Amaia Salamanca, durante una entrevista para EL ESPAÑOL.
El refugio de Amaia Salamanca: vistas al mar, campos de golf y un yacimiento arqueológico del siglo IV
La actriz reside largas temporadas en la Costa del Sol junto a su pareja, el empresario Rosauro Varo, y sus tres hijos.
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Cuando Amaia Salamanca quiere desconectar, su verdadero refugio está en Marbella. La actriz reside largas temporadas en la Costa del Sol junto a su pareja, el empresario Rosauro Varo, y sus tres hijos: Olivia, Nacho y Mateo.
La propia Amaia ha definido esta residencia en varias ocasiones como su "hogar de desconexión". Aunque la familia divide su tiempo entre Madrid, Sevilla y Marbella, es esta última residencia la que se ha convertido en su verdadero hogar.
La pareja levantó una vivienda de 644 metros cuadrados sobre un terreno que supera los 3.500 metros, en la zona de Guadalmina.
La distribución del hogar combina amplitud y luz: la casa se divide en tres plantas, con un salón de estética moderna, mobiliario en tonos neutros, líneas limpias y una chimenea que aporta calidez al ambiente.
Entre sus estancias no faltan gimnasio y piscina, además de un cuidado jardín exterior.
Lo que distingue a este enclave de la Costa del Sol es su privilegiada situación. Este enclave residencial se caracteriza por su tranquilidad, privacidad y un entorno natural rodeado de campos de golf, jardines y acceso a la playa.
Pero si algo hace verdaderamente singular a Guadalmina es la historia que se esconde bajo su suelo. A pocos metros de las villas de lujo se encuentra uno de los yacimientos paleocristianos más importantes de la península ibérica: la basílica de Vega del Mar.
Los restos arqueológicos de la basílica paleocristiana de Vega de Mar se ubican junto a la desembocadura del río Guadalmina, a 500 metros de las Termas Romanas de las Bóvedas, en San Pedro Alcántara.
Se supone que por esta zona discurría la vía Hercúlea del itinerario Antonino, que unía Cádiz con Cartagena, y algunos investigadores sitúan aquí la desaparecida ciudad romana de Cilniana, aunque sin pruebas concluyentes.
Tras la salida de los vándalos, el resurgir del comercio marítimo propició la edificación de la basílica paleocristiana de Vega del Mar, a finales del siglo IV.
Se trata de un conjunto arqueológico formado por los restos de la basílica y una necrópolis con más de doscientos enterramientos, descubierta por casualidad en 1915.
A escasa distancia se encuentran también las termas romanas de Las Bóvedas, un edificio termal datado entre los siglos II y III d.C., de planta octogonal con ocho habitaciones dispuestas en torno a una sala central, que se cree que se utilizaban como piscinas de agua caliente, templada y fría.