tengo necesidad de contagiarlo. A raíz de conseguir una parcelita de lo que fue la casa de Federico en su juventud, no quería solo poner una placa. Quería que pasaran cosas allí. Que se leyera poesía. Era una peluquería y ahora estamos haciendo actividades culturales.

Te has convertido también en agitador.

Sí. He movilizado a mucha gente en Granada que tenía ganas de hacer cosas. Y estamos creando un rincón vivo. Hemos llevado a Juan Echanove a leer.

Qué voz tiene Juan. ¡La voz de Dios, después de la de Sacristán…!

(Ríe) Sí. La voz de Dios. Pues vamos a llevar a Lolita a hacer de Poncia dentro de la casa de Bernarda Alba. Viene Ana Belén a leer la conferencia de las nanas. Vienen María Galiana y Víctor Clavijo a leer cartas de la familia García Lorca en la Huerta de San Vicente. Nadie hacía nada… yo estoy ahí de agitador. En eso me parezco a él. O él me ha contagiado eso.

"Mi frase favorita de Lorca dice 'yo no he nacido todavía'"

¿Cuál es tu verso favorito de Lorca? El que más hable de ti.

Más que en la poesía, hay una carta a Martínez Nadal donde dice: “Ahora he descubierto una cosa terrible: yo no he nacido todavía. Veremos a ver si nazco”. Y habla de mil Federicos flotando en el desván del tiempo. Esa idea de ser muchas cosas me fascina.

Sí, como que uno tiene muchas posibilidades dentro. Contenemos multitudes.

Exacto. Y que no puedes encasillarte. Él sufrió mucho porque lo encasillaban como poeta de lo gitano y lo popular. Y él era muchas cosas: dibujante, músico, poeta culto y popular, dramaturgo clásico y vanguardista… Yo me identifico mucho con él, porque ya no quiero ser solo el Miguel que canta. Quiero hacer más cosas en la vida.

¿Qué has aprendido de la manera de amar de Lorca? ¿Cómo ha cambiado tu forma de entender el amor desde los 18 años hasta ahora?

Sí ha cambiado mi forma de entender el amor… Y no. Por un lado me sigue fascinando ese amor arrebatado, esa catarsis en la que el mundo te lo comes y cualquier palabra de la persona amada te lleva a las estrellas…

Como diciendo: “Ah, para esto hemos venido”.

Claro. Eso es estar vivo. Pero luego lo ponemos mucho nosotros también. Montamos una película enorme. Idealizamos muchísimo.

"He tenido tantos fracasos de pareja que ahora tengo herramientas: crees que te vas a morir, pero nunca pasa nada"

Y si encima somos imaginativos y nos gusta la ficción…

Sí. Por eso luego acabas valorando mucho más el amor tranquilo, el amor sólido. Ahí es donde prefiero vivir ahora. Y además, si te lo curras, también puede haber fuegos artificiales.

Quieres un compañero de vida.

Sí. Es algo mucho más profundo, más sano, más espiritual. Y si además hay conexión sexual, pues maravilloso.

Poveda habla del amor presente y pasado.

Poveda habla del amor presente y pasado. Cristina Villarino.

Porque un amante puede ser algo muy pasajero.

Claro.

Y qué mala desesperación esa del amor arrebatado.

Yo ya no quiero volver a vivir eso. He tenido tantos fracasos de pareja que ahora creo que tengo herramientas para saber que no pasa nada.

La terapia, ¿no? Aprender a coger los caballos.

A base de golpetazos. Cuando tienes el primer desengaño amoroso crees que te vas a morir. Te encierras en tu habitación. Es un dolor profundísimo. Pero luego pasan los años y entiendes que la vida te da otras cosas. Ahora, si terminara con mi pareja, sufriría, claro, pero sabría colocar eso. Sabría decir: “Gracias por lo vivido”. Y quedarme con lo bonito.

Eso es inteligencia emocional.

Por eso te digo que en eso sí cambia el amor.

