La llegada de la dupla Trump – Musk al poder en los Estados Unidos, y sus primeras medidas proteccionistas y agresivamente arancelarias, invitan a pensar en unas hipotéticas consecuencias a futuro para el territorio malagueño, donde la pareja de moda cuenta con notables entusiastas y una legión -término que aquí da juego- de admiradores y rebeldes sin causa.
Nada más alejado de los ideales del liberalismo y del libre comercio que la imposición de aranceles y medidas restrictivas al intercambio de bienes y servicios o la persecución de ciudadanos de origen inmigrante. De los derechos humanos, que tan poco importan a quienes aplauden sin rubor a la famosa pareja, ya hablaremos en otro momento, porque hoy se trata de analizar nuestros flujos internacionales de inversión, de exportaciones y de importaciones.
El martes 4 de febrero se presentó en Málaga la novena edición del Barómetro sobre Clima y Perspectivas de la Inversión Británica en España, un informe riguroso elaborado por Analistas Financieros Internacionales para la British Chamber of Commerce in Spain, entidad cuya sede se localiza en Barcelona. Lo importante: “todas las empresas británicas que han participado en el presente Barómetro de 2024 prevén que España seguirá siendo un mercado estratégico dentro de sus operaciones globales”. Un resumen muy descriptivo sobre las perspectivas internacionales en torno a la economía española, cuyo comportamiento ha sido destacado por The Economist, por ejemplo.
Las opiniones cualitativas y las cifras llaman la atención. Por una parte, las empresas británicas destacaron el potencial del mercado español en términos de crecimiento, tamaño y rendimientos, además de una amplia oferta de talento. En el caso de Andalucía, durante el primer semestre de 2024 la inversión directa bruta de origen británico superó los 21.000 millones de euros, contribuyendo -estos datos son de 2022- a mantener 21.000 empleos en la Comunidad Autónoma, esto es, casi el 1% del empleo total de Andalucía.
Un día antes de esta presentación, el lunes 3 de febrero, se presentó en Madrid otra iniciativa de la Fundación COTEC, el Mapa de Complejidad Económica de España. En su web se puede leer que “la complejidad económica de un territorio se mide a partir de la diversidad de la cesta de exportaciones de bienes y de la ubicuidad de estos bienes. A medida que un territorio acumula conocimiento, aprende a exportar una mayor variedad de bienes que, al ser cada vez más especializados, son producidos cada vez por menos países”.
Tuve la suerte de asistir también en persona a este acto de gran interés, y gracias a la curiosidad he logrado encontrar un punto de encuentro entre ambas publicaciones: el análisis de los intercambios entre ambas economías. Así, podemos saber gracias a COTEC que en octubre de 2024 las principales exportaciones del Reino Unido hacia España fueron oro (¡), productos básicos no especificados, turbinas de gas, coches y restos de metal precioso. A la inversa, España exportó coches, oro (curioso este movimiento), turbinas de gas, camiones de entrega y verduras. El saldo total favorece a España, siendo las aduanas más activas (en el Reino Unido) las del puerto de Avonmouth (cerca de Bristol), el Eurotunnel (en Dover), el aeropuerto londinense de Heathrow y los puertos de Liverpool y Portsmouth. Datos interesantes, sin duda.
Lo que más debería llamar nuestra atención es algo que parece evidente: una economía de mayor complejidad económica tiene mayores ventajas para colocar sus productos y servicios en los mercados internacionales. Así, el Índice de Complejidad Económica del Reino Unido se sitúa en 1’42 (puesto 12 a nivel mundial), mientras que el de España está en 0’81, en el puesto 33 a nivel mundial.
La herramienta de COTEC permite investigar a nivel territorial, por comunidades autónomas o provincias. En el caso de Málaga, los datos de 2023 (últimos cargados en la herramienta) revelan que las exportaciones superaron los 3.200 millones de euros (puesto 24 de 52 provincias), siendo Francia el principal destino (532 millones de euros) y el aceite de oliva puro el producto más exportado (454 millones de euros), seguido de las frutas tropicales (344 millones).
Las importaciones superaron los 3.400 millones de euros, con las frutas tropicales como producto estrella (413 millones de euros, sin duda aprovechando las redes comercializadoras de las empresas dedicadas a esta actividad), siendo China el principal país de origen del total de importaciones (414 millones de euros).
La herramienta de COTEC muestra que la provincia de Málaga presenta un índice negativo de complejidad económica: -0’46 (ocupando la posición 43 de 49 provincias en esta clasificación). Todos los datos se pueden consultar en la web complejidadeconomica.cotec.es y desde luego suponen otra amable invitación a pensar en el presente y futuro de la provincia de Málaga, su economía real y su balanza comercial con el resto del mundo.
Volvamos al tema de partida. Viendo los principales productos de exportación y de importación, el aceite de oliva puro y las frutas tropicales, ¿cómo podría afectar a Málaga una guerra comercial global, un regreso al proteccionismo económico, un aumento ciego e indiscriminado de aranceles?
Hace muchos años, un alto responsable de la Consejería de Economía y Hacienda ya dijo que a Andalucía le iba mucho mejor con una economía abierta. Y sin duda a Málaga también. Estados Unidos es el quinto destino de las exportaciones malagueñas, por cierto.
En las primeras páginas del clásico de Karl Popper, La sociedad abierta y sus enemigos, se puede leer la premisa de partida: “si queremos que nuestra civilización sobreviva, debemos romper con el hábito de reverenciar a los grandes hombres. Los grandes hombres pueden cometer grandes errores, y como el libro trata de mostrar, algunos de los más grandes líderes del pasado apoyaron el ataque perenne a la libertad y la razón”. Un texto de absoluta actualidad, recomendable para quienes creen saberlo todo sin haber leído apenas nada.