Aquella vista era impresionante. Estaba en las inmediaciones de Morillo de Morcat sobre una cima, en el límite de la Sierra de Guara. Hacia el norte veía el Pirineo central. El macizo con Monte Perdido y el cilindro de Marboré, el Añisclo, al lado, con la inmensa brecha de su collado y cañón, a continuación, las Tres Marías cubiertas de nieve. Desde esa vista, se adivinaba parte del cauce el alto Cinca desde Pineta a Aínsa con la Peña Montañesa en primer plano.

El bosque era inmenso y rico, pinos arriba hasta las zonas más alpinas y peladas, servales, y boj hasta media montaña. Las caras umbrías con caducifolias, robles, hayas en las zonas húmedas, los troncos blancos de los abedules y las zonas más inhóspitas cubiertas por el fiero abrizón.

- ¿De quién es ese bosque? Le pregunté a Lorién, el viejo pastor de Bárcabo.

- Eso es de todos. -No contestaba con grandes parrafadas. Escuchaba y observaba más que hablaba. Para mí, que hablaba más con sus dos mastines blancos que con la gente-

- ¿De todos? Pero tendrá dueño.

- Todo tiene dueño.

- Venga, pues.

- Venga pues. - No soltaba mucho Lorién.

La raza limusina pirenaica estuvo a punto de extinguirse, la gente de Paulino, el de casa Fes la fue recuperando. Hoy pastan en el bosque y lo mantienen limpio. Evitan que se acumule forraje y que haya incendios y ya hay raza pirenaica en muchos valles como Broto, Chistau, Echo, Ansó y en Navarra en Irati, en Oza.

-Pero ese bosque.

-Es el bien común, pues. De los pastores, de los cazadores, de los madereros, los apicultores, los recolectores de setas, de los montañeros, escaladores, esquiadores, ciclistas, barranquistas, de los ríos. - Se estaba animando.

- ¿De los ríos? ¿Qué quieres decir?

- ¿Ves aquella linea en el monte al fondo?

- No, no tengo tu vista. Los que estamos todo el día en interiores delante de pantallas no vemos tan bien de lejos.

- Bueno, pues de La Valle de La Espuña baja el barranco Garona, con un torrente gigante y fabricamos luz al pie de La Espuña. Lo mismo en Lafortunada, y también en la Barrosa a la altura de Parzán. Lo explota Acciona. Los ríos dan agua a Zaragoza y Cataluña. El Canal de los Monegros que hace que crezca arroz en el desierto, en Grañén, sale de ahí abajo.

- ¿Pero eso que tiene que ver con el bosque?

- Todo. -Volvió a cerrarse en sí poniendo su mano sobre la vara de avellano.

- ¿Todo, Lorién?

-El bien común, ese que se usa, pero no se acaba, que hay que cuidar para que perdure, está ahí para todos, los ríos, los bosques, las montañas que nos alimentan y nos dan oxígeno, energía, que nos dan patrimonio, son nuestro futuro. El bien común es el futuro de nuestros hijos, hay que cuidarlo.

-Pero si es común, ¿es de todos el bosque, o tiene dueño?

-Dale con el dueño. ¡Cagüén!- Me miró muy enfadado. Yo sabía que o se iba o me echaba un chorreo. - A ver, listillo, tú que tienes una empresa. ¿La empresa de quién es?

-Nuestra.

-Nuestra ¿de quién?

-De todos.

-Pero como tú dices del bosque, la empresa tendrá dueño ¿no? ¿Quién se beneficia de la empresa?

- Los accionistas.

- ¿Sólo?

-Hombre, trabajadores, proveedores, clientes, bancos, las ciudades y entornos en los que estamos, las instituciones educativas, las fundaciones, las patronales con las que trabajamos…

- ¿Sólo? ¿No influye más allá como nuestros ríos?

- Hombre, publicamos nuestro conocimiento y tecnología en patentes que al cabo de 20 años usa libremente todo el mundo.

- ¿Y no hay otras empresas que han nacido de ahí?

- Sí. Muchas. Algunas compiten con nosotros en Barcelona y China y la verdad es que tocan las narices.

- ¿Y no hay gente que habéis contribuido a formar en otras empresas?

- Hombre, claro, muchísimos, hay más fuera que dentro, en Wallbox, en Monolitic, Lear, Torsa, TDK, Premium, Schaffner, Emikon,....

