Un momento del suceso
Un testigo del tiroteo en Málaga: "Escuchamos 'pam, pam' y refugiamos al herido en el súper; le taponamos la herida"
El hombre estaba pagando su compra en caja cuando tuvo que ayudar al joven, que recibió dos disparos en la pierna y espalda y que ha fallecido.
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En la barriada de Barcenillas no se habla de otra cosa en los corrillos de vecinos. Un tiroteo se saldó este viernes con un joven muerto en la plaza Virgen del Rocío, a la espalda del supermercado Día. Los hechos ocurrieron pasadas las 11.40 horas, a plena luz del día, y hay tres personas detenidas en relación con los hechos.
Los vecinos de la zona se sobresaltaron al escuchar dos detonaciones. Entre los testigos, Francisco Javier (nombre ficticio para preservar su identidad), que estaba pagando en la caja del establecimiento justo cuando se produjeron los disparos.
"Escuchamos '¡Pam!, ¡Pam!', dos detonaciones. El cajero que me estaba atendiendo miró hacia la puerta y dijo: han sido dos disparos, le han disparado a este muchacho", relata. Segundos después vio a un joven de unos veinte años y de origen árabe acercarse cojeando y dando botes mientras pedía ayuda a gritos. "¡Ayuda, ayuda, me han disparado!", decía el joven entre sollozos.
Francisco Javier, junto a otro grupo de personas, colaboró para cobijarlo dentro del supermercado y, ya a resguardo, todos comprobaron que tenía un impacto en la pierna y otro en la espalda. "Este último el que más dolor le causaba, el del que más se aquejaba", anota este vecino de la zona.
"Había varias personas allí en el supermercado por la hora que era. Entre ellas, una enfermera. Lo tumbamos de lado por si vomitaba, para que no se atragantara. Intentamos hacerlo lo mejor posible", explica el testigo, que fue quien marcó de inmediato el 112 tras observar que otros clientes del establecimiento atendían al herido.
La comunicación con la centralita de emergencias, asegura, no fue todo lo ágil que hubiera deseado antes de conseguir explicar la ubicación exacta del supermercado y la gravedad de la situación. "Tardaron bastante, me pusieron en espera... Y no me parece normal en una emergencia", sostiene.
A la llegada de los primeros agentes, estos se encargaron de taponar la herida y hacer presión para frenar la hemorragia, "que tampoco era muy abundante", según el relato del testigo, que atribuye ese detalle a que el calibre del arma empleada pudiera ser pequeño. "Como mucho, un calibre 22; si no, hubiera estado muchísimo peor", detalla.
Minutos después llegaron dos coches patrulla más, cuyos ocupantes, tras conocer por dónde había huido el presunto agresor, se dispersaron por la zona para rastrear los alrededores. La ambulancia, con los servicios del 061, llegó algo más tarde, siempre según el relato de este testigo, y trasladó al herido al hospital, consciente y con movilidad en las piernas.
El propio cajero del supermercado, que fue el primero en reparar en los disparos, aseguró haber visto a un hombre de raza negra alejarse corriendo del lugar tras el tiroteo, aunque le perdió la pista al doblar una esquina cercana. Ese relato coincide con el de otra vecina de la zona, que presenció la escena desde su vivienda, situada justo encima del punto donde se produjeron los disparos.
Una imagen de la presencia policial en la zona.
Según ha contado, vio al presunto agresor correr calle arriba, quitarse una bandolera que llevaba y arrojarla a un contenedor antes de continuar su huida. Parece que contendría el arma empleada. La vecina trasladó esa información a la Policía Nacional, que llegó a recuperar el objeto en su presencia.
El testigo, que reside en el barrio desde hace años, lamenta el suceso y espera que no vuelva a repetirse: "Imagínate que este chaval venía en dirección al comercio. Le ha dado a él, pero si en el disparo no acierta, venía directo hacia el establecimiento... A cualquiera de los que estábamos allí nos podría haber dado", advierte.
Las fuerzas de seguridad han logrado la detención de tres personas por su presunta implicación en los hechos. La investigación, a cargo del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional, permanece abierta para determinar las circunstancias exactas del tiroteo, aunque la principal hipótesis es que se trata de un ajuste de cuentas.
Para el testigo, vecino del barrio desde hace décadas, lo ocurrido refleja una sensación de inseguridad que, asegura, va a más. "Cada vez es más común que la gente tenga armas y que vaya así por la vida", lamenta, y apunta a que conseguirlas parece hoy más sencillo que antes.
Conoce bien la zona: nació en La Victoria y se trasladó a Barcenillas al casarse. Desde entonces, dice, ha visto cómo el barrio ha ido cambiando en los últimos tiempos, con broncas y altercados puntuales que atribuye a la convivencia entre vecinos de distintos orígenes en los edificios más antiguos de la zona, alquilados a bajo precio "porque nadie quiere vivir ahí".
Pese a ello, insiste en que lo sucedido no es representativo de la vida diaria del barrio y remarca que hay gente "muy buena".