Una conductora en su puesto.

Una conductora en su puesto. Istock

Motor

Sandra Ruiz, 35 años, camionera: "En nacional ganan hasta 3.000€, pero yo duermo en casa todos los días"

Invirtió 8.000 euros para sacarse los carnés de conducir y dejar de cobrar 1.000 euros como teleoperadora.

Más información: Rosa, camionera: "En la fábrica ganaba 1.200 €, en carretera puedo alcanzar los 2.300 € y estar con mi hija"

Publicada

"Soy ingeniera y en mi país trabajaba como jefa en una estación de ferrocarriles", así explica Sandra Ruiz cómo era su vida antes de que cambiara por completo. En 2017 tuvo que emigrar por la grave crisis económica de Venezuela e irse a República Dominicana con la ayuda de una amiga, quien le pagó el pasaje.

Aunque durante aquellos meses, apenas podía ejercer y por esta razón, comenzó a buscar otras opciones. Fue entonces cuando España apareció en su radar, "yo no sabía lo que era el invierno hasta que llegué aquí", confesaba en una entrevista en el pódcast Rutas de Éxito.

Tras superar los meses más duros de la pandemia con apenas 500 euros mensuales y trabajando luego como teleoperadora por 1.000 euros netos, se reinventó. Su pareja, quien era camionero de profesión, le ofreció unirse a su sector y a pesar de sentir un miedo profundo se arriesgó a adentrarse a un mundo tradicionalmente masculino. "En mi país es extraño hacer un oficio de hombres", explica.

Vista desde el puesto de conducción de un camión.

Vista desde el puesto de conducción de un camión. Istock

Aunque para ello tuvo que realizar una gran inversión inicial de 8.000 euros de su propio bolsillo para conseguir todos los permisos de conducir. Lo hizo desde Valencia, aunque debido a las largas listas de espera de su provincia, tuvo que desplazarse a Extremadura donde lo consiguió.

Sus inicios fueron en el transporte internacional "a dobles", con su expareja, una experiencia extrema que ella misma define como "inhumana", jornadas de hasta 21 horas de disponibilidad y apenas cuatro horas de descanso en la cabina. "Ahí descubrí que me gustaba el mundo del camión", afirma.

Sin embargo no todo es positivo, la convivencia con su pareja fue complicada llegando a quebrar la relación "me gusta lo que hago pero no la compañía", aclara.

Al buscar trabajo por sí misma se topó de lleno con dos realidades, el rechazo de algunos empresarios por ser mujer y el interés de otros precisamente por ello. "Es cuestión de suerte y contactos", explica.

Fue mediante un anuncio en Facebook lo que cambió su suerte, un empresario de Valencia decidió darle una oportunidad al volante de un camión de contenedores. El primer mes lloraba a diario por el estrés de las maniobras, especialmente en los muelles de carga. Aunque dejó el orgullo de lado para pedir ayuda, con lo que pasado un tiempo consiguió dominar la marcha atrás.

Tras probar lo que era el transporte internacional nocturno, Sandra redefinió sus prioridades para ganar calidad de vida y especializarse en contenedores, en el puerto de Valencia. Un trabajo de día porque el puerto cierra sus puertas a las 20:00 horas de la noche.

Como la camionera describe, aquellos que se dedican al transporte nacional ganan hasta 3.000 euros aproximadamente, pero a costa de sacrificar su tiempo, en cambio ella asumió que ganaría menos, entre 1.800 y 2.000 euros netos, pero duerme en casa todos los días.