Mariela Checa, decana de COPAO.

Mariela Checa, decana de COPAO. Paula Tejada

Salud

Mariela Checa, reelegida decana de COPAO: “El suicidio se ha convertido en la primera causa de muerte entre los jóvenes”

La psicóloga, que estará al frente del Colegio los próximos cuatro años, asegura que la exposición a las redes sociales de los adolescentes es "un factor de riesgo".

Más información: Mariela Checa, reelegida como decana del Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Oriental.

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Las claves

Mariela Checa ha sido reelegida como decana del COPAO con el 53% de los votos, destacando su labor previa en modernización y visibilidad institucional.

Uno de sus principales objetivos es reforzar el papel de la psicología en el sistema sanitario y combatir el intrusismo profesional en beneficio de los usuarios.

Checa alerta de que el suicidio se ha convertido en la principal causa de muerte entre los jóvenes, atribuyendo gran parte del problema a la exposición y falta de regulación de las redes sociales.

Reivindica más plazas de psicólogos clínicos en la sanidad pública y la inclusión de psicólogos sanitarios en prevención y promoción de la salud.

El Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Oriental (COPAO) hace solo unas semanas estuvo de elecciones para elegir a aquellos profesionales que querían que estuvieran al frente de la institución. En esta ocasión la elegida fue Mariela Checa, que se hizo con el cargo de decana, por segunda legislatura consecutiva, por el 53% de los votos.

Su vocación nació de una inclinación temprana a escuchar y comprender a los demás, según explica a EL ESPAÑOL de Málaga en una entrevista. Desde una edad temprana siempre ha sentido una fuerte motivación por ayudar y por entender el mundo interno de las personas. Este interés fue lo que finalmente la llevó a estudiar psicología.

A lo largo de su carrera profesional ha trabajado tanto en el ámbito público como en el privado, con especial dedicación a la intervención con familias en contextos de violencia. Además, ha estado vinculada con la Asociación Filio de Málaga y ha desarrollado líneas de investigación relacionadas con estos conflictos y su impacto en los menores.

En su primera etapa como decana impulsó cambios orientados a modernizar el colegio y aumentar su presencia social e institucional. Ahora, tras ser reelegida, su objetivo consiste en reforzar el papel de la psicología dentro del sistema sanitario y situar al mismo nivel de reconocimiento que otras profesiones de la salud.

¿Cuáles son sus principales objetivos para esta legislatura?

Tenemos retos muy importantes. Durante los dos últimos años hemos llevado a cabo una campaña muy visible contra el intrusismo. Seguimos trabajando en ese reto; queremos ser, si cabe, más contundentes contra el intrusismo, en protección y en beneficio de los usuarios de los profesionales de psicología.

También queremos dar apoyo y dar respuestas eficaces y de calidad a los problemas que estamos viendo de salud mental, especialmente en la infancia y en la adolescencia. Son poblaciones muy vulnerables, estamos viendo situaciones muy dramáticas y queremos acercar más nuestra colaboración con las instituciones y las administraciones pertinentes para abordar la salud mental.

¿Cómo se puede prevenir llegar a ese punto desde el punto de vista psicológico?

Nosotros creamos una sección de prevención, intervención y postvención de la conducta suicida y ha trabajado codo con codo con administraciones como la Consejería de Educación para elaborar un protocolo adecuado de actuación en el ámbito educativo y para formar a los agentes educativos sobre indicios e indicadores que nos pueden alertar de que estamos en una situación de riesgo y poder hacer la derivación pertinente.

En la parte preventiva entran todo lo que tiene que ver con la formación, y diría que a todos los niveles: padres, agentes educativos y también chicos y chicas, que necesitan información y formación sobre determinados factores de riesgo, como puede ser la exposición en redes sociales.

El suicidio juvenil se ha convertido en una de las grandes causas de muerte. ¿A qué se debe este aumento, por ejemplo, en la etapa infanto‑juvenil?

En la etapa infanto‑juvenil se ha convertido en la primera causa de muerte. No lo era, pero en los últimos tiempos lo estamos viendo. Yo no diría que es algo unifactorial, creo que es multifactorial, pero si hay uno que predomina, y en el que coincidimos muchos profesionales, es la exposición en las redes sociales y la poca regulación y poca educación digital adecuada que hay sobre el uso de estas redes en edades cada vez más tempranas.

Y una vez que sucede un suicidio, ¿Cómo se trabaja después con el entorno del menor?

​Tenemos equipos de compañeros profesionales que intervienen en postvención, es decir, una vez que ha habido un suicidio consumado. Se actúa con la familia y con la red social del alumno o alumna: la clase, los compañeros, el profesorado, etc. Se trata de acompañarles en el luto. Se hace una intervención de postvención porque ese acompañamiento emocional en las primeras horas es fundamental, para que puedan hacer su duelo de forma sana y adaptativa.

Se está hablando de limitar o prohibir el acceso de los menores a las redes sociales hasta cierta edad. ¿Cómo ve estas medidas?

Esa es una medida que, si se hace bien, puede ayudar, pero una prohibición por sí sola no va a solucionar el problema. Llevamos mucho tiempo los profesionales expertos en la materia solicitando una regulación para la protección de la infancia, como recoge la ley de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia, la LOPIVI. Esta regulación debe ir acompañada obligatoriamente de una educación digital adecuada para padres y madres, para agentes educativos y para menores, para que todos entendamos qué herramienta tan impactante tenemos entre manos y cuál es la mejor manera de usarla.

En cuanto al intrusismo, ¿Cómo se puede advertir a la población para que no acuda a esas personas y busque a un profesional de verdad?

Estamos en un buen momento en el sentido de que se ha eliminado un poco el estigma de hablar de salud mental o de problemas emocionales, ahora parece más fácil y común hablar de esto. En contraposición, ha proliferado una cantidad de personas que hablan gratuitamente, sin apoyo científico ni formación, que confunden a la población y pueden ofrecer soluciones mágicas que no lo son a problemas realmente importantes, llegando a agravar las situaciones hasta puntos muy complicados. Es importante que, igual que cuando me rompo una pierna no voy al cardiólogo, sino al traumatólogo, cuando tengo un problema emocional o psicológico como ansiedad, bajo estado de ánimo, fobias o miedos, acuda a un profesional de la psicología.

Aun así, la psicología sigue muy volcada en la privada. ¿Cuál es la situación de la psicología en la sanidad pública?

Tenemos una escasez importante de profesionales de la psicología en el ámbito público. Es otra de las reivindicaciones que vamos a seguir haciendo. Empezamos a trabajar, pero por los cambios en la Consejería de Salud no ha habido continuidad. Con la consejera Catalina García comenzamos a diseñar un modelo para que, en prevención y promoción de la salud, se creara un perfil de psicólogo sanitario, porque nuestra profesión solo está regulada en el ámbito clínico.

Por ello, exigimos más plazas de psicólogos clínicos porque no hay suficientes y mis compañeros de hospitalaria están saturados, sin tiempo ni espacio. La población se queja, pero es que no hay profesionales. La primera cita con un psicólogo en salud mental puede tardar unos 70 días y los seguimientos son cada cuatro a seis meses, porque no tienen tiempo para atender a todos. Por un lado hacen falta más psicólogos clínicos en la pública y, por otro, que los psicólogos sanitarios, con su máster habilitante, tengan un espacio en la sanidad pública donde puedan colaborar especialmente en prevención y promoción de la salud, en salud pública, que es un ámbito que nos pertenece.