Un perro.

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Estados Unidos no quiere cambiar la ley: miles de mascotas se quedan solas, tras las deportaciones masivas

Diversos refugios y organizaciones de bienestar animal en Estados Unidos han comenzado a alzar la voz sobre el impacto de las políticas migratorias.

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"Esto es todo lo que estamos recibiendo ahora: mascotas con dueños deportados y detenidos. Nadie llama por otra cosa... Los pobres animales son víctimas, no saben lo que está pasando y, cuando llegan aquí, la pasan mal porque extrañan a sus dueños", relata Daymi Blain para The Washington Post.

La directora de la organización Adopt and Save a Life Rescue Mission afirma que, aunque los abandonos ya eran un problema recurrente, desde hace meses las llamadas han cambiado de tono. Ahora, el motivo principal es la urgencia de familiares o hijos de personas deportadas que no pueden hacerse cargo de los animales dejados atrás.

Al menos medio millón de migrantes han sido deportados de Estados Unidos como resultado de las medidas migratorias impulsadas por la administración de Donald Trump. En este proceso, miles de personas se han visto obligadas a dejar atrás a sus compañeros de vida.

Esta tragedia es uno de los efectos colaterales más dramáticos de las políticas migratorias del último año; un flujo de abandono forzado que ya ha superado la capacidad de absorción de los sistemas municipales.

Atrapados en el vacío

Un reporte de The Mountain-Ear destaca una estadística clave: el 70% de los hogares en EEUU conviven con mascotas. Cuando ocurre una detención repentina, el animal queda literalmente "atrapado" en la propiedad.

Si los vecinos no intervienen de inmediato, estos animales pueden morir por falta de agua o comida antes de que los servicios de control animal logren intervenir.

"La rapidez con la que ocurre, el hecho de que la persona desaparezca de repente sin poder contactar a allegados ni hacer arreglos para sus mascotas, añade una capa de complejidad e injusticia ante la cual somos muy empáticos", afirma Mike Keiley, vicepresidente de Protección Animal de MSPCA-Angell a MassLive.

"Es difícil de medir, pero definitivamente está creando un conflicto dentro del bienestar animal; se siente profundamente injusto". El problema no radica únicamente en quienes logran entregar al animal en un refugio, sino en los miles de perros y gatos que quedan encerrados en apartamentos o vagando en jardines tras las redadas sorpresivas.

Refugios al límite

La mayoría de los refugios en EEUU operan bajo la política de "open intake" (entrada abierta), lo que les impide rechazar animales. Sin embargo, al estar saturados por la crisis migratoria, se ven obligados a tomar decisiones desgarradoras.

Según datos de Shelter Animals Count (2025), cerca de 757,000 animales sanos y adoptables fueron sacrificados en el país por falta de espacio y recursos. Las protectoras temen que esta cifra aumente exponencialmente debido al flujo masivo de animales provenientes de las redadas.

Un trauma invisible

Los veterinarios de estos centros señalan que estas mascotas presentan cuadros severos de ansiedad por separación y estrés postraumático. A diferencia de un perro abandonado por desinterés, estos animales suelen provenir de hogares donde eran profundamente queridos. Para ellos, el cambio repentino de un hogar cálido a una jaula ruidosa acelera drásticamente su deterioro físico y emocional.

Además, la crisis no se limita a perros y gatos. En estados como Texas y Florida, los grupos de rescate han reportado la recuperación de gallinas, conejos y animales de corral que deambulaban en los patios de viviendas cuyos habitantes fueron detenidos.

Ante la falta de protocolos de las autoridades federales, las ONGs están creando sus propias soluciones. Organizaciones como The Bond Between están entregando alimento y suministros sin preguntas para ayudar a familias en crisis a mantener a sus animales.

Grupos de rescate están organizando "vuelos de libertad" o traslados por tierra para mover animales desde estados saturados (como Texas) hacia estados del norte o Canadá, donde la presión migratoria es menor y hay más adoptantes.

Se han creado redes de cuidado temporal para proteger a los animales mientras se resuelve la situación legal de sus dueños o se logra contactar a familiares en sus países de origen.

La crisis animal derivada de la migración es un recordatorio de que, en los movimientos políticos de gran escala, los seres más vulnerables suelen ser los que quedan en el más absoluto silencio.