Una paloma blanca apoyada encima de la mano de un hombre.

Una paloma blanca apoyada encima de la mano de un hombre. istock

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Los científicos coinciden: "Las palomas pueden recordar las caras de las personas incluso si pasan años sin verlas"

Las investigaciones revelan que estas aves pueden diferenciar las personas, ajustando su comportamiento según sus experiencias previas.

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A menudo las vemos en parques y plazas como parte habitual del paisaje urbano, pero las palomas esconden habilidades cognitivas que la mayoría de las personas ignora por completo.

Lejos de la percepción popular que las califica como aves de escasa inteligencia, la ciencia ha comenzado a revelar la sofisticación de sus procesos mentales, situando a su memoria visual al nivel de algunos de los primates más avanzados.

Uno de los descubrimientos más fascinantes sobre estas aves es su destreza para identificar y recordar rostros humanos concretos a lo largo del tiempo, una capacidad de procesamiento facial que durante mucho tiempo se creyó exclusiva de la especie humana.

"¿Sabías que las palomas pueden recordar tu cara incluso si pasan años sin verte? Estudios científicos han demostrado que estas aves poseen una memoria visual sorprendente", señala el experto al abordar este fenómeno cognitivo.

Evitan a quienes las trataron mal

Esta facultad no se limita a una simple retención de formas estáticas. Experimentos de laboratorio han demostrado que las palomas son capaces de asociar rasgos faciales con experiencias previas y ajustar su comportamiento.

"Fueron capaces de distinguir entre rostros amables y hostiles, y hasta evitaron a quienes las trataron mal en el pasado", explica el especialista sobre la forma en que catalogan a los individuos de su entorno.

Pero el alcance de su agudeza visual va mucho más allá de la memoria afectiva. El cerebro felino y aviar procesa patrones con un nivel de detalle extraordinario, lo que ha permitido a investigadores entrenarlas para tareas complejas que requieren análisis detallado de formas, colores y microestructuras.

"Su capacidad para reconocer patrones es tan avanzada que incluso han sido entrenadas para identificar pinturas famosas o hasta células cancerosas en radiografías", destaca el experto respecto a los usos científicos de su visión.

Observadores activos

Esta compleja arquitectura cognitiva invita a cambiar la perspectiva con la que interactuamos con la fauna de las ciudades.

La próxima vez que pasees por un espacio público, ten en cuenta que esas aves que caminan entre la multitud no son observadores pasivos, sino que están procesando activamente quién las rodea.

Como concluye el especialista: "La próxima vez que veas una paloma en el parque, recuerda: ella podría reconocerte antes que tú a ella".