El templo Gotokuji, en Tokyo.

El templo Gotokuji, en Tokyo. Istock

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Mascotario

10.000 estatuillas de gatos y un templo de buena suerte: el refugio secreto con 3 pisos de madera y un cementerio

En el suroeste de Tokyo existe un tren pintado al estilo maneki‑neko que lleva directamente a un templo budista del siglo XVII, dedicado a los gatos.

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Angelica Rimini
Publicada

Li Naotaka estaba volviendo de caza con su séquito cuando el cielo se abrió en relámpagos y una tormenta empezó a caerle por encima. Buscando refugio se detuvo bajo un gran árbol frente a un pequeño templo pobre donde vivía un monje que apenas tenía para comer.

El señor feudal dudaba si seguir su camino o esperar a que la tormenta pasara. Pero entonces vio algo extraño: en la puerta del templo, el gato del monje lo miraba fijamente y levantaba una pata, como si lo estuviera llamando a entrar.

Extrañado por el gesto del animal, Naotaka decidió hacerle caso, dejó el árbol y cruzó el umbral del templo para acercarse al monje que lo recibía con una reverencia y una taza de té caliente.

Apenas entró, un rayo cayó con violencia sobre el árbol bajo el que se estaba refugiando, partiendolo y reduciendo a astillas ese lugar. Naotaka interpretó el gesto del animal como un auténtico acto de salvación, consciente de que si no lo hubiese seguido, probablemente habría muerto allí mismo.

Un espacio de cuidado

El señor feudal se convirtió en protector del templo: donó dinero, tierras de cultivo y campos de arroz para reconstruir el recinto y asegurar la vida del monje y de su animal. El templo prosperó convirtiéndose en un espacio cuidado y respetado.

Cuando el gato murió, el monje mandó hacer una pequeña figura en su honor, representándolo sentado, con una pata levantada en ese gesto de llamada que había atraído al señor feudal y la buena fortuna.

Esa primera figura dio origen al maneki‑neko, una estatua de un felino con la pata levantada, el "gato que invita" a entrar y a la suerte.

Desde entonces los visitantes acuden al templo Gotoku‑ji para dejar sus propias estatuillas y pedir protección, prosperidad y deseos cumplidos, rodeando para siempre al viejo templo de una multitud silenciosa de gatos blancos con la pata en alto.

El templo de los gatos

De esta leyenda nació el templo budista del siglo XVII. En los últimos años, la fama del Gotoku-ji ha aumentado cada vez más como lugar de suerte y gratitud. Los turistas y los locales acuden para llevar sus figuras y ser bendecidos por el gato de la suerte.

Ahora, el denominado "templo de los gatos" alberga más de 10.000 estatuillas repartidas por todo el recinto. Se encuentra en el barrio residencial de Setagaya, en el suroeste de Tokio.

El complejo incluye salón principal, pagoda de tres pisos de madera, cementerio histórico y un ambiente muy tranquilo en comparación con otros templos turísticos de Tokio.

Para llegar, hace aproximadamente un año se reactivó la circulación del "Kofuku-no-Manekineko Densha" (el tren del gato de la fortuna), pintado al estilo maneki‑neko con motivo del 50.º aniversario de la línea Setagaya.