Un gato naranja, pequeño, durmiendo encima de su dueño.

Un gato naranja, pequeño, durmiendo encima de su dueño. Archivo redacción

Mascotario

Un veterinario explica y enseña: "Gritar no sirve de nada si quieres corregir el comportamiento de tu gato"

Te enseñamos las técnicas para que tu compañero felino entienda que no se ha portado bien y no debe repetir ese comportamiento.

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Angelica Rimini
Publicada

Si tu gato adopta conductas que amenazan su seguridad o resultan molestas, es fundamental fijar ciertos límites en el hogar.

Carlos, profesional de la veterinaria, nos orienta sobre la forma adecuada de corregir a un felino. Él prefiere definirlo como "instruir, encauzar ciertas actitudes o evitar que esas acciones vuelvan a suceder", según explica al inicio de uno de sus vídeos de YouTube.

El enfoque dista mucho del trato entre humanos: nada de gritos, elevar la voz o perder la calma. "Carece por completo de utilidad. Lo único que consigues es infundir desconfianza en tu compañero animal, favoreciendo que mantenga ese hábito debido al estrés".

Antes de implementar cualquier método, resulta imprescindible averiguar la causa detrás del hábito molesto. Un gato no araña el tapizado por mero capricho, sino por necesidad de territorialidad o por carecer de rascadores adecuados.

La firmeza y la paciencia son pilares básicos. "No puedes premiarlo hoy por una acción y reprenderlo mañana por esa misma causa", señala Carlos, pues "el animal será incapaz de procesar esas pautas".

Asimismo, conviene contemplar el pasado del felino. Si proviene de la calle o ha alcanzado la etapa adulta, modificar sus rutinas resulta más complejo al tenerlas muy arraigadas. En estos escenarios, el especialista sugiere adaptarnos a sus particularidades.

"No existe un método infalible y único; la clave radica en combinar distintas estrategias de forma progresiva según el caso". Orientar, frenar o premiar los aciertos se vuelven pasos fundamentales.

A continuación, te mostramos la perspectiva felina para transmitirle a tu compañero qué actos no son adecuados y no deben repetirse.

Redirigir

Focalizar la atención hacia otra actividad funciona de maravilla, ya que los gatos tienden a obsesionarse. En muchas ocasiones, si maúllan ante un acceso cerrado, es simplemente por la necesidad instintiva de ver qué hay al otro lado.

Esta estrategia busca "romper el bucle" mental en el que se encuentra. Se consigue desviando su interés hacia una propuesta distinta. Ante la puerta cerrada, por ejemplo, basta con lanzar un juguete para romper su fijación.

"De este modo, el felino asimila gradualmente que el paso está restringido sin que esto suponga un problema". Esta dinámica se aplica también cuando insiste en salir, canalizando su energía hacia actividades aceptables y complementándolo con estímulos en el hogar.

Refuerzo positivo

Consiste en premiar a tu mascota cada vez que realiza una acción correcta o que te gustaría consolidar. Carlos y su pareja aplican una dinámica nocturna con Alcachofa, su gato, para que se acostumbre a dormir en su espacio.

Llegada cierta hora (sobre las 22:30 h), le preparan su cama. Cuando Carlos lo llama y el felino acude, lo premia con caricias —su recompensa favorita—, consolidando la respuesta deseada.

"El animal ha comprendido que situarse en su cojín para descansar es una conducta premiada". Esta pauta le ayuda a fijar el hábito y a sentir que controla su entorno.

Ruidos disuasorios

Se trata de emitir un sonido puntual para cortar de raíz una acción indebida. Puede valer una palmada seca, dejar caer un libro a cierta distancia o pronunciar un "no" o un "eh" con mayor firmeza de la habitual.

El estímulo debe producirse alejado del animal para evitar que lo interprete como un ataque directo. Tiene que ser un ruido neutro y concreto, sin caer en reprimendas verbales ni gritos que le generen ansiedad.

Esta medida pierde eficacia si el felino no comprende el motivo de la corrección. "A menudo le exigimos al animal más de lo que puede procesar". Por ello, el especialista combina este recurso con el refuerzo positivo mediante caricias cuando Alcachofa cede en su actitud.

Ignorar

"Representa una de las herramientas más valiosas, pues los felinos son auténticos maestros manipulando a sus cuidadores". Según Carlos, se debe recurrir a ella únicamente cuando la mascota busca atención de forma insistente.

Aplica cuando maúlla para llamar tu atención mientras ves la televisión, cuando te interrumpe el sueño nocturno o si demanda comida continuamente —especialmente tras pasar de alimento libre a raciones pautadas—.

"Mantener la pasividad exige un enorme autocontrol emocional. Sabes perfectamente por qué reclama tu atención, pero debes resistir la tentación de ceder". Se trata de uno de los métodos más exigentes por la constancia que requiere; ceder tras un largo periodo de resistencia provocará un severo retroceso.

En definitiva, Carlos concluye que la clave reside en "identificar" la conducta inadecuada, "entender el motivo que la origina y saber de qué forma intervenir".