Un gato en una cesta.
Este es el mejor sistema para enriquecer la vida de tu felino en casa: activa su musculatura y previene el sobrepeso
De madera, con formas geométricas y superficies diferentes, los estantes de pared pueden crear caminos sencillos para que tu gato no se aburra.
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Los estantes para gatos se han convertido en una de las mejores formas de enriquecer la vida de los felinos de interior, especialmente en pisos pequeños donde cada metro cuenta. Más allá de ser un simple "mueble bonito", estas estructuras verticales responden a necesidades muy profundas de la especie: trepar, observar desde las alturas, esconderse y controlar su territorio.
Cuando se diseñan bien, los estantes combinan juego, ejercicio, descanso y seguridad en un mismo conjunto, ayudando a que el gato esté más equilibrado, activo y confiado en su día a día.
Aunque vivan cómodamente bajo techo, su naturaleza sigue siendo la de un cazador trepador que explora en tres dimensiones. El enriquecimiento ambiental busca precisamente eso: transformar una casa corriente en un entorno estimulante, variado y predecible para el animal.
Añadir metros cuadrados
Los estantes de pared son una herramienta clave porque añaden "metros cuadrados en el aire" sin robar espacio al suelo. Le permiten al felino observar lo que ocurre a su alrededor, retirarse a descansar en altura cuando algo le incomoda y desplazarse usando diferentes rutas, algo especialmente útil en hogares donde conviven varios gatos.
Los beneficios de estos estantes son múltiples. En primer lugar, fomentan el ejercicio diario: al saltar de una repisa a otra, el gato activa su musculatura, cuida sus articulaciones y previene el sobrepeso, uno de los grandes problemas de los felinos domésticos. Además, contar con refugios elevados reduce la ansiedad y el estrés, ya que el gato siente que tiene siempre una "vía de escape" hacia un lugar seguro.
También se estimula su mente, porque debe planificar saltos, explorar nuevas alturas y decidir rutas. En casas con más de un gato, las estructuras verticales facilitan la convivencia al ofrecer distintos niveles y puntos de descanso, disminuyendo tensiones y persecuciones en el suelo. Como extra, si se combinan con zonas de rascado, ayudan a desviar sus uñas de sofás y sillones.
Múltiples opciones
A la hora de elegir piezas, hay muchas opciones interesantes. Los estantes rectos básicos son perfectos para crear caminos sencillos por la pared. Las plataformas con cama o cojín incorporado funcionan como miradores acogedores donde el gato puede dormir horas. Los que incluyen rascador integran paneles de sisal o cartón, ideales para dirigir el rascado a un lugar adecuado.
Las rampas y puentes, en cambio, son útiles para gatos mayores o menos ágiles, ya que suavizan la altura entre niveles. También existen cubos o cajas cerradas de pared, con uno o varios agujeros, que actúan como escondites elevados para los felinos más tímidos. Lo más recomendable es combinar varios tipos para diseñar una ruta continua, con puntos de observación y refugio.
La seguridad, sin embargo, debe ser siempre la prioridad. Los estantes han de ser sólidos, estar bien anclados a la pared y soportar sin problemas el peso del gato y el impulso de sus saltos. Conviene añadir superficies antideslizantes, como felpa o alfombrillas, y cuidar que la profundidad permita que el animal se tumbe con comodidad.
Los laterales o pequeñas barandillas pueden evitar caídas accidentales. También es importante pensar en el entorno: evitar colocar debajo muebles con cantos peligrosos u objetos frágiles, y diseñar una secuencia de alturas que el gato pueda alcanzar según su edad y condición física. Para animarlo a usar sus nuevas plataformas, basta con colocar alguna mantita con su olor, premios o juguetes y acompañarlo los primeros días.
Hoy existen diseños minimalistas, de madera natural o con formas geométricas, que se integran muy bien en la decoración. Se pueden crear rutas sobre puertas o muebles altos, combinar repisas con plantas seguras para gatos y cuadros, o apostar por módulos modulares que se reorganicen con el tiempo.