Un gato naranja y uno blanco y negro durmiendo juntos.

Un gato naranja y uno blanco y negro durmiendo juntos. Archivo redacción

Mascotario

Los expertos coinciden: "Cuando 2 gatos duermen juntos y se siguen es porque están enamorados"

Estos animales demuestran su cariño mediante comportamientos sociales específicos, como seguirse constantemente.

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Quienes conviven con más de un felino en casa saben que la convivencia entre ellos puede ir desde la más estricta tolerancia territorial hasta la formación de un vínculo tan estrecho y afectuoso que parece salido de una historia de ficción.

Aunque el concepto de "enamorarse" en los animales difiere de la compleja psicología romántica humana, la etología felina confirma que los gatos sí son capaces de desarrollar filiaciones profundas, prefiriendo la compañía de un individuo específico sobre todos los demás.

Una experta en comportamiento felino señala que observar cómo se despliega este lazo afectivo en el día a día es uno de los espectáculos más entrañables que se pueden presenciar en el hogar.

"¿Alguna vez has visto a dos gatitos enamorados? Es como ver una telenovela pero con más maullidos y menos drama humano", afirma en un vídeo de YouTube.

"Cuando dos michis están enamorados se siguen por toda la casa, se dan cabezazos, comparten el sol como si fuera una pareja de abuelitos y hasta se acicalan mutuamente. Eso es amor felino nivel experto", explica la especialista.

Desde el punto de vista del comportamiento animal, estos "cabezazos" son en realidad una forma de intercambio químico. Los gatos poseen glándulas odoríferas en las mejillas y la barbilla; al frotarse entre sí, mezclan sus feromonas para crear un "olor de grupo" único.

Este aroma compartido les proporciona seguridad, reduce el estrés y les confirma que ambos pertenecen al mismo núcleo seguro. De igual manera, el acicalamiento mutuo va mucho más allá de la simple higiene personal, actuando como una herramienta de cohesión social que libera endorfinas en ambos individuos.

Descansar juntos

Esta profunda conexión afectiva no se limita a las horas de juego o exploración, sino que se traslada de forma natural a sus momentos de mayor vulnerabilidad: el descanso.

"Luego se hacen amasaditos el uno al otro, duermen en cucharita y si uno se va, el otro le sigue como si fuera el final de una película romántica", detalla la experta sobre la dependencia positiva que llegan a manifestar.

El acto de amasar es una conducta infantil que conservan de su etapa de lactancia. Dirigido hacia otro gato es una muestra máxima de confianza y relajación. Al dormir acoplados o "en cucharita", no solo buscan regular la temperatura corporal, sino reducir su vigilancia ambiental al sentirse protegidos por la presencia del otro.

Este fenómeno explica por qué, cuando uno de los dos se levanta para cambiar de habitación, el otro suele despertarse e ir tras sus pasos de forma casi instintiva.

No obstante, como en toda convivencia estrecha entre seres con personalidad propia, la relación también pasa por pequeños momentos de tensión o sobreestimulación durante el juego.

"Y claro, como todo romance, a veces se da un zarpazo y luego se reconcilian con lengüetazos en la oreja", comenta la especialista respecto a la rápida transición entre un límite físico y la restauración de la paz.

La confianza mutua

Estos pequeños reclamos o corregendas mediante una pata no significan ruptura, sino una forma rápida de establecer límites en el juego.

La posterior "reconciliación" mediante lengüetazos demuestra que la confianza mutua sigue intacta y que el vínculo no se ve alterado por un momento de fricción puntual.

En definitiva, la forma en que los felinos expresan su devoción no requiere de grandes estridencias ni de un lenguaje verbal elaborado. Sus códigos son silenciosos, táctiles y olfativos, pero absolutamente contundentes para quien sabe observarlos.

Como concluye la experta: "Puede que no se digan 'Te amo', pero con cada ronroneo, cada lamida y cada siesta compartida dejan clarísimo que están hechos el uno para el otro".