Unos gatos durmiendo juntos.

Unos gatos durmiendo juntos. Archivo redacción

Mascotario

Los expertos coinciden: dar de comer pollo crudo a tu gato no es bueno para su salud, aumenta el riesgo de bacterias

Se explica que estos patógenos no solo amenazan la salud del felino, sino que también representan un peligro para toda la familia debido a la facilidad de contagio.

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El auge de las dietas naturales y el aumento de la popularidad de la alimentación cruda —conocida como dieta BARF— ha generado un intenso debate entre los tutores de mascotas.

Aunque a menudo se asume que los felinos, por su naturaleza carnívora, están preparados para consumir carne sin cocinar, la realidad médica plantea serias dudas sobre la seguridad de esta práctica en el entorno doméstico.

A través de una consulta frecuente recibida en sus redes sociales, el veterinario Carlos Gutiérrez aclara los peligros sanitarios que entraña ofrecer carne de ave cruda a los felinos, una costumbre que no solo pone en riesgo la salud del animal, sino también la del resto de la familia.

El peligro invisible de la salmonela

El principal problema al que se enfrentan las familias que optan por dar pollo crudo reside en la carga de patógenos presentes en la carne fresca. Este tipo de alimento es un vehículo habitual para microorganismos que pueden desencadenar cuadros infecciosos graves.

"Es cierto que el pollo crudo puede contener determinados tipos de bacterias, como cualquier tipo de carne cruda, que pueden ser malas o negativas para nuestros compañeros felinos y también para nosotros", explica Carlos Gutiérrez. "En el caso del pollo, es muy frecuente encontrar bacterias como la salmonela o el campilobácter".

Los riesgos no se quedan únicamente en el plato de la mascota, sino que afectan directamente al hogar: "Existen estudios donde se asocia que las familias que le dan a sus gatos carnes crudas pueden tener mayor riesgo de padecer la infección por estas bacterias".

Por qué congelar la carne no siempre es suficiente

Un mito muy extendido entre los defensores de las dietas crudas es que el proceso de congelación previa elimina por completo cualquier tipo de contaminación bacteriana.

Sin embargo, la evidencia clínica demuestra que esta medida es insuficiente para garantizar la seguridad alimentaria.

"El campilobácter es cierto que es una bacteria que con la congelación somos capaces de matar en una gran cantidad. Sin embargo, la salmonela no se muere toda con la congelación", advierte el especialista.

Por esta razón, la refrigeración extrema no exime de peligro a los animales: "Por lo tanto, si el pollo estuviera contaminado, aunque lo congelásemos no sería suficiente para que nuestro gato estuviese fuera de peligro y para que el resto de miembros de la familia estuviésemos seguros".

La rápida contaminación fuera de la nevera

Más allá de los microorganismos que la carne pueda traer de origen, la manipulación de alimentos crudos en casa presenta complicaciones añadidas asociadas a la contaminación ambiental y a la degradación del producto a temperatura ambiente.

"Esas carnes van a tener jugos que, si no limpiamos muy bien la zona de comida, pueden hacer que crezcan bacterias simplemente por contaminación ambiental. Y además, si le ponemos el alimento al gato, se lo tendría que comer en el momento, porque una carne cruda fuera de la nevera se contamina súper rápido", señala Gutiérrez.

Por este motivo, dejar alimento crudo expuesto durante horas en el comedero multiplica exponencialmente la presencia de patógenos en el entorno donde convive la familia.

La importancia de la cocina

Frente a la corriente de la alimentación cruda, la recomendación clínica prioriza la seguridad mediante el uso del calor y el asesoramiento especializado para evitar carencias nutricionales.

"Si tú quieres optar por dar una alimentación casera para tu compañero felino, te recomiendo que recurras a un veterinario especialista que formule una dieta concreta, porque solamente darle carne no es una dieta equilibrada; le van a faltar nutrientes", subraya el experto.

La solución para mantener los beneficios de la comida casera sin asumir riesgos innecesarios es sencilla: "Te recomendaría que la dieta que le dieras estuviera cocinada, porque con el calor de la cocción acabamos con bastantes riesgos de estas bacterias. Por eso no recomendamos que les demos a nuestros gatos carnes crudas".