"Me reivindico más como homosexual gracias a Lorca: lo que le ocurrió aún ocurre, aún dan palizas por la calle"

¿Qué me dices de Lorca como referente de hombre homosexual? ¿Un artista así ayuda a ser libre y a vivir mejor el sexo y el amor?

Claro. Porque ya quieres a Federico. Entonces te duele como si hubieran matado a un hermano, a tu pareja, a tu primo, a tu padre. Lo sientes tan familiar… Y cuando profundizas en la parte de la muerte y el asesinato, cada vez te duele más en el corazón. Eso hace que te reivindiques más como homosexual. Porque piensas: joder, todavía esto ocurre. Todavía hay gente a la que le dan palizas por la calle.

Aquí muy cerquita, además, en pleno centro de Madrid. Y supuestamente vivimos en una ciudad súper libre, pero a veces no lo es tanto.

No es libre, no del todo. Entonces hay que seguir reivindicando la libertad de amar.

¡Y todavía pidiendo perdón por amar…!

Claro. “Perdóname porque le he dado un beso a un hombre”. No, perdón tendrás que pedir por pegar, por la agresividad y por el odio.

¿Cómo fue tu propio proceso? ¿Cuándo pudiste abrazarlo del todo?

Pues fíjate, Lorena, que no hace tanto. Yo se lo dije a mis padres muy joven, con veinte años. Y tengo 53, o sea que ya le eché valor hace muchísimo tiempo. Pero aun así siempre había algo de justificarte. Como diciendo: “Sí, soy así, pero mira qué valores tengo…”. Todo el tiempo explicándote.

¿Y hasta cuándo? ¿Cuándo dijiste: “Ya está bien”?

Pues yo creo que ya cumplidos los 50.

¡Qué fuerte!

Sí. Ahí dije: “Perdona, es que no tengo que explicarte nada. Cómprate un libro”.

"Mi masculinidad no es afeminada, pero sí femenina. Crecí rodeado de mujeres y ellas me han abrazado para entenderme como homosexual"

¿Cómo definirías tu masculinidad? Ahora que se habla tanto de las nuevas masculinidades, de la deconstrucción… ¿Qué tipo de hombre es Miguel Poveda?

Mi masculinidad es una masculinidad femenina. No afeminada, pero sí femenina. Porque yo crecí rodeado de mujeres. Vivía con mi madre y mis dos hermanas. Mi padre trabajaba todo el tiempo y casi no lo veía. Mi crianza es femenina. Mi madre tenía nueve hermanas. Siempre estaban mis tías en casa, los primos… Y mi masculinidad está muy arraigada a la mujer. Además, la mujer era quien me comprendía, quien me abrazaba para entenderme como homosexual. La mujer ha sido quien menos me ha juzgado en todo ese proceso.

Eso me lo dicen muchísimos artistas homosexuales. Hablan de una amistad muy especial entre el hombre gay y la mujer. Como un refugio mutuo.

Exacto. En el colegio yo siempre estaba con las chicas.

Y eso irritaba muchísimo a los chicos hetero encargados del ‘bullying’, porque al final lo que más les molestaba era que te interesaran más las chicas que los chicos.

Totalmente.

¿Cómo es cantar flamenco en 2026? Porque casi me parece algo contracultural. Respirar flamenco en un mundo tan robótico, tan falso… cuando el flamenco es algo tan puro.

Pues precisamente por eso ahora me parece todavía más moderno. Más revolucionario.

Poveda siempre vuelve al flamenco como al hogar.

Poveda siempre vuelve al flamenco como al hogar. Cristina Villarino.

Yo lo siento así. Cuanto más cartón piedra veo alrededor, más me interesa el flamenco.

Exacto. Y ojo, hay cosas muy interesantes en la gente joven, no quiero desmerecerlas. Pero en líneas generales hay poco donde agarrarse. Entonces estas músicas populares ahora me parecen la puta modernidad. Lo más real.

Y creo que todos volvemos ahí porque estamos huérfanos.

Es un refugio maravilloso.

Es volver a casa.

