Fábrica de Volkswagen en Wolfsburgo (Alemania).

Fábrica de Volkswagen en Wolfsburgo (Alemania). Efe

Motor

Los costes de reestructuración que afronta el Grupo VW amenazan con absorber los ingresos por la venta de activos

El plan de recortes sólo reportará beneficios en el medio y largo plazo.

El grupo tendrá que ajustar la estructura de costes a la evolución del mercado.

Más información: El Grupo Volkswagen vende a Bain Capital el 51% de su firma de motores industriales por 7.400 millones de euros

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El Grupo Volkswagen, el segundo consorcio con ventas y producción de vehículos a nivel mundial y líder del mercado europeo, atraviesa una crisis de dimensiones aún desconocidas.

Hasta la fecha, los recortes de empleo más numerosos en la industria del automóvil los llevó a cabo General Motors en la década de los años 90 del siglo pasado.

Entonces, el grupo norteamericano suprimió 74.000 puestos de trabajo y clausuró 21 fábricas debido a una caída de la demanda y a la incipiente competencia japonesa.

Más de tres décadas después, el Grupo Volkswagen amenaza con batir esa marca para acometer la salida de hasta 100.000 trabajadores y cerrar cuatro plantas en Alemania debido a una caída de la demanda, a la transición a la electrificación y a una fuerte competencia por parte de los fabricantes chinos.

Oliver Blume, consejero delegado del gigante alemán del automóvil, presentará el próximo 9 de julio su plan de ahorro al consejo de supervisión, el máximo órgano de decisión del consorcio automovilístico formado por representantes de la empresa y de los trabajadores.

Para aligerar su estructura y mejorar su balance, el Grupo Volkswagen vendió al fondo estadounidense Bain Capital una participación mayoritaria en Everllence, su negocio de motores, turbomaquinaria y soluciones para la descarbonización.

Una operación que se cerró en 10.000 millones de euros y que le generó unos ingresos de 7.400 millones.

Dicha operación quedó eclipsada un día después ante el anuncio por los nuevos planes de reestructuración de la compañía.

Este nuevo programa de recortes "sólo reportará beneficios a medio y largo plazo, al tiempo que supondrá grandes costes iniciales", según explican los analistas de calificaciones corporativas de Scope Rating, Lucas Pozza y Michel Bove, en una nota a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL-Invertia.

"Por muy positivo que sea a corto plazo para el crédito monetizar activos no esenciales a valoraciones atractivas, el impacto crediticio definitivo dependerá de cómo la dirección asigne los fondos en el contexto de un plan de I+D y de inversión de capital de 160.000 millones de euros para el periodo 2026-2030", apuntan los analistas.

Cabe recordar que el nuevo plan quinquenal contempla unas inversiones de 160.000 millones de euros. Una cifra que equivale a un recorte de 10.000 millones en comparación con el plan 2025-2029.

De hecho, los analistas reconocen que "es probable que una parte significativa de los ingresos de la venta quede absorbida por costes de reestructuración puntuales (indemnizaciones por despido, cierres de plantas, etc.)".

Una situación que "limitará cualquier mejora significativa e inmediata en los indicadores de apalancamiento y flujo de caja".

Venta de activos

Ante este panorama, desde la agencia de calificación alemana aseveran que "cabe imaginar que la dirección de Volkswagen busque optimizar aún más su cartera multimarca".

Entre ellas destacan opciones para la venta parcial o total de compañías como PowerCo (filial de baterías del grupo), ADMT (filial de conducción autónoma, movilidad y transporte), Ducati o Lamborghini.

"Estas operaciones también podrían tener un impacto positivo en la solvencia si se llevaran a cabo con valoraciones favorables y si los ingresos se destinaran a reducir el apalancamiento, aunque persiste cierto riesgo de ejecución y existen dudas sobre el interés del mercado", explican.

A nivel financiero, hay que tener en cuenta que el Grupo Volkswagen sufre las consecuencias del estancamiento en los ingresos y una caída de los márgenes.

Desde Scope Ratings esperan que se produzca una presión que limite el flujo de caja operativo debido a las salidas de fondos derivadas de la reestructuración y al mantenimiento de un elevado nivel de inversión en activos fijos, incluidas las importantes inversiones en China anunciadas.

"En general, el impacto combinado de la venta de Everllence y del programa de reestructuración es neutro a corto plazo. Los indicadores de calidad crediticia de Volkswagen siguen bajo presión, mientras que los beneficios de la reestructuración y las inversiones en China son inciertos en cuanto a su calendario y magnitud", detallan los analistas.

En el medio plazo, la agencia de calificación apunta a que "la mejora de dichos indicadores dependerá de una reducción efectiva de los costes y de la estabilización de los márgenes, especialmente en China y en los segmentos de vehículos eléctricos".