Un perro y un gato.

Un perro y un gato. Istock

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La Ley de Bienestar Animal confirma: es obligatorio registrar a tu mascota o tendrás multas de 10.000 euros

La identificación de perros y gatos en el registro de cada comunidad autónoma es imprescindible para cumplir con la tenencia responsable.

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La entrada en vigor de la Ley 7/2023 ha consolidado el Registro de Animales de Compañía como la piedra angular para garantizar la trazabilidad y la seguridad de nuestras mascotas en España.

Aunque la identificación de perros y gatos ya era una práctica habitual en muchas regiones, la normativa actual unifica criterios y refuerza la obligación de que todo animal de compañía esté debidamente inscrito en el registro correspondiente de su comunidad autónoma.

Este trámite no debe entenderse como una simple formalidad administrativa, sino como el mecanismo principal para luchar contra el abandono y asegurar que cualquier animal extraviado pueda regresar a su hogar de forma ágil.

El proceso de identificación

El proceso de inscripción está intrínsecamente ligado a la identificación mediante el microchip, un dispositivo electrónico del tamaño de un grano de arroz que debe ser implantado por un veterinario colegiado.

Es en el momento de la implantación cuando el profesional procede a volcar los datos tanto del animal como de su responsable legal en la base de datos autonómica. Esta información es la que permite a las autoridades y centros de protección identificar al propietario en cuestión de segundos, convirtiendo este registro en un seguro de vida para el animal en caso de pérdida o robo.

Uno de los aspectos más relevantes de la legislación actual es la necesidad de mantener esta información actualizada de forma constante.

Los propietarios tienen la responsabilidad legal de comunicar cualquier cambio de domicilio, la transferencia de la titularidad del animal o, lamentablemente, su fallecimiento en los plazos que marca la ley, que suelen ser de escasas semanas.

Además, la normativa estatal busca la interconexión total entre los distintos registros autonómicos, lo que permitirá que un perro registrado en Madrid pueda ser identificado sin complicaciones si se pierde durante unas vacaciones en Andalucía, eliminando las barreras burocráticas que existían anteriormente.

El listado positivo

La obligatoriedad de este registro se extiende más allá de perros y gatos, afectando también a hurones y otras especies que se consideren animales de compañía según el listado positivo de la ley.

El incumplimiento de este deber de identificación y registro está tipificado como una infracción grave, lo que puede acarrear sanciones económicas considerables que comienzan en los 10.000 euros.

Esta severidad refleja la importancia que la administración otorga a la identificación, considerándola el primer paso ineludible para una tenencia responsable y el fin de la impunidad en los casos de maltrato o abandono.

En última instancia, el Registro de Animales de Compañía se erige como una herramienta de protección mutua que beneficia tanto a la sociedad como a los propios animales. Al formalizar este vínculo legal, el propietario asume plenamente sus deberes de cuidado, mientras que el animal adquiere una identidad reconocida ante el Estado.

Este sistema de control es el que permite hoy en día que España avance hacia un modelo de convivencia más organizado, donde cada mascota cuenta con una identidad digital que garantiza su derecho a ser protegida y reclamada por su familia.