Cósima Ramírez.

Cósima Ramírez. Esteban Palazuelos

Mascotario

Cósima Ramírez, sobre cómo viven las mascotas durante los días de invierno: "Estamos en plena fase de hibernación"

Cósima afirma que, también para los animales, la estación fría se traduce en más descanso y búsqueda de calor y refugio

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"En el hemisferio norte todavía quedan 57 días de invierno por delante", afirma Cósima Ramírez en su nuevo vídeo para Mascotario. "Es decir, que estamos en plena fase de hibernación".

Todavía quedan más de medio centenar de jornadas frías en las que la luz escasea, el cuerpo pide mantas y la vida parece moverse un poco más despacio. Para los animales este tramo del año también se siente distinto: el invierno se cuela en sus ritmos, su cuerpo y su estado de ánimo.

Según Cósima, "para nuestras mascotas esto significa más horas de sueño, más letargo, cambios en el pelaje y en el apetito, mayor sensibilidad emocional y menor tolerancia al exterior… es decir, un poco lo que nos pasa a todos".

Buscar un refugio

En muchos animales, la estación fría se traduce en más descanso, cierta apatía y una búsqueda más insistente de calor y refugio. En el fondo, no es tan diferente de lo que experimentan las personas.

Cuando anochece pronto, llueve varios días seguidos y el termómetro parece no despegar del mínimo, lo único que nos pide el cuerpo es refugiarnos.

"Teniendo en cuenta esta mayor fragilidad", se pregunta Cósima, "¿qué podemos hacer para mejorar la calidad de vida invernal de nuestros animales y de nuestras personas?".

Gestos sencillos pero decisivos

En el plano práctico, su reflexión apunta a gestos sencillos, pero decisivos: asegurar un buen aislamiento del lugar donde duermen, ofrecer camas más mullidas, ajustar la duración y el horario de los paseos para aprovechar las horas de luz.

También puedes enriquecer el interior de la casa con juegos olfativos o de inteligencia cuando el exterior no acompaña. Son pequeños cambios que compensan un entorno menos amable y ayudan a que la rutina no se vuelva monótona ni estresante.

En el plano emocional, Cósima insiste en la importancia de observar a los animales con más atención durante el invierno: notar si el perro se muestra más inseguro, si el gato se esconde más, si un ave o un roedor comen menos o se irritan con facilidad.

Se trata de respetar su necesidad de descanso, ofrecer más contacto cuando lo buscan y no forzar interacciones cuando el cuerpo les pide calma.

Reforzar el vínculo

El invierno puede convertirse así en una oportunidad para reforzar el vínculo: más momentos de quietud compartida, más rutinas predecibles, más presencia consciente en lugar de solo actividad.

Fiel a su estilo, cierra con una mezcla de humor y llamamiento a la comunidad: "¿Tenéis algunos trucos que queráis compartir, aparte de –por supuesto– enfundarnos a todos en ropa de après-ski estrafalaria?".

Con esa pregunta, Cósima abre el espacio para que compartáis vuestros propios rituales de invierno, pequeñas estrategias caseras y maneras de hacer más llevadera la estación tanto para humanos como para animales.

De esta manera, estos 57 días que quedan se pueden convertir no solo en algo que "hay que aguantar", sino en una temporada de refugio, complicidad y calor compartido.