Vista de Almuñecar.
El pueblo marinero donde se come muy bien: con calas naturales y declarado Conjunto Histórico-Artístico
Destaca su castillo, que se levantó sobre restos fenicios y romanos. En el siglo XIII fue residencia de descanso nazarí.
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En la costa de Granada, hay un pueblo que combina historia, gastronomía y un paisaje difícil de encontrar. Almuñécar reúne todo lo necesario para una escapada perfecta: buen clima, mar, calles con encanto y un ambiente muy vivo durante todo el año.
A simple vista, Almuñécar parece otro pueblo costero andaluz. Playas amplias, paseos marítimos animados y terrazas frente al mar. Pero basta con adentrarse en su casco antiguo para descubrir un lugar con mucha más profundidad, es por ello que fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1976.
En lo alto se encuentra el Castillo de San Miguel, una fortaleza que domina toda la ciudad desde el Cerro de San Miguel y que resume siglos de historia en un solo espacio. Sobre restos fenicios y romanos se levantó la estructura musulmana que en el siglo XIII fue residencia de descanso nazarí.
Tras su conquista por los cristianos, fue reforzada con un foso, un puente levadizo y una imponente entrada flanqueada por cuatro torreones circulares. Tras quedar dañada en la Guerra de la Independencia y ser utilizada incluso como cementerio, hoy combina sus murallas con un pabellón neoclásico que alberga el Museo de la Ciudad, convirtiéndose en uno de los puntos más representativos del municipio,
El paseo continúa entre calles y avenidas hasta otro de los espacios más únicos, el Palacete de La Najarra, un edificio de estilo neoárabe situado junto a la avenida de Europa que destaca tanto por su arquitectura como por el jardín que le rodea, con una cuidada estructura de caminos y vegetación donde sobresalen los cipreses.
El edificio cuenta con dos plantas y una decoración exterior inspirada en la tradición andalusí. En la actualidad alberga el Patronato Municipal de Turismo, aunque su principal atractivo sigue siendo la vista que da el conjunto de la arquitectura y el jardín.
Otro de los atractivos de Almuñécar es su costa. Con cerca de 20 kilómetros de extensión combina playas amplias y accesibles con pequeñas calas escondidas entre acantilados.
Sobre todo, destacan las más tranquilas y naturales, como son la Playa de Curumbico, la Playa Barranco de Enmedio o Playa La Calaiza, su difícil acceso hace que no haya tanta gente.
La cocina de Almuñécar nace directamente de su entorno. El Mediterráneo aporta pescado y marisco que llegan a la mesa casi sin intermediarios, protagonistas de platos como los espetos de sardinas, el pescaíto frito o el pulpo a la brasa, habituales en chiringuitos y restaurantes junto al mar.
A esa base procedente del mar se suman las hortalizas frescas de la zona y, sobre todo, una producción tropical poco común en Europa como son los mangos, los aguacates y las chirimoyas.
Para los más golosos, Almuñécar combina la tradición andaluza con ese toque tropical que lo hace único. No faltan las elaboraciones más clásicas como los bizcochos caseros, tartas y dulces, pero en este caso suelen hacerse con producto local como las cremas suaves de chirimoya, tartas de mango o helados artesanos de aguacate que aportan una textura muy cremosa.