- ¿Y no hay gente en la universidad y en la educación que enseña vuestras cosas?

- También.

- ¿Y no dices que hacéis máquinas?

- Sí y enseñamos a muchos a hacerlas, y robots, e Inteligencia Artificial... Pero a dónde vas Lorién, no te sigo.

- Pues que la empresa es como el bosque. - Sentí que, en su interior, había acabado la frase con un "idiota" y me acordé de nuevo de Anna Palli, la del IRTA, que me recodó que idiota venia del griego ídiotes y que se refería a aquel que no se ocupaba de los asuntos públicos, sino sólo de los asuntos particulares.

-No viejo amigo. Las cosas no son tan simples. La empresa no es como el bosque. Es muy compleja y se necesitan mucha formación y experiencia en administración, dirección, finanzas, liderazgo, gestión de equipos, habilidades directivas, marketing, innovación, sostenibilidad...

- Eres idiota. - Esta vez lo dijo. - Lo tienes delante y no lo ves. Sostenibilidad, anda pues. Ni tu ni los políticos.

Este hombre usa el término idiota mejor que muchos, pensé. La raíz griega es ídios y significa, solo, aislado. Aquel hombre solitario en su monte estaba menos solo que yo, el idiota , como decía Sabína en su canción, era yo. “Y tanto que lo era, la del tacón de aguja era Maruja” sonaba en mi cabeza.

- No te sigo, Lorién, perdona.- Me había ensimismado.

- ¿Se puede talar el monte? – Preguntó.

- Supongo que, si no es espacio protegido, ni parque natural, y el bosque es tuyo, puedes hacerlo.

-Poder, poder. No se trata de que puedas, por el poder de ser el amo, se trata de que puedas cargarte todo lo que depende del bosque.

-No te sigo.

-Nuestros bosques son unos comunales, de los municipios desde la Edad Media, y otros privados. Pero no ves la diferencia ¿verdad?

-No, la verdad.

-Pues eso. En las empresas debería ser igual.

-Imagino que te refieres a que los bosques comunales, os permiten tener leña para todos y otros beneficios que los privados no.

- Mira que ves poco. Cuando la gente viene a Aínsa a los hoteles, a los restaurantes, cuando se compra un terreno y se hace una casa, cuando vienen a hacer deporte o disfrutar de la montaña, o un paquete de arroz o unos melocotones contribuyen por igual todos los bosques ¿no?

- Sí.

- Pues eso. Venga pues.

Hubo un silencio largo. Lorién sacó un trozo de queso de Saravillo, de cabra y vaca, abrió la navaja, cortó un trozo y, pinchado por la punta, me lo acercó. No tenía hambre, pero sabía que era su gesto de distensión. Me ofreció, después de un rato largo, un cigarrillo. Era cortesía antes de fumar él. Sabía bien que yo no fumaba y que le reprochaba a él a sus 70 años que se metiera un paquete al día entre pecho y espalda. Su padre llegó a 90, fumando el doble, decía siempre.

-Lorién, has hablado de los políticos. ¿Por qué?

-Porque les pasa lo que a ti.

- ¿Lo que a mí?

-Tú crees que tu empresa es tuya y de tus socios y las autoridades también.

- Claro.

- Pues eso.

Era complicado arrancarle a explicarse.

-Qué no te sigo, Lorién.

- ¿Tú crees que los políticos cuando ven el bosque ven el arroz de Grañén, la electricidad en Zaragoza, el colegio con niños en Broto, la vida en los valles? ¿Qué hacen durante el año por el bosque?

- ¿Qué tiene que ver con la empresa?

- Una empresa es un bosque en su ecosistema y sus beneficios llegan a mucha más gente que a sus accionistas. Es parte del bien común, aunque sus acciones sean de los accionistas. Cuidarla, hacerla sostenible, no talarla sin repoblarla, no esquilmarla, equilibrar los intereses de todos. Como al bosque se le mueren y le nacen partes nuevas, los productos cambian como las plantas y los árboles, los trabajadores cambian como los que se benefician del bosque, pero durante años, si no se quema el bosque, si no se tala más de lo sostenible, si se replanta, el bosque perdura, se renueva y el agua sigue llegando a los frutales de Lérida y al arroz de Grañén.

- ¿Y los políticos?

- Si el bosque arde, te mandan a los bomberos y aviones, pero ya es tarde, si no has talado, desbrozado, metido el ganado, limpiado los senderos… Cuando prende la llama es tarde.

