El Acueducto de San Telmo.
Así quiere Málaga rescatar el Acueducto de San Telmo, uno de sus grandes tesoros escondidos
El Ayuntamiento de Málaga proyecta un gran corredor verde, patrimonial y ambiental de casi 11 kilómetros con 40 ámbitos de intervención y una ejecución por fases que se prolongará durante 12 años. La inversión estimada ronda los 72 millones.
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El Ayuntamiento de Málaga quiere convertir el Acueducto de San Telmo en algo más que un monumento: un gran eje peatonal, patrimonial y ambiental que recorra casi 11 kilómetros entre la toma de agua y la calle Refino. El plan especial prevé 40 ámbitos de intervención, actuaciones por fases de hasta 12 años y una inversión global de 71,9 millones de euros.
Durante décadas, el Acueducto de San Telmo ha sido leído sobre todo como una pieza patrimonial: valiosa, singular, dispersa y, en muchos tramos, invisible para buena parte de la población. Ahora, el Consistorio pretende darle un nuevo papel.
El documento de Plan Especial redactado por la Gerencia Municipal de Urbanismo no se limita a conservar el monumento, sino que lo utiliza como eje para una intervención urbana, paisajística y ambiental de gran escala en el norte de la ciudad.
La idea central es ambiciosa y bastante clara: convertir el trazado histórico del acueducto en un sendero peatonal y cultural continuo, capaz de unir la toma de agua en el Guadalmedina con calle Refino, pasando por espacios rurales, zonas arboladas, barrios consolidados y vacíos urbanos todavía sin resolver. El recorrido completo se extiende a lo largo de unos 10.800 metros, es decir, casi 11 kilómetros, y el ámbito total supera el millón de metros cuadrados.
Plano del acueducto de San Telmo.
El documento dibuja una estrategia de ciudad que conecta patrimonio, espacio público, movilidad sostenible, conectividad ecológica y regeneración urbana. Y lo hace sobre un bien protegido como Sitio Histórico, declarado Bien de Interés Cultural en 2009.
Qué propone el plan
El Plan Especial organiza el ámbito en 40 unidades de actuación, clasificadas en cinco grandes tipos: paisajísticas, recreativas, viarias, singulares y arqueológicas. Cada una responde a una lógica distinta, pero todas comparten el mismo objetivo: recuperar la continuidad física y simbólica del acueducto como infraestructura histórica y como espacio útil para la ciudad.
La propuesta tiene dos grandes caras. En el tramo rural y de transición hacia los Montes de Málaga, el plan pone el acento en el paisaje, la vegetación, la accesibilidad suave y la recuperación ambiental. En el tramo urbano, en cambio, la prioridad pasa por coser fragmentos de la ciudad, reurbanizar espacios públicos, mejorar recorridos peatonales y reforzar la relación entre el patrimonio y los barrios.
El documento contempla también una programación temporal por fases: corto plazo, medio plazo y largo plazo, con horizontes de 4, 8 y 12 años respectivamente.
Esa secuencia es importante porque revela que el plan no pretende ejecutarse de una vez, sino avanzar por etapas, según prioridades, financiación y proyectos específicos de intervención.
La cifra más llamativa del expediente es la económica. La estimación global asciende a 71.910.816 euros con IVA incluido. El propio documento aclara que no se trata de un presupuesto cerrado de obra, sino de una estimación global ligada a actuaciones futuras, con distintos grados de definición y con inversiones que dependerán de convenios, presupuestos públicos y posibles colaboraciones entre administraciones.
El plan distribuye esa inversión en varias partidas temporales. La primera etapa ronda los 18,76 millones de euros, la segunda los 13,38 millones, la tercera los 12,17 millones y las actuaciones no programadas los 5,62 millones. Esa estructura refleja que el documento funciona como marco general de intervención, no como proyecto ejecutivo único.
El Ayuntamiento apunta a una financiación apoyada principalmente en presupuestos municipales y de otras administraciones, además de convenios y fórmulas de colaboración previstas en la normativa urbanística.
El acueducto de San Telmo acaba en Ciudad Jardín.
Cuatro tramos, cuatro lecturas
El trazado del acueducto se divide en cuatro grandes tramos, y cada uno presenta una realidad urbana y paisajística distinta.
- El primer tramo, entre la toma del agua y Haza Carpintero, se desarrolla en un entorno eminentemente fluvial y de acusada topografía. Ahí todavía existen partes visibles del acueducto, tanto abiertas como cubiertas, y el documento le da especial valor por su relación con el Guadalmedina y el paisaje de ribera.
- El segundo tramo, entre Haza Carpintero y Finca San José, atraviesa espacios arbolados, fincas históricas y zonas donde aún aparecen estructuras visibles del acueducto. Además, mantiene una relación muy estrecha con los Montes de Málaga, algo que el documento considera estratégico por su potencial de conexión con el espacio natural.
- El tercer tramo, entre Finca San José y Mangas Verdes, ya entra de lleno en el suelo urbano consolidado. Aquí el reto no es tanto preservar una gran continuidad paisajística como ordenar intersticios urbanos, aprovechar suelos previstos como espacios libres y generar una mejor relación entre el patrimonio y la vida cotidiana de los barrios.
- El cuarto tramo, entre Mangas Verdes y Capuchinos, discurre por el ámbito urbano más consolidado y con menos vestigios visibles del acueducto. En este sector, el plan se centra en la lectura del trazado, la continuidad peatonal y la articulación con el entorno de calle Refino y el arca principal de distribución.
Entre las intervenciones más llamativas destacan tres conexiones peatonales consideradas estratégicas por el documento. La primera enlaza la calle Obispo Salvador de los Reyes con Arroyo Aceiteros y Parque del Sur. La segunda conecta el parque del Leoncillo con la Finca de San José. La tercera une la Finca de la Tana con el Jardín Botánico de La Concepción.
Estas conexiones no son un simple añadido técnico. Son, en realidad, la clave para salvar las grandes fracturas que hoy interrumpen el trazado del acueducto, especialmente las generadas por la A-45, la A-7 y la avenida Guerrero Strachan. El documento las presenta como actuaciones de carácter estratégico porque permiten recuperar la posibilidad de recorrer el acueducto como un itinerario continuo entre campo y ciudad.
Junto a ellas, el plan prevé reurbanizaciones de plazas y calles, tratamiento de taludes, mejora de accesos, creación de miradores, señalización homogénea del trazado, acondicionamiento de senderos y actuaciones sobre restos visibles del acueducto. También se contemplan aparcamientos en superficie en suelo rústico para facilitar accesos parciales al recorrido y usos recreativos o de visita.