Claudia Cañellas con un gato.

Claudia Cañellas con un gato. Patitas&Co

Con la colaboración de:

Mascotario

La dueña de Patitas&Co no abrirá su refugio de animales: denuncia que el Ayuntamiento no quiere protegerlos

Su llamamiento se dirige a los representantes públicos para que reconozcan que el bienestar animal es una preocupación real de la ciudadanía.

Más información: La carta abierta del activista Ali Izddine al rey de Marruecos: denuncia el plan de exterminio de cuatro millones de perros

Publicada
Actualizada

España se enfrenta a una grave crisis de abandono animal, pero las iniciativas ciudadanas que intentan mitigar el problema chocan a menudo con un muro burocrático.

Así lo denuncia Claudia Cañellas, fundadora de Patitas&Co, quien llevaba meses trabajando en una ambiciosa iniciativa: montar un refugio de animales en las afueras de Madrid. El proyecto nació a raíz de la gran cantidad de peticiones de ayuda que recibía en redes sociales para rescatar animales abandonados o heridos.

"Como alguien que intenta salvar a todos los animales, sentir que tenía las manos atadas cada vez era peor. Llegó un momento en que pensé que tenía que abrir un refugio", cuenta en una entrevista con Mascotario.

Sin embargo, hace unos días publicó en sus redes sociales un vídeo expresando su profunda frustración tras encontrarse con constantes obstáculos por parte de la administración pública.

"Nunca hubiera pensado que esto fuera a ser así, de verdad. Estoy desesperada por ver cómo en España no hay ninguna intención de proteger a los animales", lamenta la joven. A pesar de que los promotores del refugio están asumiendo el coste íntegro del proyecto, las facilidades brillan por su ausencia.

"No estamos pidiendo nada para una función que debería ser de las instituciones, que es proteger a los animales. Si ellos no lo hacen, lo hacemos nosotros, pero encima no dejan de ponernos trabas".

El Ayuntamiento de Navalcarnero

El caso concreto al que hace referencia involucra al Ayuntamiento de Navalcarnero, del que acaban de recibir nuevas negativas. Según explica, los requerimientos que les exigen para poder abrir las instalaciones resultan totalmente inviables y, en algunos casos, perjudiciales para los propios animales.

"Algunas de las condiciones impuestas implicarían que los animales tuvieran que dormir bajo la lluvia". Este varapalo institucional supone volver a la 'casilla de salida' cuando ya lo tenían prácticamente todo avanzado.

El terreno estaba negociado, los planos hechos y el proyecto en marcha. Además, la joven subraya la apatía de los responsables de la administración, señalando que a las personas con las que ha hablado "les daba absolutamente igual que fuese un refugio". Esta falta de apoyo contrasta dramáticamente con la saturación que viven las asociaciones animalistas en España.

"Somos conscientes de que tenemos más de 300.000 abandonos al año en España", recuerda, añadiendo que, en los casos de urgencia más recientes que ha gestionado, no ha encontrado dónde alojar a los animales porque "todas las protectoras están ya llenas hasta arriba".

Un modelo innovador

Claudia había diseñado un modelo muy innovador que busca avanzar respecto al funcionamiento de las protectoras tradicionales. El refugio rechazaba el uso de los tradicionales cheniles y apostaba por un sistema de "semilibertad", integrado en la naturaleza.

Las instalaciones contarían con 72 espacios diferenciados e individuales donde los perros vivirían agrupados en manadas. Para garantizar el bienestar y la convivencia, cada animal sería evaluado por un etólogo a su llegada, quien determinaría su perfil y el grupo en el que encajaría mejor según su nivel de socialización.

A pesar de esta visión innovadora, Claudia insiste en no idealizar el espacio y recuerda que ningún refugio puede sustituir el calor de un hogar: "No quiero que sea un sitio donde vayas y te mueras de pena. El concepto de refugio no tendría que ser un parón en la vida del perro, sino una etapa más".

Una de las grandes diferencias de este proyecto era su política de puertas abiertas. Mientras muchas protectoras mantienen su ubicación en secreto por motivos de seguridad, el refugio de Patitas&Co busca la integración total con la sociedad.

El objetivo es fomentar las adopciones naturales convirtiendo el refugio en un lugar de esparcimiento familiar. Las instalaciones incluirán un merendero y zonas para realizar actividades como clases de yoga.

20.000 metros cuadrados de terreno

En su primera fase, el refugio esperaba acoger a 200 perros y 200 gatos, utilizando unos 20.000 metros cuadrados de una parcela total de 55.000. Esto permitiría duplicar su capacidad en el futuro si fuera necesario.

Muchos de estos animales provendrían de incautaciones por maltrato y de la oleada de abandonos que se produce tras el fin de la temporada de caza.

A nivel económico, el refugio funcionaría como una fundación independiente, financiada a través del sector privado y con el respaldo económico y de personal cualificado de la propia empresa Patitas&Co.

El proyecto contaba con los recursos, el terreno y el personal preparado, incluida una gestora con amplia experiencia en refugios. Sin embargo, la apertura está paralizada por la burocracia, a la espera de un último permiso de Medio Ambiente.

Tras dos meses conteniéndose para no publicar el vídeo, con la esperanza de mantener una buena relación con las instituciones, la promotora ha decidido alzar la voz.

Su mensaje final es un llamamiento a los representantes públicos para que reconozcan que el bienestar animal es una preocupación real de la ciudadanía y exige, al menos, que no obstaculicen el trabajo de los rescatistas.

"No hace falta que hagan nada, pero, como mínimo, que permitan que otros hagamos la labor que deberían hacer ellos", sentencia.