- Lorién, no me hablas ahora como pastor. ¿Tú qué sabes de esto?

-En 1952 cuando yo nací el humo y el terror de la bolsa de Bielsa no se había borrado. Los que conocían los pasos y los puertos huyeron del terror. Luego, si no tenías delitos políticos, ni denuncias ni nada que ocultar, los que se fueron a Francia, podían volver. Mi padre y mi tío pasaron casi 15 años en el valle de Aure, entre Aragnouet y Saint-Lary, trabajaron de todo, leñadores, albañiles, pastores. Los pasos de la Barrosa y el contrabando de tabaco, perfumes, licores, les permitió ahorrar algo. Mi padre pudo reconstruir la casa bombardeada de sus bisabuelos. Siempre me decía lo de “casa dividida es casa caída”. ¿Te suena?

- Sí, claro, de la Ronda de Boltaña.

- Pues entonces te sonará lo de “casa en pie volveremos a hacer”.

- Si claro, de la canción del País Perdido.

- No, es de La vela Rota. - Me corrigió.

- El día que cubrimos aguas y encendimos la chimenea de nuevo, mi padre se durmió en la cadiera y no despertó. Yo tenía 15 años y hablaba más francés que español. Teníamos una pequeña casa alquilada en Aragnouet. A menos de 10 kilómetros en línea recta de nuestros valles, junto a la ermita de los templarios. Nunca se alejó.

- Me estoy emocionando, Lorién, me vas a hacer llorar. Tengo los vellos de punta. - Me limpié con la manga una lágrima que no pude contener. - Te imaginaba siempre aquí entre Campodarbe y Morillo de Morcat.

-Yo no siempre fui pastor. Trabajé en muchas cosas, y en la industria, en Francia y aquí. Lo que siempre fui desde que nací es altoaragonés. Aunque naciera en Francia, se olían la chiretas y empanadicos del otro lado.

- ¿Cuánto hace que vengo por aquí a por setas y “charramos”? Once años, más o menos. Recuerdo que me mandaste a todos los sitios donde no había ni una, como buen montañés. Nunca me contaste.

-Me vine cuando con el último despido compré las ovejas. Cuando cerraron Baes en Huesca.

- ¿Baes? ¿La de los equipamientos de inoxidable, de corian, la que hacía cocinas industriales, y buffets para hoteles a Fagor? En Málaga, Kings Buffet hace cosas parecidas y van muy bien.

- Cerró. - me cortó.

- ¿Y tú que hacías?

- Corte por laser y por agua, CNC de corian, el material que inventó Du Pont. Ahora Porcelanosa tiene uno, Krion, y tus paisanos de Cosentino otro muy bueno Dekton.

- Vaya, me estoy quedando de piedra. Nunca me contaste.

- Nunca me preguntaste. Tú venías de Barcelona y querías un pastor, no un matricero ajustador rebotado de ver empresas cerrar.

- ¿Matricero?

- ¿Conoces las estaciones de Piau Engaly y las de Saint-Lary?

- Claro.

-Al contrario que al lado sur, que la burguesía de Zaragoza ha hecho su monopolio, con Ibercaja y Aramón y arrasan con todo, en ese valle, las estaciones son del “comune”. Del municipio.

- Aún hay un monitor, Vidal, es algo más joven que yo, tiene una tienda en Saint-Lary, en la calle principal, Vidal Sport. Es un gran esquiador.

- ¡Le conozco! Tiene ahora una nieta y está enseñándola a esquiar. Esta va a ser olímpica.

- Yo iba a la escuela con su padre. Era el maestro. Se fue a París con el cura en los sesenta, con dinero que habían recogido en la comunidad, a hablar con el ministro para que sacaran esos tres picos de la demarcación de Parque Natural de los Pirineos. Era el lugar esquiable más alto y con más nieve del Pirineo. Ellos subían a cazar sarrios y bucardos con los esquís a la espalda.

-Bueno, pero ¿no te estás desviando del tema?

- Cuando llegaba el invierno, antes de que se cerraran los puertos, Vidal llevaba a Bielsa a casa del médico a sus dos hijos porque el lado Norte era durísimo. En primavera volvía.

- Hoy todo el municipio vive de sus montes y de su estación de esquí. El barrendero conduce el autobús los fines de semana para llevar a los esquiadores del aparcamiento a los remontes.

