Cósima Ramírez.

Cósima Ramírez. Monica Mollá

Mascotario

Cósima Ramírez: "Las mascotas japonesas realizan elaborados posados para celebrar los cambios de estación"

Cósima explica que pronto empieza la temporada de "los brotes de bambú, las flores de colza, las cebollas tiernas y el icónico florecer de sus cerezos".

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"Los japoneses tienen una sensibilidad especial hacia el cambio de las estaciones; para ellos no es meramente una cuestión de clima, sino la estructura emocional del año", cuenta Cósima Ramírez en su nuevo vídeo para Mascotario.

No se habla solo de si hace frío o calor, sino "de lo que nace, de lo que florece, de lo que cae y de lo que desaparece", una forma de entender el tiempo que convierte cada pequeño cambio en un acontecimiento poético.

Cósima explica que, dentro de las cuatro estaciones, el calendario tradicional japonés divide el año en 24 "divisiones solares" (sekki) y 72 microestaciones, pequeños tramos de apenas cinco días donde se registran cambios sutiles como "comienzan a hincharse los brotes" o "cantan las primeras alondras".

Esta manera de fraccionar el año invita a prestar atención a detalles que en otros lugares pasarían desapercibidos: una flor concreta que aparece, un insecto que regresa, un color nuevo en el paisaje.

Celebrar los cambios

"Las mascotas japonesas", explica con una sonrisa, "suelen protagonizar elaborados posados para celebrar estos cambios mínimos". Perros y gatos son fotografiados bajo la primera nieve, entre hojas rojizas de otoño o frente a los primeros cerezos en flor.

Al mismo tiempo, "la llegada de distintas frutas y verduras a su estado de mayor plenitud se sigue con la misma afición con la que los españoles seguimos el fútbol". Esa cultura del shun, el momento óptimo de cada alimento. 

"Próximamente empieza la temporada de los brotes de bambú, las flores de colza, las cebollas tiernas y el icónico florecer de sus cerezos", continúa Cósima. La floración del sakura es un espectáculo cultural que dura apenas unos días cada año, especialmente entre finales de marzo y principios de abril.

En lugares como Tokio o Kioto, los parques se llenan de gente practicando hanami, la tradición de reunirse a contemplar los cerezos en flor. Esa brevedad convierte la experiencia en algo intensamente esperado y, a la vez, inevitablemente fugaz.

Mono no 'aware'

Para Cósima, este fenómeno epitomiza el concepto de mono no aware, "la suave tristeza del pasar de las cosas": esa mezcla de belleza y melancolía ante lo efímero, la capacidad de conmoverse porque sabemos que algo está a punto de irse.

Las flores de cerezo, que caen en cuestión de días, se convierten así en recordatorio de que todo ciclo —una estación, una relación, la vida de una mascota— tiene su inicio, su plenitud y su despedida.

Con este vídeo, Cósima propone una forma distinta de mirar nuestro propio calendario: no solo contando semanas, sino atendiendo a lo que cambia a nuestro alrededor. ¿Qué brota, qué florece, qué se marcha, también en la vida de los animales con los que convivimos?

Su invitación, implícita, es a encontrar nuestras propias "microestaciones" emocionales, esos pequeños momentos que, como los cerezos en flor, merecen ser celebrados precisamente porque no duran para siempre.