Un perro de pelo blanco tumbado en el sofá.

Un perro de pelo blanco tumbado en el sofá. Archivo redacción

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Es oficial: si tu perro destroza el sofá o el parqué de casa, el seguro no siempre cubre los daños

Las travesuras dentro del hogar exigen cláusulas específicas en el seguro para no perder la fianza ni asumir el coste de las reparaciones.

Más información: Confirmado por ley: si tu contrato de alquiler no lo prohíbe de forma explícita, puedes tener mascota en casa

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Llegas a casa después de la jornada laboral y te encuentras la puerta mordida, el parqué arañado o el relleno del sofá esparcido por todo el salón. Es una de las peores pesadillas de cualquier tutor de mascotas, especialmente cuando se vive en una vivienda de alquiler o se estrena mobiliario.

En ese instante, la pregunta surge de inmediato: ¿me cubre la póliza del seguro los destrozos causados por mi propio perro dentro de la vivienda?

La respuesta corta es que depende del tipo de póliza y del destinatario del daño. Con la entrada en vigor de la obligación de contar con un seguro de responsabilidad civil para perros, muchos tutores asumen que cualquier estropicio está automáticamente cubierto por la aseguradora.

Sin embargo, en el ámbito asegurador existe una frontera tajante entre los daños causados a terceros y los daños propios provocados en el interior del hogar.

Responsabilidad civil frente a daños propios

El seguro de responsabilidad civil obligatorio está diseñado de forma exclusiva para cubrir las lesiones físicas o los perjuicios materiales que tu perro cause a terceros. Esto incluye supuestos como que el animal muerda a otro perro en el parque, tire a un peatón o rompa las gafas de un vecino de un mordisco.

Sin embargo, cuando el animal destroza bienes dentro de la propia vivienda —ya sea el mobiliario, las cortinas o las puertas—, las aseguradoras consideran que se trata de un daño propio sobre el patrimonio del asegurado.

Salvo que se haya contratado una cobertura específica de daños materiales accidentales por mascotas dentro de la póliza del hogar, el seguro básico de responsabilidad civil no abonará un solo euro por las travesuras del perro en su propio domicilio.

¿Qué ocurre si estás en un piso de alquiler?

En las viviendas arrendadas la situación jurídica adopta un matiz especial. Para la aseguradora, el propietario del piso o el arrendador es considerado jurídicamente un «tercero» respecto al inquilino que habita la vivienda con la mascota.

Si el perro destroza el parqué, las paredes o los muebles propiedad del casero, el inquilino es el responsable directo de responder por esos desperfectos al finalizar el contrato.

En estos casos, la fianza o el depósito en metálico entregado al inicio del arrendamiento suele ser la primera vía que utiliza el propietario para ejecutar las reparaciones.

Para evitar perder la fianza o enfrentarse a reclamaciones judiciales por parte del casero, muchos arrendatarios optan por ampliar su póliza de responsabilidad civil o contratar un seguro de hogar para inquilinos que contemple de forma explícita la cobertura de daños a la propiedad arrendada derivados de la convivencia con animales de compañía.

Cómo revisar las cláusulas

Antes de dar por hecho que la aseguradora asumirá la factura de la reparación, es imprescindible revisar la letra pequeña de las condiciones generales y particulares de la póliza contratada.

Las aseguradoras suelen excluir expresamente los destrozos continuados por mordeduras o arañazos habituales si consideran que se deben a una falta de supervisión o adiestramiento por parte del tutor. Asimismo, es habitual que este tipo de pólizas incluyan franquicias o límites máximos de indemnización por siniestro.

Consultar con la compañía aseguradora y añadir una cláusula específica de cobertura de daños por mascotas en el seguro de hogar sigue siendo la única garantía para proteger el bolsillo frente a las crisis de ansiedad, las etapas de cachorro o los imprevistos de la mascota en casa.