Y además te das cuenta del valor artístico y cultural inmenso que tiene todo eso. Y de la suerte que tienes de estar en ese refugio.

¿Tú por qué cantas?

Porque es una necesidad vital. El cuerpo me lo pide. Necesito soltar, drenar a través de la música y de la voz todo lo que me pasa. Todo lo que silencio en el día a día.

Qué bello eso. Te voy a preguntar algo delicado: aunque Lorca es de todos, ¿crees que su estrella la lleva más la izquierda? ¿Que todavía a la derecha le cuesta sentirse orgullosa de Lorca?

Hay una derecha que ya va reconociendo a Federico como el gran artista que es. Y creo que debe seguir mirándolo así. Evidentemente él tenía un posicionamiento político, aunque no fue tan activista como Alberti. Pero Federico quería una España culta, una España de vanguardia. Por eso llevaba el teatro a los pueblos. Era un activista cultural y ahí también había una parte política.

"Hay una derecha que ya va reconociendo a Lorca como el artista que es. Además: él tenía amigos de derechas"

Federico tenía amigos de derechas.

Claro.

Eso me interesa mucho.

Tuvo que esconderse precisamente en casa de falangistas.

¡Ah, Luis Rosales! A mí me encanta un verso suyo: “Para toda la vida no basta un solo amor. Tal vez el nuestro sea para toda la muerte”.

Qué maravilla. Voy a buscarlo. Me parece brutal.

Para terminar: mujeres que te hayan inspirado. Las que tú quieras. Folclóricas, actrices, amigas, escritoras…

Pues mira, recientemente Marie Laffranque, una hispanista lorquiana. Estudió profundamente a Federico y se carteó con toda aquella generación: Francisco García Lorca, Isabel García Lorca, Jorge Guillén, Vicente Aleixandre, María Zambrano… Yo he conseguido parte de esa correspondencia y me fascina esa mujer.

También Matilde Pomès, otra francesa maravillosa que ayudó a traducir y llevar a Francia toda la poesía del 27. Una mujer valiente. Siempre rodeada de hombres. Me inspira muchísimo.

Poveda habla de las divas y escritoras de su vida.

Poveda habla de las divas y escritoras de su vida. Cristina Villarino.

Y Concha Méndez, la mujer de Manuel Altolaguirre, una poeta maravillosa que impulsó toda aquella revolución cultural con la imprenta Litoral.

Y Las Trece Rosas. Cada vez que vengo a Madrid quiero llevarles una rosa a cada una.

Y La Niña de los Peines. Una mujer que, en un mundo flamenco dominado por hombres, fue la reina absoluta del cante. Con un poderío impresionante.

¿Y una diva folclórica?

Lola Flores. La amo. Hablando, andando, riendo, llorando… Era artista las 24 horas.

Exacto. No había un show y luego una persona distinta. Era verla vivir.

Totalmente. Era verla vivir. ¡Y Chavela Vargas! Además la conocí y canté con ella. Brutal.

"Las ‘Trece Rosas’ me inspiran. Cada vez que vengo a Madrid voy a llevarles una rosa a cada una. Y Lola Flores. Y Chavela Vargas. Y Victoria Abril"

¿Y un mito erótico femenino? Una mujer que, siendo tú gay, te haya fascinado por belleza, elegancia o magnetismo.

Marilyn Monroe. Fui a llevarle flores también. Estuve en Los Ángeles y me impresionó mucho su tumba. Era solo un nicho con su nombre y lleno de besos marcados con pintalabios. Y pensé: qué increíble que una persona pueda convertir un “cumpleaños feliz”, que es una canción horrorosa…

Es verdad, es una canción incómoda.

…en algo sensual. Escuchas a Marilyn Monroe cantándolo y parece otra canción. También tengo que decirte que yo he sido muy ‘pantojista’. Como artista, muchísimo. Le doy mucho valor a que en los noventa revitalizara la copla y la volviera a llevar al cine y a la cultura popular. Eso hay que reconocérselo.

Para cerrar, una actriz.

Meryl Streep. Y española, Victoria Abril.