Aitana abrazando a su perrita Sopa.

Aitana abrazando a su perrita Sopa. Instagram

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Sopa, el mayor apoyo de Aitana (26): una pastora alemana rescatada de un refugio a la que le tiraban cubos de agua

La pastora alemana llegó a la vida de la barcelonesa en 2020 para darle un vuelco a su vida y ayudarla a ver el día a día "desde otra perspectiva".

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La vida de Sopa, la perrita de Aitana, no empezó de la mejor manera. Desde muy pequeña tuvo que aprender a sobrevivir entre la inmensidad de las calles de Guadix, en Granada, buscando refugio y esquivando el miedo de quienes querían hacerle daño.

Y es que detrás de ese bonito nombre hay una historia muy triste: a la can le arrojaban de forma constante cubos de agua para que se alejara de las puertas de las casas, el único lugar donde encontraba resguardo.

De hecho, así fue como la encontraron: apenas siendo un cachorro, mojada e indefensa. Sin embargo, aquel momento marcó también el inicio de un cambio, porque, sin saberlo, la suerte de esta perrita estaba a punto de dar un giro para siempre.

El amor por encima del aspecto

Si había algo que la triunfita tenía claro era su deseo de darle calor a un animal. Su aspecto o su historia no eran importantes: Aitana sentía que aún tenía mucho amor que ofrecer a estos peludos.

Por ello, se puso en contacto con una protectora de perros, con la que estuvo muy implicada varios meses antes de la adopción de Sopita, como ella misma la llama a través de sus redes sociales y, tras un tiempo de aprendizaje y compromiso, llegó el momento de saber que estaba preparada para sumar un nuevo miembro a su familia y así se lo hizo saber a la asociación.

Lo habitual en estos casos es que existan preferencias en cuanto a tamaño o edad, pero no fue así. Según cuentan desde el propio refugio, Aitana no pidió nada en concreto: solo quería acompañar y dejarse acompañar por un amigo de cuatro patas.

La vida es mejor cuando se comparte

Pero este cuento aún guardaba un capítulo más. Porque, aunque la historia de Sopa y su llegada a un hogar lleno de cariño ya era de por sí preciosa, todavía tenía margen para crecer y volverse aún más especial.

A mediados de 2021, una compañera llegó a sus vidas: Oliva. Otra perrita adoptada que vino para quedarse y ser la eterna aliada de la pastora alemana.

Aitana posando con sus dos perras: Sopa y Oliva

Aitana posando con sus dos perras: Sopa y Oliva Instagram

Desde entonces, Sopa y Oliva se han convertido en protagonistas indiscutibles en la vida de la cantante durante los últimos seis años. Han estado presentes en su día a día, han sido captadas en su documental y aparecen con frecuencia en las redes sociales de la artista, donde reflejan la conexión tan especial que comparten las tres.

Y aunque los primeros pasos de Sopa no fueron los que ningún cachorro merece pasar, la vida le regaló una segunda oportunidad: la de crecer rodeada de amor, seguridad y la calidez de un hogar al que, por fin, podía llamar casa.