Un gato tigrado con los ojos amarillos.

Un gato tigrado con los ojos amarillos. istock

Mascotario

Noel Martínez, veterinario: "Durante un terremoto, es clave mantener la calma, soltar a nuestra mascota y salir"

El experto ofrece una guía esencial sobre cómo proteger a las mascotas durante un sismo, subrayando la importancia de no transmitir ansiedad a los animales.

Más información: Venezuela marca las normas: la movilización masiva para salvar a los animales perdidos tras los devastadores terremotos

Angelica Rimini
Publicada

Frente a un temblor o un terremoto, la reacción instintiva de la mayoría de las personas es buscar ponerse a salvo rápidamente.

Sin embargo, en medio del pánico del momento, es habitual que nos enfoquemos en salir de casa y olvidemos a un miembro fundamental del hogar: nuestra mascota.

A menudo ocurre que, al percatarnos, el perro o el gato han quedado atrapados, ladrando, aullando o incluso asustados en zonas de difícil acceso como el techo.

Para evitar estas situaciones de riesgo, el veterinario Noel Martínez enfatiza la importancia de actuar con la máxima serenidad posible y mantener a los animales integrados en el plan de evacuación familiar.

En este tipo de emergencias, la calma de los dueños resulta clave para tomar decisiones acertadas.

"En primer lugar, conservar la calma. No debemos salir corriendo, sino soltar con calma a nuestra mascota y salir a caminar", recomienda el especialista.

La vía más segura

Existe la creencia generalizada de que al comenzar a temblar hay que evacuar a la calle de inmediato. Sin embargo, Noel Martínez advierte que la vía pública no siempre es el lugar más seguro si no se evalúa bien el entorno, ya que fuera de la vivienda existen peligros invisibles a simple vista.

"Muchas veces el lugar más seguro está dentro de nuestra casa. Las luminarias públicas son un peligro porque se caen con un movimiento leve", detalla el veterinario.

Un aspecto determinante a la hora de afrontar estos eventos naturales es la capacidad predictiva que muestran los animales. Gracias a la agudeza de sus órganos sensoriales, perros y gatos son capaces de percibir las ondas sísmicas iniciales antes de que los humanos las sientan, funcionando como una auténtica señal de alarma preventiva.

"La mascota también tiene miedo. Los órganos sensoriales en el perro están más desarrollados que en nosotros". De hecho, afirma que los perros son capaces de percibir las pequeñas réplicas y manifestarlas de distintas formas: pueden empezar a aullar, ladrar, correr o llorar.

"Es muy importante que los dueños estén atentos a esos comportamientos porque le están brindando una alerta", explica Martínez. Nos permite reaccionar a tiempo y asegurar a los animales antes de que el movimiento se intensifique.

En hogares donde conviven varios perros, por ejemplo, la dinámica suele facilitar la evacuación, ya que si están libres en el patio o el porche, el comportamiento de uno guiando la salida suele ser seguido por los demás.

La tensión del dueño

El veterinario hace especial hincapié en que la tensión de los dueños impacta directamente en el estado emocional de los animales, hasta el punto de generarles un estrés extremo. Durante las emergencias, la prioridad debe ser proteger a toda la familia de forma integral.

"No nos podemos olvidar de las mascotas, son parte de la familia. Todavía nos cuesta salir corriendo con el gato en la mano o con la mascota con su correa, pero ya lo debemos de empezar a hacer", reflexiona el experto.

Aunque la población cuenta cada vez con mayor entrenamiento y preparación gracias a los simulacros y a las campañas de prevención de las autoridades, el veterinario insiste en que las guías visuales y los afiches informativos deben visibilizar a los animales.

Un recordatorio clave en cada plan de evacuación debe ser, invariablemente, incluir a nuestras mascotas al momento de abandonar una estructura ante cualquier amenaza sísmica.