Un perro tirado en el suelo, pidiendo caricias.

Un perro tirado en el suelo, pidiendo caricias. istock

Mascotario

Alberto Delobos, experto en perros: "Hay que llevarlos sueltos para que paseen de forma tranquila a tu lado"

El educador canino sostiene que permitir que los canes anden sueltos es una oportunidad para trabajar en la sincronización entre el animal y su guía.

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Pasear a nuestros perros sueltos por el campo es el anhelo de la mayoría de los tutores, pero a menudo se confunde con la simple idea de dejarlos correr sin control para agotar su energía.

El educador canino Alberto Delobos arroja luz sobre este tema, proponiendo un enfoque alternativo basado en la conexión con el guía y, sobre todo, en el respeto hacia el entorno.

La sincronización por encima del agotamiento físico Según Delobos, llevar a los perros sin correa "no significa que los perros estén corriendo como locos para cansarse, para reventarlos físicamente".

Por el contrario, lo considera una práctica sumamente valiosa para trabajar el vínculo. El verdadero objetivo es que los canes "mantengan y conserven una velocidad óptima de sincronización contigo, con el guía".

Es una excelente manera de comenzar a trabajar con los perros sueltos mientras se mantiene cierto grado de control. El educador pone como ejemplo a los perros de alta demanda física, como los pastores belga Malinois o sus cruces, haciendo referencia a sus propios perros, Kaila y Blue.

Aunque estos animales están diseñados con un nivel de energía que les permitiría "correr 30 km al día o escalar paredes", Delobos enfatiza que es fundamental centrarse en las velocidades de movimiento físico óptimas de la especie en general, y no solo en los extremos de la raza.

Lograr que paseen de forma sincronizada y tranquila a tu lado "debería ser igual o más de gratificante" que verlos correr sin freno.

Conciencia social y convivencia en la naturaleza

Más allá del trabajo individual con el perro, Delobos subraya un factor innegociable: la convivencia.

Durante una de sus rutas, el educador ilustra cómo el simple hecho de cruzarse con un ciclista podría haber derivado en una situación completamente diferente y peligrosa si no hubiera mantenido a sus perros bajo control en ese momento.

"Todos nos merecemos y todos queremos salir con nuestros perros sueltos al campo, pero tenemos que saber y ser conscientes de que hay más gente", advierte el experto.

Su mensaje hace un llamado a la empatía y al civismo de los propietarios, recordando que "los que más derechos queremos, pedimos y exigimos, tenemos que ser los que más conciencia social tenemos".

Para ilustrar este punto, relata un encuentro con otras personas en el campo que, además de estar realizando una actividad que él señala como ilegal, tenían a su perro suelto sin ningún tipo de precaución cerca de un punto de agua.

Como concluye Delobos, si a todos nos gusta disfrutar del campo con nuestros perros sueltos, es imperativo que alguien ponga esa conciencia social, ya que "si todos vamos con los perros sueltos, cosas pueden ocurrir".

En definitiva, disfrutar de la naturaleza con nuestros perros en libertad es un privilegio que exige educación. La verdadera libertad canina no reside en el descontrol, sino en un vínculo sólido y en una profunda responsabilidad hacia los demás.