- ¿Ves la diferencia entre un sentido de comunidad al norte y el de Aramon al Sur?

- Veo, veo. Lo que no veo es como te hiciste ajustador.

- Mientras en la cara Sur solo había tristeza por los pantanos, las repoblaciones masivas de árboles para proteger las cuencas y emigración masiva a Zaragoza y Barcelona, mientras el Sobrarbe quedaba desierto, cubierto por pantanos y pinos de repoblación, mientras las terrazas en la montaña con obra seca, piedra sobre piedra hechas durante siglos se iban cubriendo de maleza, en la cara norte las comunidades progresaban.

- Ya veo. Te quedaste en Francia.

- Me quedé en mi tierra, melón. - Me lanzó una mirada de enfado por mis interrupciones. - No hay Pirineo Catalán, Navarro, Francés, … Sólo hay Pirineo. Escucha sus músicas, el boto aragonés, las gaitas de Graus, las zanfoñas, los salterios de Yebra, los chiflos… celtas montañeses, los galos eran celtas…, la flor de nieve crece en cada lado. Mira las capillas, las bordas, los santos de cada lado, San Martín, San Úrbez… Nunca me fui de estos valles. Nadie impidió que, en el aislamiento más duro, con el ejército y la Guardia Civil tomando la montaña contra los maquis, un médico de Bielsa acogiera cada invierno a los hijos de su amigo francés maestro al otro lado. Los puertos siempre han estado ahí, para cruzarlos. Mira los suizos. Todos celtas Helvéticos.

- Bueno, vale. Se te ha disparado la locuacidad. ¿Matricero? ¿Ajustador?

- Por hacértelo corto. Alstom tiene en Tarbes desde 1994 la mayor fábrica de locomotoras de Europa con más de 2500 empleados, a un paso de Pau, la capital de la Navarra Francesa, de donde salieron los Borbones.

- No patines ahora con los Borbones que no acabamos. París bien vale una misa y Madrid las que hagan falta. - Le corté.

-Allí mi tío, en el 68, me metió de aprendiz en un taller en Tarbes, de Daher que hacían partes para aviones y en el 72 construimos tres grúas de 550 Toneladas para las centrales nucleares. Mucho antes de que viniera Alstom. Tenía 16 años. Los jóvenes en Francia estaban protagonizando un asalto al poder, un cambio. De Gaulle había extendido el rigor de antes de la Guerra demasiado tiempo. Sin dictadura como en el Sur se hablaban y se soñaban las mismas cosas. Se hablaba de libertad como si no la tuviéramos. Los jóvenes de España creían que querían libertad porque no la tenían, pero una buena parte era porque simplemente, como nosotros, éramos jóvenes en una Europa que ya había penado la Guerra y sus traumas. Pacifismo, internacionalismo, antiimperialismo, hippies, libertad sexual que ahora se quieren cargar los neo-puritanos de una izquierda ignorante y gritona…. Éramos el boom demográfico del Estado de bienestar, la gran mayoría.

- Que todo cambie para que nadie cambie. Los que llegaron hicieron lo mismo. ¿No?

-En parte sí, pero vivimos tiempos de ilusión hasta que los israelitas y los árabes nos terminaron la fiesta. La crisis del petróleo puso a todos en su sitio. Inglaterra tuvo que ser rescatada en el 76, pero Francia, con su modelo aguantó mejor. Toma nota para la que viene ahora. - Me miró muy serio- Yo me fui a Oloron, más cerca de Canfranc y Jaca, allí cogí el oficio haciendo piezas para aviones. Aún hay una fábrica y muchos talleres allí para Safran. ¿Te das cuenta? La cara norte, tenía Toulouse, Tarbes, Pau, Oloron, con industrias y empresas y oficios de gran valor añadido.

- Ya veo. Vaya desengaño de pastor.

- Mi desengaño fue cuando me vine a Huesca a Luna, hacían y exportaban grúas y máquinas a medio mundo, tenían patentes. La empresa cerró.

-Pensaba que te habías ido a Baes.

-Eso vino después. Otra magnífica empresa con excelentes profesionales que cerró. Con la indemnización compré las ovejas y las vacas. Tenía 58 años. Hoy en Huesca no queda casi nada industrial. Barrabés y el Hospital deben ser los mayores de la provincia.

