Un montaje con imágenes de 'Handshake games'.
Dos estudiantes, un crimen y cinco meses de trabajo: así nació el escape room malagueño que se juega en casa
Mario y Felipe, de 20 años, crean desde cero un juego de investigación ambientado en Málaga que mezcla pruebas físicas y digitales y que ya empieza a moverse entre familiares, amigos y primeros compradores.
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Sobre una mesa cualquiera, en un salón corriente, puede producirse, de pronto, un asesinato 'a la malagueña'. Un sobre lacrado, unas fotografías, varios interrogatorios y una historia que obliga a pensar, debatir y encajar piezas; todo eso cabe en un paquete que han diseñado dos estudiantes de 20 años de la UMA sin experiencia previa en el sector, pero con una idea clara: convertir un plan casero en una experiencia inmersiva, al estilo del escape room clásico. Así nace Handshake Games, su marca de juegos de mesa.
Mario Marín estudia Ciberseguridad e Inteligencia Artificial en Málaga y Felipe Oehler, Matemáticas e Informática. Ninguno viene del mundo del diseño de juegos ni de la criminología. "No estudiamos nada que tenga que ver con esto", explican entre risas.
Lo suyo surgió "por aburrimiento y ocio", después de descubrir que este tipo de juegos triunfan fuera de España, sobre todo en países como Alemania o Países Bajos, pero apenas tienen presencia aquí, y mucho menos con un enfoque local.
"Vimos que sería buena idea hacer uno orientado a Málaga", cuentan. El primer caso lo sitúan en un hotel ficticio de la ciudad, con un asesinato que obliga al jugador a reconstruir lo ocurrido a través de pistas. "No hay un tablero al uso, lo que hay es un kit de detective.
Te vienen interrogatorios, periódicos, fotos de sospechosos, coartadas… todo separado en sobres que no puedes abrir hasta resolver cada misión; si no, no tiene gracia", cuentan los dos jóvenes.
Cada respuesta correcta desbloquea el siguiente sobre. Si no, el sistema te va dando pistas. Para facilitarlo, los dos jóvenes malagueños han desarrollado una plataforma online donde se validan las respuestas y se guía al jugador por la trama del juego. La experiencia mezcla así lo físico con lo digital.
"No queríamos que fuese todo papel ni todo pantalla, queríamos un híbrido", explican. En esa parte tecnológica es donde se mueven con más soltura. "Ahí estamos en nuestra salsa".
La trama versa en torno al glamour de la Gala del Sol en Málaga. Al parecer, reza la sinopsis, "esta se tiñe de sangre cuando la famosa actriz Marta Linares aparece asesinada en su suite". Por si fuera poco, el collar a subastar en la gala desaparece sin dejar rastro y el hotel está lleno de sospechosos mentirosos, envidias y secretos. Los jugadores se convierten en detectives que deberán analizar las pruebas, cruzar coartadas y descubrir la verdad.
Detrás de este juego hay, nada más y nada menos, que cinco meses de trabajo. Escribir la historia, diseñar las pruebas, encajar cada detalle para que no haya contradicciones... "Es como hacer el guion de una película", dicen.
Luego llega el proceso manual: imprimir, cortar, montar y empaquetar uno a uno. "Nos llega todo desordenado de la imprenta y tenemos que montarlo a mano. Hay pruebas que también hacemos manualmente y lleva bastante tiempo; la verdad es que es lo que tiene no tener una fábrica detrás que te lo haga... Estamos empezando".
Por este motivo, han buscado un equilibrio entre coste y calidad, combinando distintos tipos de papel, para realizar los documentos, planos o invitaciones que se utilizan en el juego. "Queríamos que entrase por los ojos", explican.
Las primeras pruebas han sido en casa. Familiares, amigos y conocidos han sido los primeros jugadores y el feedback, de momento, dicen, "es positivo". "A todos les ha gustado bastante", añaden. También han medido los tiempos de juego: han tardado en 'pasarse el escape room' entre dos y tres horas de partida, con un récord actual que se mueve entre la hora y cuarenta minutos y casi las tres horas. "Ahora mismo casi tenemos un ranking... los tenemos más lentos, pero también más rápidos ", bromean.
Jugadores disfrutando del juego.
El proyecto está todavía en una fase muy inicial. No son una empresa como tal. Trabajan por encargo y con pocas ventas. "Si funciona y tenemos volumen, ya nos plantearemos automatizar", explican. De momento, el proceso sigue siendo artesanal. Y caro. "Todo es muy caro", resumen estos dos jóvenes que se han dado cuenta de "cómo está la vida". Registrar marca, proteger el diseño o simplemente producir el material implica una inversión que no siempre pueden asumir.
Aun así, no paran. Su siguiente paso pasa por darse a conocer con el proyecto tan llamativo que tienen entre manos. Redes sociales, carteles en la universidad, contactos con tiendas de juegos de mesa...
"Queremos darle mucha caña a TikTok e Instagram, a ver si algún vídeo se viraliza", cuentan. También saben que tienen el apoyo de algunas fundaciones de la Universidad de Málaga para amplificar el proyecto.
El nombre de su marca, Handshake Games, está "más que pensado". Significa apretón de manos. "Representa el trabajo en equipo", explican. Porque aunque se puede jugar en solitario, la idea es compartir la experiencia. Cuando juegan a su juego, no gana uno, "gana el grupo gracias al trabajo en equipo".
En esa lógica también encaja su propia dinámica. Felipe tira más hacia lo creativo. Mario, hacia lo técnico y lo empresarial. "Nos complementamos muy bien", reconocen. Uno piensa la historia, el diseño y la experiencia visual. El otro estructura, programa y organiza. Entre los dos han aprendido incluso a manejar presupuestos, hojas de cálculo y decisiones de negocio que nunca se habían planteado.
Mirando al futuro, tienen dos obsesiones: "vender y crear". Les gustaría que alguna tienda apueste por su juego y compre tiradas más grandes. Eso facilitaría el salto a una producción más estable. Al mismo tiempo, no quieren perder la parte creativa. "Está muy guay hacer nuevos casos, incluso que vayan más allá de Málaga", dicen. Ya tienen ideas. Un museo, por ejemplo, inspirado en una visita reciente al Louvre, con salas temáticas y un posible robo como hilo conductor. "Estuvimos hace unos días y los dos vinimos con mil ideas, hay Handshake para rato", zanjan.