Un perro y un gato.

Un perro y un gato.

Mascotario

Los expertos coinciden: las plagas de alimentos son un problema frecuente que afecta al pienso de los animales

El perito veterinario especializado en entomología analiza en qué instante preciso se produjo la contaminación, es decir, su origen

Más información: Los animales que se quedan fuera de la ley de bienestar: "Excluir a los más castigados no es legislar. Es mirar a otro lado"

María Fernández Álvarez
Publicada

A simple vista, una mosca, una polilla o una larva parecen detalles menores, casi invisibles en el ruido de la vida cotidiana.

En determinadas circunstancias, esos pequeños organismos pueden aportar información decisiva para aclarar conflictos personales, reconstruir hechos y orientar decisiones en procedimientos judiciales, aseguradores o administrativos.

Ahí entra en juego una disciplina pericial tan desconocida como sorprendente: la entomología forense. Esta estudia los insectos y otros artrópodos cuando su presencia, su desarrollo o su comportamiento, en cuerpos y cadáveres de animales pueden convertirse en un indicio técnico de valor probatorio.

Su aislamiento e identificación requieren que sea valorado por un perito especializado, capaz de explicar con rigor qué puede deducirse de esa evidencia y cuál es su verdadero alcance en un caso concreto.

Una herramienta útil

Hoy en día la entomología forense constituye una herramienta que forma parte de los estudios protocolizados en pericia veterinaria porque no solo resulta útil en investigaciones complejas o en escenarios extraordinarios pudiendo ser determinante en situaciones mucho más cercanas y cotidianas de lo que imaginamos.

Uno de los ejemplos más frecuentes resulta de su aplicación en productos y alimentos contaminados que compramos aparentemente cerrados, intactos y en buen estado.

Las plagas de alimentos almacenados son un problema frecuente y pueden afectar a piensos para animales y otros alimentos destinados al consumo humano como harinas, cereales, arroz, pasta, galletas, frutos secos, especias, leche en polvo, semillas o pienso seco para animales.

No solo eso, su valor e importancia es de tal dimensión que determinados insectos también pueden encontrarse en productos no alimentarios de origen animal o vegetal, como lana, cuero, pelo, plumas, alfombras, peluches o textiles almacenados por lo que las aplicaciones de la entomología forense cada día son más amplias.

Cuando aparecen larvas, huevos, polillas o escarabajos en este tipo de productos, surge una pregunta clave: ¿la contaminación ya estaba presente en la cadena de producción o distribución, o se produjo después, durante el almacenamiento en el comercio o en el domicilio?

Esa diferencia no es menor, de ella pueden derivarse reclamaciones de consumo, conflictos con fabricantes o distribuidores, controversias aseguradoras y exigencias de responsabilidad que, incluso, pueden acabar en procedimientos judiciales.

El perito veterinario

El concurso de un perito veterinario especializado en entomología para la respuesta a todas estas cuestiones es esencial. Su labor consiste en inspeccionar el producto afectado, identificar la especie hallada, valorar su fase de desarrollo y analizar en qué instante preciso se produjo la contaminación, es decir, su origen.

En otras palabras, ayuda a traducir un hallazgo biológico en una conclusión técnica útil para determinar responsabilidades. Otro ámbito especialmente ilustrativo es el de las miasis, es decir, las infestaciones por larvas de mosca en animales.

Se trata de procesos que pueden desarrollarse cuando estos insectos depositan sus huevos en heridas, pliegues cutáneos húmedos o zonas del pelaje ensuciadas por orina, heces, sangre o exudados, comprometiendo seriamente el estado del animal en poco tiempo.

Desde fuera, para un tutor o incluso para un observador no experto, puede resultar difícil saber si se trata de un episodio repentino o del resultado de un problema previo de vigilancia, higiene o atención. Sin embargo, para un perito veterinario especializado, la especie implicada, el estadio larvario, la localización de las lesiones y el estado general del animal pueden ofrecer una información muy valiosa.

Su intervención permite valorar si estamos ante una situación súbita y difícil de prever o, por el contrario, ante un cuadro compatible con falta de cuidados, retraso en la atención veterinaria o condiciones higiénicas deficientes. Esta distinción puede ser crucial en expedientes de maltrato, conflictos entre particulares, reclamaciones aseguradoras o procedimientos sancionadores.

En animales de producción, la utilidad de la entomología forense es todavía más evidente. Algunas parasitosis larvarias afectan directamente al bienestar animal, reducen el rendimiento productivo y generan pérdidas económicas relevantes.

Es el caso, por ejemplo, de las lesiones subcutáneas asociadas a Hypoderma bovis en bovinos o de la afectación de cavidades nasales por Oestrus ovis en ovejas y cabras, con signos como secreción nasal, estornudos, inquietud o pérdida de condición.

La intervención pericial

Cuando estos problemas aparecen de forma recurrente en una explotación, la intervención pericial puede ser determinante para analizar si existieron fallos en el manejo, en la vigilancia sanitaria, en los programas de prevención o en la respuesta frente a los primeros signos clínicos. Las periciales veterinarias pueden adquirir un valor adicional al constituirse como verdaderos modelos de auditoría de estas estructuras.

Además, el perito puede ayudar a cuantificar el impacto económico derivado del problema, algo especialmente relevante cuando entran en juego explotaciones ganaderas, integradoras, proveedores, aseguradoras o conflictos contractuales.

La gran aportación de esta disciplina es que permite convertir un elemento aparentemente irrelevante en una fuente objetiva de información.

En definitiva, la entomología forense pone de manifiesto que incluso los indicios biológicos más discretos pueden adquirir un extraordinario valor probatorio cuando son interpretados con rigor científico y experiencia pericial.

Lejos de constituir un ámbito accesorio, su aplicación permite reconstruir hechos, establecer cronologías, determinar orígenes y aportar una base técnica objetiva para el análisis de responsabilidades.

En el campo de la pericia veterinaria, se trata de una herramienta cada vez más relevante, no solo por su utilidad en la resolución de conflictos judiciales, aseguradores o administrativos, sino también por su contribución a una valoración más precisa de los hechos y a una mejor protección del bienestar animal.