-Podoactiva lo está haciendo bien. - Le dije recordando que le habíamos dado el premio en el Foro de Empresas Innovadoras en 2015. - En Fraga hay muchos potentes con los Costa a la cabeza y Alendi y Mazana compitiendo fuerte. Las cárnicas de Litera y Binéfar deben facturar casi mil millones. No te pases. - Le corregí.

- Sí, pero empresas industriales, importantes. No quedan. La reconversión industrial para entrar en Europa fue criminal. - No quise seguir rebatiéndole, pero pensaba en SAMCA y en Novapet y estaba en desacuerdo, pero le dejé continuar.

- En Francia es más difícil que se caigan las empresas. Aquí, de la crisis a la muerte se pasa sin solución de continuidad. Nadie levanta el freno antes. Hacienda, la seguridad social, los propios trabajadores, los accionistas, el ayuntamiento, la banca, la estrujan hasta el mismo momento de la crisis y la inevitable muerte. Es como si viéramos humo en el bosque y solo acudimos cuando las llamas ya devoran todo. ¿Lo ves?

- ¿Quieres decir que, si no hay una implicación de toda la comunidad en el desarrollo sostenible de las empresas antes de que entren en crisis, cuando hay humo, indicios, ya no se salvan?

- Exacto. He visto a jueces condenar a pagarnos indemnizaciones que hicieron cerrar la empresa. ¿Cuál era el bien jurídico a proteger? ¿El bosque o el árbol? Se cumplió la ley, pero ya no hubo más trabajadores a los que proteger. Es absurdo. He visto a mis compañeros del comité de empresa exigir cosas que comprometieron la viabilidad. Falta cultura.

- ¿Y por qué crees eso?

- He visto a administradores no pagar a proveedores porque tenían que pagar antes a la seguridad social. Nos dejaron de servir y se acabó. Falta cultura.

- ¿Por qué? - Insistí.

-Porque no son percibidas ni tratadas como bien común. A los empresarios os permiten especular. ¿Puedes comprar un bosque? Puedes. No es lo mismo comprarlo que sembrarlo y verlo crecer.

- No es lo mismo. - Asentí pensando que lo se bien porque llevamos 27 años viendo crecer el nuestro.

-Pero sobrexplotarlo, no puedes porque te lo cargas. -Siguió, sin escucharme- Los empresarios, los jueces, y hasta los sindicatos y las administraciones con hacienda y la seguridad social a la cabeza, la banca, las cargas regulatorias, impuestos y exigencias de rentabilidad, que esquilman vuestras fincas os cargáis, entre todos, las empresas. Luego mandáis a los bomberos. Cuando ya es tarde. Ni puedes hacer lo que te de la gana con un bosque porque sea tuyo ni con una empresa. Por eso las empresas, independientemente de su propiedad, de uno, de varios, de muchos o de todos, deberían ser como los bosques, que no los distingues porque son un bien común. Un bien superior cuya continuidad es lo primero.

Me quedé con la imagen del bosque ardiendo en mi cabeza, con los aviones y los bomberos, y recordé los neumáticos ardiendo en Sagunto, en Vizcaya, en Cádiz, Los lunes al Sol de León de Aranoa. Pasaron por mi mente los solares carbonizados de Isofotón, Vitelcom, Siliken, Fotowatio, Solaria, Diemen, Alcoa, Sintel, Luna, Baes, Fagor Electrodomésticos, ….

Ahora veía cada norma nueva como unos cuantos árboles menos en el bosque. El Gobierno había regulado que las empresas paguen más vía la no consolidación de pérdidas en filiales, menos árboles, vía subida de los máximos de la seguridad social, menos árboles, vía una ley de familias que en lugar de pagar el Estado pagan las empresas, menos árboles. Miles de Pymes no habían podido devolver los créditos ICO del COVID, los tipos de interés arriba, menos árboles, el cambio del euro por los suelos, menos árboles, las energéticas forrándose, menos árboles. Todos tirando de la beta. Había leído en El Economist que el 2023 sería año de grandes incendios en toda Europa. Recordé que Arcelor Mittal tenía la mayoría de sus acerías paradas en Europa. La BASF, las automovilísticas con sobre capacidad. Era como asistir a la crónica de una muerte anunciada. Sobre el comedero de Ceresa volaban buitres y quebrantahuesos. El pesar y la impotencia fue en mi mochila bajando al Ara por el barranco de San Martín. La carga era pesada.