Pablo Alborán dando un beso a Siro, su nuevo perro.

Pablo Alborán dando un beso a Siro, su nuevo perro. Instagram

Mascotario

Pablo Alborán, 37 años: "Mis perros me han cambiado la vida, me refugio en ellos y todo se vuelve más bonito"

El cantante y compositor malagueño convive con sus dos mascotas y conciencia sobre la protección animal.

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Angelica Rimini
Publicada

Para el cantante y compositor español Pablo Alborán, sus perros no representan un simple complemento en el hogar, sino un verdadero refugio emocional, sus fieles compañeros de gira y la mayor fuente de paz frente al ritmo vertiginoso de la industria musical.

La relación del artista malagueño con sus animales ha trascendido la esfera privada para convertirse en un ejemplo de devoción y empatía que inspira habitualmente a sus millones de seguidores.

Un vínculo arraigado en la tierra y en la música

La historia de esta profunda unión comenzó a consolidarse en el verano de 2016 con la llegada de Terral, un labrador retriever de pelaje chocolate. El nombre escogido no fue casualidad, pues guarda un arraigo directo con sus raíces andaluzas y su trayectoria artística.

En la provincia de Málaga, el terral es un viento característico de los meses estivales que al anochecer se transforma en una brisa cálida. Tras haber titulado así su tercer álbum de estudio en 2014, el músico decidió bautizar a su nuevo compañero con este mismo término.

Desde entonces, las expresiones de cariño hacia su fiel perro han sido constantes en sus perfiles públicos. "25% labrador, 25% oso, 25% pantera, 25% toro = Terral. El mejor perro de la galaxia. Mato por ti", escribe en sus redes sociales.

Siro y Terran, los perros de Pablo Alborán.

Siro y Terran, los perros de Pablo Alborán. Instagram

Con el paso del tiempo, el hogar del cantante volvió a llenarse de alegría con la llegada de Siro, un labrador de pelaje negro a quien presentó cariñosamente como el hermano menor de Terral.

La integración de este nuevo integrante transformó positivamente la dinámica familiar, aportando al músico un equilibrio fundamental durante las etapas de mayor estrés profesional y la preparación de sus espectáculos.

"La llegada de Siro nos ha cambiado la vida a Terral y a mí. Me refugio en estos dos y todo se vuelve más bonito", dijo al presentar a su nueva mascota.

La complicidad en el hogar

La convivencia entre el artista y sus perros ha dejado momentos memorables que el propio cantante ha relatado con naturalidad y humor.

Una de las anécdotas más comentadas ocurrió durante un paseo por su vecindario, cuando varios perros comenzaron a ladrarle de forma agresiva a Terral tras una verja.

Al notar que su labrador era demasiado pacífico para defenderse, Alborán no dudó en intervenir de una manera muy particular, imitando él mismo los ladridos para proteger a su mascota, un gesto que más tarde compartió entre risas al darse cuenta de que algunos vecinos lo habían presenciado.

Asimismo, la preparación de los viajes de trabajo suele desencadenar escenas llenas de emotividad. Alborán ha comentado en diversas ocasiones el enfado visible de Terral cuando observa las maletas abiertas en la habitación, dedicándole miradas de protesta ante la inminente separación.

La complicidad es tal que, durante una entrevista radiofónica concedida a Cadena Dial desde su domicilio, los sonoros ronquidos de su labrador se colaron en el micrófono, llevando al cantante a bromear diciendo que su mascota también estaba participando activamente en la conversación mediática.

Una voz activa por el bienestar animal

Más allá de las historias de cotidianidad y el entretenimiento, Pablo Alborán aprovecha la notoriedad de sus plataformas para transmitir un mensaje de concienciación y tenencia responsable.

Para el intérprete, el afecto hacia los animales conlleva la obligación de velar por su protección y denunciar las situaciones de vulnerabilidad que sufren miles de mascotas en la sociedad.

"Pido por favor que seamos cautelosos y muy delicados. Los animales nos salvan la vida en muchas ocasiones. No al abandono", dijo en el programa El Hormiguero.

De este modo, la relación entre Pablo Alborán y sus labradores no solo refleja la ternura de la convivencia diaria, sino también una postura firme en defensa de los animales, recordando la responsabilidad que implica acoger a un compañero de vida y el impacto positivo que su presencia genera en la salud emocional de las personas.