Cósima Ramírez.

Cósima Ramírez. Mónica Mollá

Mascotario

Cósima Ramírez: "Hay que preservar las herramientas que nos ofrece el planeta para nuestra supervivencia"

En el Día Mundial de la Vida Silvestre, habla de las plantas que curan y las que sostienen economías enteras.

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"Esta semana celebramos el Día Mundial de la Vida Silvestre, una fecha específicamente proclamada por Naciones Unidas para honrar la biodiversidad de nuestro planeta e intentar concienciarnos de la urgencia de protegerla", afirma Cósima Ramírez.

Esta semana, dedica su espacio en Mascotario a algo que va mucho más allá del ámbito doméstico de perros y gatos: la vida salvaje. Deja claro desde el inicio que no se trata de un día simbólico más, sino de un recordatorio de todo lo que está en juego fuera de nuestras casas, pero profundamente conectado con ellas.

Cósima recuerda que "el 3 de marzo fue otorgada esta distinción conservacionista en el año 2013, gracias a una propuesta presentada por CITES (la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres)".

Se aprovechó la efeméride de su propio hito histórico de 1973: el tratado que regula el comercio internacional de animales y plantas en peligro de extinción. Ese acuerdo, pensado para frenar el expolio de especies silvestres convertidas en mercancía, se convierte ahora en la base de una jornada dedicada a celebrar y proteger lo que aún queda vivo y libre.

Conservar la salud

"Cada año se escoge una temática para orientar sus campañas y actividades educativas", continúa. La de 2026 le resulta especialmente sugerente. Es Plantas medicinales y aromáticas: conservar la salud, el patrimonio y los medios de subsistencia.

Lo traduce a su lenguaje cotidiano como "preservar las herramientas mágicas que nos ofrece nuestro propio planeta para fomentar nuestra supervivencia". Desde las plantas que curan hasta las que sostienen economías enteras, pasando por saberes tradicionales que se transmiten de generación en generación.

El foco se desplaza a aquello que solemos dar por sentado: que la naturaleza nos cuida, aunque la maltratemos. A lo largo del vídeo, Cósima va hilando la idea de que la vida silvestre no es un decorado exótico, sino la base de nuestra propia salud física y cultural.

Habla de plantas que se convierten en medicinas, de ecosistemas que regulan el clima, de animales que polinizan y dispersan semillas, de comunidades locales cuya identidad y sustento dependen directamente de esa biodiversidad.

Una pregunta incómoda

El mensaje es incómodo: mientras llenamos nuestras casas de mascotas y productos "naturales", el sistema del que proviene todo eso se debilita. La reflexión culmina en una pregunta que lanza con cierto desconcierto: "¿Cómo puede ser que nos hayamos distanciado de algo tan básico y necesitemos tratados y convenciones para recordárnoslo?".

Cósima Ramírez no apunta el dedo solo hacia gobiernos o grandes empresas; también a la desconexión cotidiana, a la facilidad con la que olvidamos que cada planta medicinal, cada especia aromática, cada animal salvaje protegido por siglas como CITES pertenece a una trama viva que sostiene nuestra existencia.

Fiel a su tono, no cierra con un sermón, sino con una invitación implícita: usar este Día Mundial de la Vida Silvestre como excusa para mirar alrededor con otros ojos. Preguntarse de dónde vienen las cosas que usamos, qué historias naturales hay detrás de nuestras medicinas, nuestros perfumes, nuestros alimentos.

Y, sobre todo, qué pequeñas decisiones —de consumo, de información, de apoyo a proyectos conservacionistas— podemos tomar para que la vida silvestre siga siendo algo más que una fecha en el calendario.