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Dusty. A.R.

Mascotario

Los veterinarios coinciden: la mejor forma de proteger a los gatos no es cerrar ventanas, la clave es ponerles rejas

Las caídas de altura ocupan la primera posición en accidentes atendidos en clínicas veterinarias, desmintiendo el mito de la agilidad de los gatos.

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Cuando adoptamos un gato, es muy habitual que las entidades de protección animal nos exijan asegurar adecuadamente las ventanas y terrazas de nuestro hogar y muchos dueños no entienden la importancia de esta medida.

Sin embargo, existe un alto riesgo de que los felinos sufran accidentes graves al caer al vacío desde las ventanas. Aunque popularmente se cree que los felinos son súper ágiles y siempre caen de pie, la realidad en las consultas clínicas es muy distinta.

Beatriz Ramos, veterinaria, desmiente, en un vídeo de YouTube, el mito de la agilidad infalible de los gatos: "si tú preguntas a cualquiera que trabaje en una clínica te podrá decir que las caídas de altura ocupan la primera posición en accidentes atendidos en clínicas".

Por ello, un gato al lado de una ventana sin proteger supone un peligro constante. Los felinos son cazadores por instinto y pueden intentar saltar si ven algo que les llama la atención en el exterior, llegando incluso a romper protecciones frágiles.

A este grave problema se le conoce como el "síndrome del gato paracaidista". Para prevenirlo, Carlos Gutiérrez, veterinario clínico, señala que debemos realizar una "naturalización del entorno".

Las mallas metálicas

Para evitar tragedias, el veterinario Carlos evalúa y recomienda distintas opciones de protección para el hogar. Según él, las mejores son las mallas metálicas. "Están hechas de metal y precisamente por eso los gatos no las pueden romper". Además de ser altamente resistentes, no son tóxicas y el sol no las deteriora.

Su único inconveniente es que son rígidas, por lo que su instalación es más sencilla si la ventana ya cuenta con rejas previas para sujetarlas. En seguida, están las redes de nylon: "una excelente opción, económicas y flexibles, ideales para abarcar grandes espacios como las terrazas".

Algunas incluyen un refuerzo interno de alambre. Carlos indica que deben instalarse con cierta holgura para evitar que los gatos trepen por ellas, y es obligatorio comprobar su resistencia dando tirones al menos una vez al año.

El veterinario confiesa tener una "relación amor-odio" con las mosquiteras. Aunque son fantásticas para evitar mosquitos que transmiten enfermedades a los gatos, las mosquiteras de plástico o nylon son extremadamente peligrosas.

"Los gatos pueden rasgarlas fácilmente con sus uñas y caer al vacío. Si se opta por este sistema, la malla de la mosquitera debe ser obligatoriamente metálica".

Aunque son muy decorativas, las celosías de madera, suelen requerir la fabricación a medida por parte de un ebanista, lo que las convierte en una de las alternativas menos económicas del mercado.

El peligro oculto

Al mismo tiempo, Carlos advierte sobre las medidas que es mejor no adoptar. Materiales frágiles como simples cañizos o telas de sombreo de jardín no ofrecen ninguna seguridad, ya que los gatos pueden hacerles agujeros fácilmente.

Por otro lado, el veterinario Carlos hace una mención especial a las ventanas abatibles, considerándolas uno de los mayores riesgos en el hogar. Aunque los dueños creen que el gato no cabe por la abertura superior, los felinos a menudo intentan saltar hacia la calle y se quedan atascados en la rendija.

Los bordes afilados de la ventana pueden causarles cortes muy profundos e incluso lesiones mortales en la columna vertebral. Para solucionar este problema de manera segura, existen en el mercado rejillas especiales diseñadas para cubrir el ángulo exacto que queda abierto al abatir la ventana.