Imagen del aeropuerto de Málaga.
Así será el aeropuerto de Málaga del futuro: la gran ampliación de 1.500 millones que borrará la T1 ya tiene diseño adjudicado
Aena adjudica la redacción y asistencia técnica de la ampliación a un equipo formado por Cemosa, Sener Mobility y Fairbanks Arquitectos.
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El aeropuerto de Málaga se prepara para borrar una de sus imágenes más reconocibles: la Terminal 1 desaparecerá como parte del ambicioso proyecto de ampliación del aeródromo. La operación que está sobre la mesa es una reconfiguración total de la infraestructura para adaptarla a un crecimiento sostenido que ya roza el límite de su capacidad. El objetivo es hacerlo capaz de acoger hasta 36 millones de pasajeros.
El paso clave ya está dado. Aena acaba de adjudicar el diseño y la asistencia técnica de esta transformación —valorada en unos 1.500 millones de euros— al consorcio formado por Cemosa, Sener Mobility y Fairbanks Arquitectos.
Se trata de un contrato de largo recorrido: 60 meses para el diseño y otros 48 meses de supervisión durante las obras, lo que convierte al equipo en pieza clave de todo el proceso.
Entre las principales actuaciones destacan:
- El nuevo Dique E: La pieza angular será un nuevo dique de embarque de casi un kilómetro de longitud (987 metros lineales), orientado de norte a sur, que permitirá albergar 12 nuevas puertas de embarque (tipo E2C), optimizando la capacidad para aeronaves de gran tamaño.
- Expansión del procesador: El edificio actual crecerá hacia el este y el sur, sumando casi 60.000 metros cuadrados de nuevas áreas terminales, lo que permitirá reconfigurar los controles de seguridad y pasaportes para adaptarlos a los nuevos flujos Schengen y No Schengen.
- Adiós a la T1: El proyecto contempla la demolición del antiguo Terminal T1 y los diques B y C actuales, espacios que serán absorbidos por una terminal unificada y más intuitiva para el pasajero.
- Rediseño de flujos: reorganización completa de pasajeros, equipajes y operativa interna
El mapa del nuevo aeropuerto
Uno de los puntos más críticos que deberán resolver Sener, Cemosa y Fairbanks es la reorganización de los accesos. El proyecto detalla la creación de un nuevo edificio de parking de Larga Estancia con más de 3.300 plazas y un depósito de vehículos de alquiler (RAC) con cerca de 3.900 plazas, liberando así los espacios actuales para el crecimiento de la terminal.
Asimismo, se menciona la apuesta por ampliar el edificio de aparcamientos P2 con dos nuevas plantas sobre la existente, consiguiendo 2.352 plazas destinadas a Rent a Car; un nuevo edificio de cinco plantas y dos soterradas de aparcamientos Abonados (P0 y P0A) con capacidad para casi 2.500 plazas.
En el pliego se apunta que con la ampliación del edificio terminal y del edificio de aparcamientos P2 se pierden los actuales usos de aparcamientos Express y Preferente. Por ello, se propone la construcción de un nuevo edificio de aparcamientos con una estimación de 564 plazas para los usos de preferente llegadas y parking exprés.
Equipo técnico
El equipo técnico elegido es de enorme valía. El encargo exige una capacidad técnica excepcional para integrar arquitectura funcional, ingeniería de movilidad y gestión de datos compleja.
- Sener Mobility: Referencia mundial en ingeniería, su palmarés incluye la modernización de redes aeroportuarias en Arabia Saudí y la optimización de más de 190 aeropuertos en todo el mundo. Su capacidad para integrar sistemas complejos, simulaciones RAMS y flujos de pasajeros es vital para el reto de Málaga.
- Cemosa: Con una presencia histórica en la infraestructura andaluza, la consultora malagueña aporta el conocimiento técnico necesario tras haber participado en la ampliación de la zona sur del Aeropuerto de Sevilla —aumentando un 42% su capacidad— y en la remodelación de la Terminal T2 de Málaga. Su experiencia en ensayos, control de calidad y proyectos internacionales, desde México hasta Brasil, les otorga una visión global.
- Fairbanks Arquitectos: Si alguien conoce las entrañas del aeropuerto malagueño es este estudio. Responsable de la actual terminal del aeródromo de la Costa del Sol y de las torres de control de Madrid-Barajas, Barcelona y el propio Málaga, su capacidad para integrar sistemas complejos en diseños funcionales y emblemáticos es su sello distintivo.
El pliego de condiciones técnicas marca una exigencia sin precedentes: el uso integral de la metodología BIM (Building Information Modelling). Esto no solo servirá para el diseño, sino como un "hilo conductor" para la gestión de todo el ciclo de vida del aeropuerto, permitiendo coordinar disciplinas y reducir al mínimo las incertidumbres en un entorno de alta criticidad como es un aeropuerto en funcionamiento.
El proyecto incluye un compromiso firme con la sostenibilidad: todas las nuevas edificaciones deberán aspirar a la certificación BREEAM. Además, el consorcio deberá realizar simulaciones dinámicas de flujos de pasajeros y vehículos en tiempo real, garantizando que el diseño del "aeropuerto de 2030" sea capaz de absorber las puntas de tráfico estacional que caracterizan a la Costa del Sol.